Translate

miércoles, 30 de septiembre de 2026

martes, 29 de septiembre de 2026

 SANTO MICAEL ARCÁNGEL DEFIÉNDENOS EN LA BATALLA

 

Hoy es san Miguel y se acabó el verano. Soplan aires contrarios. Mas, a mal viento buena cara. Yo rezo  todas las mañanas y noches la oración que aprendí cuando ayudaba a misa de niño después del último evangelio en latín:

 “Sancte Michael Arcangel, defende nos in proelio. Contra nequitiam et insidias diabnoli esto nobis praesidium. Suplices te rogamus. Imperet ei Deus. Satam aliosque malignos spiritus qui per terram pergavantur tua divina virtute in inferno detrude”.

Esta plegaria me ayudó a capear los malos temporales, las adversas rachas de mi vida pasada, por lo cual puedo asegurar y no es una cosa subjetiva que el gran capitán de la milicia celeste nos asiste y existe, no es una entelequia, ni un ente de razón. Es el refugio de los pobres y afligidos a los que defiende a brazo partido contra los abusos del criminal y del poderoso.

¿Quién era este espíritu puro? Pues cuenta la biblia que Dios creó las Nueve Legiones de ángeles. Eran miles y miles pero uno de ellos se sublevó, Luzbel ( portador de luz), el más hermoso uy poderoso de los nueve coros porque quería ser más que Dios.

Contra este golpe de estado que hubo en la gloria tomó la espada y al grito de quis sicut deus (nadie es como dios) los venció y mandó para el infierno. Pero desde allí siguen conspirando, pervirtiendo a la juventud, tentando a los devotos y causando daño.

El primero que habla del arcángel Miguel es el profeta Daniel a raíz de las persecuciones contra los judíos de Nabucodonosor. Y desde entonces es el protector de iglesia y sinagoga. Miles de iglesias, castillos y bastiones en la cristiandad advocan su devoción.

 Por ejemplo el monte Saint Michel en Bretaña y en Inglaterra uno de los nombres más extendidos es el de Mikel y en Rusia Mijail Mijail. Sin ir más lejos, de donde yo soy hay dos templos derruidos que  alzan su atalaya sobre el paisaje castellano; son el castillo de San Miguel de Bernuy y la iglesia de san Miguel en Sacramenia en lo alto de aquel cotarro pedregoso que yo trepé siendo niño cuando iba a por moras.

 El culto miguelino se extendió por toda la edad media en Europa. Y en algunos casos es anterior al de hiperdulía o devoción a la Virgen María. Fue consecuencia de la lucha contra el islam.

Además de esto, yo creo como católico que es un dogma de fe, pero como historiador y erudito pienso que tiene un origen maniqueo basándose en la leyenda de Ormuz y Ahrimán. La eterna pugna, la inexorable dualidad, del bien y el mal en la cual creían los persas y que tanto nos enseñaron e influyeron en  la cultura judeocristiana.

Bendito seas Irán trono de sabiduría donde estuvo instalado el paraíso terrenal. Los ataques de Trump- Netanyahu son una afrenta al culto miguelino.

 Las alas de san Miguel se esculpen en los capiteles románicos, son mostrados en los camafeos de las damas. Fue un tema favorito de la pintura y la escultura occidental. Resplandece en los iconos rusos. Porque san Miguel es el que pesa las almas. Por, mandato de Dios. Cuando alguien muere saca una romana en la cual se echan las acciones de la vida pasada del difunto. Con arreglo al lado del que se incline el fiel de la balanza irá al paraíso si hizo el bien y arrojado a las tinieblas exteriores si pesan más las malas acciones. Los cristianos en la edad media sentían pavor ante la “statera” o balanza del divino Miguel el tasador. El que pesaba las almas. Tengan ustedes un buen día.

