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miércoles, 3 de noviembre de 2010

EL PAPA V IENE A ESPAÑA A BENDECIR LA SAGRADA FAMILIA Y LA INDEPENDENCIA CATALANA

el papa DE LOS RICOS. BESAMANOS CON UN REY ATEO Y FELÓN Y CON UN PRESIDENTE QUE TERMINÓ CON LA ESPAÑA CATÓLICA










La visita de Benedicto XVI a España para muchos creyentes es piedra de escándalo. Va a Santiago a clausurar el año jubilar pero ese camino jacobeo pesan largas sospechas en la historia de la cristiandad de picaresca y de simonía y no hay más que recordar al Quijote y el pasaje del morisco Ricote o releer Los Cuentos de Canterbury de Chaucer o repasar al arcipreste de Hita y su clara cuaderna vía: Yo vi allá en Roma donde es la santidad que todos al dinero hacían humildad. El Camino fue siempre una historia de borracheras, latrocinios y de crímenes aunque por fortuna nunca faltó la fe de la gente sencilla pero los escándalos de la edad media le hacen decir al Beato Kempis que mucho peregrinar pero poco santificar y en esas estamos. El pontífice le da la mano a los ricos, come y es agasajado por un rey felón que reina en una España que ha dejado de ser católica, recauda alcabalas en Cataluña, en Compostela promociona el turismo. Mientras, las iglesias están vacías y el poder y la mano en manos de las logias y las sinagogas que han declarado la guerra a la catolicidad. Sin embargo, el que se dice representante de Cristo en la tierra hace la vista gorda, transige y se conoce que ama la púrpura y el armiño, le encandila vanagloria de los poderosos del mundo. En ese sentido a mí me parece la antitesis de Jesucristo porque la Iglesias debiera hablar a favor de los pobres, los oprimidos y los ofendidos. Pero observa silencio y muchos nos preguntamos madre por qué callas. El que Zapatero o el Rey Juan Carlos, uno de los más aciagos monarcas de toda la historia, le vayan a besar el anillo al sucesor de san Pedro no me quita la fe pero el papa manipulado como un mamarracho en estos viajes de carácter mediático utilizado de cimbel por las grandes corporaciones me da una pena infinita. Ay Benedicto, Benedicto, cuan bajo caíste. Fue Wojtyla el que inició estas giras urbi et urbi que traen publicidad y acaso divisas a las exentas arcas vaticanos pero no aumentan el fervor sino la disipación y el escándalo entre los creyentes. La iglesia padece de megacefalia. Tiene una cabeza muy grande y un cuerpo muy chiquitito. Esto es mucha iglesia, mucho canon y poco Cristo. Las multinacionales la han convertido en una chica para todo, servicios ancilares, una vulgar ONG con una finalidad exclusivamente filantrópica y material mientras se enfría la caridad y se apaga el pebetero de la gran luminaria espiritual que se encendió con la cruz en todos los tiempos. Ay Benedicto, Benedicto, te tienen de dominguillo, un botones al que de vez en cuando le dan una propina millonaria. A los curas que dice el pueblo español que parece que les hizo la boca un fraile les gustó de siempre poner el cazo.

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