Martes, 29 de septiembre de 2026

 

 

lunes, 28 de septiembre de 2026

  OIGO LOS COROS

 

Hay un pasaje en la vida del gran compositor ruso Musorski a punto de morir alcohólico en el hospital militar de Petrogrado ─lo habían recogido tirado en la calle como un vagabundo al gran autor de “Boris Godunov─ que exclama:

─Escucho los coros. Se acerca a mí un serafín batiendo sus alas.

Era el ángel de la muerte que lo llevaba al paraíso.

Acto seguido Musorsky expiró y este pasaje selló un poco mi vida porque yo gracias a facebook me empapo de la liturgia bizantina. Tintinean los incensarios en los turíbulos de plata y los diáconos con voz incomparable acometan las letanías cantan la epístola y el evangelio.

 Los diáconos llevan el peso triunfal de las misas cantadas rusas. Son Platonov y el moldavo Kosuchev y otros muchos más.

Ellos certifican la veracidad del dicho que la voz humana es el mejor instrumento musical. Sí oigo los coros. El cielo se une con la tierra mediante el bel canto. Mi alma se eleva y a veces se me saltan las lágrimas cuando un subdiácono recita los Kiries, el Gospodi. Es el Cristus musicus paladín de la belleza y mensajero de la paz que baja a la tierra a reencarnarse en el pan y el vino eucarístico:

─Eto telo maiá, etó savui mayá. Eto krobi maiá v establenia grekov (este es mi cuerpo y esta es mi sangre que será derramada por vosotros para el perdón de los pecados)

Impresionantes las cabelleras merovingias y las barbas bizantinas de los popes. Escucho la voz de los coros. Desciende sobre nosotros la voz de Dios. Rozo los horizontes de lo inefable. ¿El orfeón catedralicio, el órgano que aturdió los tímpanos de mi infancia, que era como una coz de un caballo apocalíptico cabalgando por las bóvedas, o el armónium aldeano de nuestras misas cantadas cuál es mejor?

 No sabría decirte pero como estoy algo mejor del lumbago huyo hacia Orense la ciudad episcopal a tomar las aguas calientes de las burgas por ver si se recupera mi espalda afligida de los dolores lumbares y de paso comer en una posada con mi amigo el chantre de la catedral de Orense.

 Ah meu Orense digo todo el camino lo que decían los afiladores de mi infancia con morriña. Galicia es misteriosa, enxeibre porque brujas haberlas haylas. Por menos de nada se te aparece la Santa Compaña con la cantinela de “andar de día que la noche es mía” y aquel roble a la vera de la carretera no es un árbol sino un fantasma.

 Nada se parece Galicia a Asturias la región donde vivo. El paisaje asturiano es un paisaje macho y el gallego es femenino. Sigo oyendo la voz de los coros que cantan en el interior de la catedral auriense.

Orense fue el mayor enclave estratégico en el finisterre donde posaban las legiones. Orense es en latín aquae urente, aguas hirvientes.

Me restriego bien la espalda y las posaderas con un chorro que sale a cincuenta grados y luego marcho con mi amigo a la catedral a las vísperas de San Mateo. Atruenan los tubos del órgano, retumban las bóvedas.

Mi amigo el chantre me explica que el órgano es el símbolo de la iglesia católica. Puede imitar incluso a la voz humana y copiar su perfección lo que no con sigue el piano ni la flauta ni otros instrumentos musicales.

El órgano funciona por implosión y el piano y el armónium por digitación, son instrumentos de percusión. El tudel de uno de este órgano es trompetería celeste, casi anonada y acojona; parece el grito del Sinaí.

Sin embargo yo sigo escuchando a los coros rusos. Que me llenan de unción. Me elevan a las regiones del Todopoderoso.

 Sin embargo, la sensación de la música del órgano es al contrario. Impresiona por su grandeza. Parece que suenan tambores de guerra. Así que me vuelvo para Asturias. En la noche de luna llena por la autopista del norte sigo escuchando a los coros rusos. El pulpo regado con Ribeiro que cené con el chantre tampoco fue cosa desdeñable. El lumbago va mejor. Bendito sea Dios.

 

lunes, 28 de septiembre de 2026

LOS RUSOS SABEN ENTREVISTAR Y HACER PERIODISMO, UNA EXCELENTE INTERVIÚ CON MARINA VLADY LA VETERANA ACTRIS RUSO-FRANCESA LA LLAMABAN LA BRIGITTE BARDOT SOVIÉTICA

 

Marina Vlady: "Seguiré siendo actriz hasta mi último aliento".

La actriz francesa Marina Vlady. IV Festival Internacional de Cine de Moscú. Foto de I. Koshelkov. 1965. Museo de Moscú.
La actriz francesa Marina Vlady. IV Festival Internacional de Cine de Moscú. Fotografía de I. Koshelkov. 1965.
Fuente/Autor: Museo de Moscú / mos.ru

Yuri Kovalenko, corresponsal de LG, París

«Volodya irrumpió en mi vida como un torbellino… Quedé deslumbrada por su talento, su voz, sus canciones, que me cantaba toda la noche. Y cuanto más nos veíamos, más claro se hacía que estábamos hechos el uno para el otro. Lo que pudo haber sido un simple capricho se convirtió en un romance, y a pesar de todas las enormes dificultades, empezamos a vivir juntos. Nos quedábamos a dormir en casa de amigos, cambiábamos de residencia con frecuencia… Conocí a gente con mucho talento. Viví con un genio. Este periodo maravilloso de mi vida duró desde 1967 hasta julio de 1980».
Marina Vlady. «24 fotogramas por segundo». París, 2005.

«Seguiré siendo actriz hasta mi último aliento»: con estas palabras, Marina Vlady concluye su autobiografía, «24 fotogramas por segundo». Y así fue. Incluso sin actuar en el escenario ni aparecer en películas en sus últimos años, la actriz vivió para el teatro y el cine, rememorando los papeles que había interpretado y los que no.
A lo largo de nuestras conversaciones, volvió una y otra vez a Vysotsky, hablando de sus padres, sus tres hermanas, sus cuatro maridos, sus amigos, la vida en la Unión Soviética, sus papeles y sus libros.
Les ofrecemos extractos de las entrevistas que su corresponsal realizó a Marina Vlady a lo largo de varias décadas.

—Nos reuniremos en tu casa de Maisons-Laffitte la víspera del cumpleaños de Vysotsky, el 25 de enero.
—Pienso en él todos los días. Es el gran amor de mi vida. Compré esta casa en Maisons-Laffitte después de filmar en Italia. Tenía 15 años entonces. Vivimos allí desde 1953: cuatro hermanas y nuestra madre. Yo misma planté todos los árboles del jardín. Y Volodya vivía en nuestra casa, que se convirtió en nuestro hogar familiar.
—Recordemos cómo conociste a Vysotsky.
—El periodista Max Leon me invitó a un ensayo de «Pugachev» en el Teatro Taganka. Por supuesto, quedé encantada tanto con la obra como con Vysotsky, quien interpretó el papel de Khlopusha maravillosamente. ¿Recuerdas su monólogo: «Quiero ver a este hombre»? Solo había visto a Vysotsky. Pero cuando lo conocí después de la obra, me sorprendió. No resultó ser tan grande y fuerte como parecía en el escenario. Sin embargo, esto suele ocurrir con los actores.
— "París está abierto, pero no necesito ir allí"... No se sentía como en casa allí: no conocía el idioma y el público no podía apreciar sus canciones.
— A Volodya le prohibieron viajar al extranjero, y luché durante seis años para conseguirle permiso para salir. Finalmente, en 1974, lo recibió. Y vimos el mundo entero juntos. Cuando se encontró en Alemania por primera vez y vio cómo vivían los alemanes, lloró toda la noche. Era un patriota, y lloraba porque nosotros, que habíamos ganado la guerra, vivíamos tan mal en comparación con ellos. En Rusia no había nada entonces. Volodya sufrió terriblemente. Disfrutó de París durante las dos o tres primeras semanas. Y luego anhelaba volver a casa. Volodya no podía vivir sin Rusia, sin su público, sin sus canciones. Pero al mismo tiempo, se estaba muriendo sin la libertad de la que había sido privado. De hecho, se sentía atraído tanto por allí como por volver.
— En Occidente, nadie lo conocía.
— Era un hombre pequeño, casi discreto. Pero cuando empezó a cantar, el público quedó atónito. El director Milos Forman recordó a Volodya actuando en Los Ángeles: «Entró en nuestra sala como el marido de Marina Vlady, y cuando se fue, Marina se había convertido en la esposa de Vysotsky».
— ¿Comprendió Volodya la magnitud de su talento?
— Vio que todo el país lo adoraba y comprendió que era un genio. Al mismo tiempo, siguió siendo una persona muy modesta, amable y generosa.
— ¿Se consideraba Vysotsky, ante todo, poeta o actor?
— Poeta. Incluso cuando bebía y destrozaba todo en la casa, nunca tocaba sus manuscritos. Una especie de sexto sentido se lo impedía. Joseph Brodsky lo valoraba, llamándolo un gran poeta. Otros poetas famosos fueron más reservados en su valoración de él. Le aconsejaron que no rimara «kruchu-torchu».
— En una subasta celebrada en París en 2015, donde usted vendió su colección y sus pertenencias personales, el último autógrafo de Vysotsky se vendió por 200.000 euros. Posteriormente, fue acusado de prácticamente traicionar su memoria.
- Por suerte, el autógrafo lo compraron unos rusos para el Museo Vysotsky de Ekaterimburgo. Han recreado la habitación del hotel de San Petersburgo donde nos alojamos, y el Mercedes que traje de Alemania está allí. Puse mis pinturas, esculturas y libros en subasta, y había tres o cuatro cosas de Volodya, además de sus fotografías... Yo mismo le quité la máscara mortuoria. Cualquiera que haya escrito que vendí mi alma al hacerlo puede irse muy lejos.
- ¿Sigues soñando con Vysotsky?
- Es mi sueño favorito. Afuera es un otoño dorado, y Volodya y yo, tomados de la mano, volamos por una avenida interminable con árboles altos. Pero despertar es terrible: estoy sentado solo en la cama, llorando.
- ¿Qué es lo más importante para ti en la jerarquía de los valores humanos?
- La inteligencia, la cultura, la libertad de corazón y de espíritu: cualidades que poseía la verdadera intelectualidad rusa. Por cierto, Rusia, donde había tan poca libertad y tantos censores, tenía una cultura asombrosa, diferente a cualquier otro país...
— Usted es quizás la actriz francesa más prolífica en términos literarios. Ha escrito una docena de libros. ¿Qué la impulsó a tomar la pluma?
— Actualmente estoy escribiendo mi décimo libro, pero tuve que tomar un descanso mientras preparaba la obra. Comencé a escribir después de que Simone Signoret me dijera: "Debes contarnos sobre Vysotsky, sobre tu vida en Rusia". Entonces mi viejo amigo Chris Marker (un renombrado documentalista, director de una película sobre Andrei Tarkovsky – Yu.K.) me dio la clave del libro. Me aconsejó que continuara escribiendo cartas a Volodya. Comencé a contarle a Volodya nuestra historia. Y disfruté escribiendo. En mi escritorio, me convierto en una persona libre. Nunca sentí esto como actriz que necesitaba un texto y un director.
— ¿Siempre se sintió como una estrella en Moscú?
— Me sentí como una estrella allá por 1959, cuando llegué a la primera Semana del Cine Francés. Me encontré en las calles con cientos de chicas que eran la viva imagen de mi bruja (la heroína de la película del mismo nombre, basada en el cuento de Kuprin "Olesya", proyectada en la URSS – Yu.K.). Me seguían, me abrazaban y me besaban. Gran parte de esta adoración se debía a que me veían como una de las suyas, una rusa. Creo que esta película, en la que interpreto a un ser puro de alma y cuerpo, una verdadera hija de la naturaleza, es completamente atemporal.
— En tus memorias, hablas de cómo casi mueres durante un incendio en un hotel de Leningrado en 1991. Te salvaste por un milagro…
— Ese milagro resultó ser un bombero, un hombre maravilloso, increíblemente fuerte y robusto. Sostenía una escalera con las manos, que no llegaba al séptimo piso. Salté sobre ella desde la ventana donde había estado de pie durante 20 minutos. Murió mucha gente, algo que la prensa guardó silencio en aquel momento. Por lo visto, el "esqueleto" no quiso llevarme esa vez.
— Tu libro, "En la playa, un hombre de negro", me impactó por la franqueza confesional con la que hablas de tu vida: "Empecé a beber cuando Leon (su último marido, el famoso oncólogo Leon Schwarzenberg – Yu.K.) enfermó y murió ante mis ojos... Bebí para aliviar el sufrimiento. Me hundí cada vez más. Me sentía mal, iba a suicidarme".
— No oculto absolutamente nada y odio las mentiras. Siempre escribo con la mayor sinceridad. Todos mis libros son así. Me criticaron por contar cómo Volodya bebía y se inyectaba. Al principio, ni siquiera quería publicar mi último libro, pero mi amigo y editor Claude Durand me convenció: "Has vivido una tragedia tal que puede ayudar a otros en situaciones similares".
— En este libro dices que te salvaron del suicidio dos adorables perros mestizos, Kashu y Jazz, que ahora participan activamente en nuestra conversación.
— No fueron solo los perros los que me salvaron, sino también mis seis canarios (los hermosos pájaros no dejaron de hablar ni un segundo durante nuestra reunión – Yu.K.). Han estado conmigo durante 15 años. Y, por supuesto, mis amigos "verdes". Mira, hay una bañera con un enorme árbol de aguacate detrás de ti. Hace treinta años, mis hijos plantaron una semilla de aguacate y empezó a crecer. Nunca me he separado de él. Y los perros me quieren desinteresadamente, a pesar de que puedo estar gorda, desaliñada y vestida de forma descuidada. En un momento dado, tuve siete perros, que adopté de un refugio.
— ¿Qué es lo que más valorabas de tus cuatro maridos: el director Robert Hossein, el piloto Jean-Claude Brouillet, Volodya Vysotsky y el famoso oncólogo profesor Léon Schwarzenberg?
— En primer lugar, todos eran talentosos, cada uno a su manera. Se sentían atraídos el uno por el otro, lo cual es extremadamente raro.
— Genios cinematográficos como Jean-Luc Godard, Marcello Mastroianni, Marlon Brando y Orson Welles te pidieron matrimonio. Pero todos se negaron.
— Nos unía no el amor, sino la amistad.
— Pero te cortejaron, te querían...
— ¿Quién no? (ríe) Hoy, cuando firmo mis libros a los 70, la gente se me acerca y me dice: "¡Estaba enamorado de ti!". No me lo tomo como algo personal. Yo era una especie de ideal que fascinaba a todos. Bueno, Godard era mi amigo, a quien todavía quiero. Pero nunca estuve enamorada de él. Además, siempre he sido una esposa fiel. Todo el mundo piensa que los actores de cine solo hacen "eso". Para nada. Sí, le gustaba a Mastroianni, con quien protagonicé una película. Pero luego Marcello y yo nos hicimos como hermanos.
— Por lo que entiendo, eres generalmente conocida por tu fidelidad conyugal, pero una vez admitiste que haces la vista gorda ante la infidelidad.
— ¿De qué otra forma se puede vivir? No se trata de hacer la vista gorda, sino de perdonar. Los hombres no pueden evitar mirar a otras mujeres. Tienen una perspectiva diferente de la vida. Hay un proverbio francés: "Moja tu pluma en un tintero diferente". Pero al final, no importa. Duele, por supuesto, pero hay que tener el valor de decir: "Está bien, que así sea". Hoy, a los 72 años y medio, me resulta fácil pensar así, pero a los 20 pensaba diferente. Sin embargo, no estoy a favor de la libertad moral. Yo misma nunca he engañado a nadie.
— El álbum de fotos "Rusia Eterna", para el que escribiste el prólogo, acaba de publicarse.
— Es la historia de mi relación personal con Rusia. Hablé de cómo llegué a Rusia por primera vez en 1959, de mi vida con Vysotsky y su muerte, de mi obra de teatro reciente, que llevé a Rusia. Durante doce años en Moscú, viví como rusa. En este gran país, en todos los sentidos, la gente vive de forma diferente a Francia. Me atrae la espontaneidad rusa en todo, y sobre todo, en la expresión de las emociones.
— Tu padre te crió de niño e incluso te enseñó a boxear. ¿Quizás por eso tienes una voluntad tan férrea?
— En efecto, férrea. Mi padre murió cuando yo tenía 13 años. Me educó para ser el cabeza de familia, para ganar dinero, para tener una carrera. En resumen, como un hombre. Todo resultó así después de su muerte. Recuerdo ser la única mujer en el jurado del Festival de Cine de Moscú, presidido ese año por Sergei Gerasimov. Discutimos durante doce horas sobre quién debía otorgar el primer premio. Gerasimov exigió que se le diera a "Guerra y paz" de Bondarchuk. Luché hasta que el primer premio se compartió entre "Guerra y paz" y la maravillosa película húngara "20 horas", dedicada a los acontecimientos de ese país. Y cuando terminamos, Gerasimov me dijo: "¡Vaya, eres una mujer de carácter!".
— Y sin embargo, eres una persona muy emotiva.
— Siempre lloro cuando escucho a Maria Callas o incluso cuando miro ciertos cuadros.
— ¿Pero eres una "inquebrantable"?
— Para mí, todo el encanto de la vida reside en ser fuerte y firme por fuera, y muy tierna y dulce por dentro. Sin estas emociones, no sería actriz.
— Uno de los críticos parisinos te llamó "tigresa".
— Una mujer tiene que ser mejor y más fuerte que todos los demás. Además de mi carrera, siempre he estado ocupada con mis hijos y maridos. Toda mi vida he luchado y ganado. Ese es mi temperamento. Y según el horóscopo chino, soy una tigresa.
— ¿Qué edad tenías cuando interpretaste tu primer papel?
— Dos años y medio. Actué en un pequeño teatro en el suburbio parisino de Clichy, donde nací, en una obra de mis padres, interpretaba a una muñeca. Mi hermana, que tenía unos nueve años, preparó el número. Me pusieron sobre la mesa y mi madre preguntó: "¿Qué estás bailando, Katenka?". —¡La polka, la polka, mamá! —Padre: —¿Qué clase de baile es ese, Katenka? —¡El más de moda, papá!
— Tu carrera empezó pronto.
— ¿Qué opinas? A los ocho años, entré en la escuela de ballet de la Ópera de París. Las chicas francesas me llamaban "sale Russe" — "rusa desagradable". Era fuerte y las vencía. Pero también tenía amigas con las que "intercambiaba" sangre. Querían una gota de sangre rusa para bailar mejor. No me arrepiento de que mi carrera como bailarina nunca despegara. Era demasiado grande para el ballet, incluso gorda, se podría decir.
— Te vi dos veces en París en diferentes producciones como Lyubov Andreyevna Ranevskaya en "El jardín de los cerezos". En mi opinión, este es tu mejor papel en el teatro. ¿Y Chéjov es tu autor favorito?
— Es mi escritor favorito. Lo releo constantemente. Me alegra que te haya gustado mi Lyubov Andreyevna, pero creo que también interpreté bastante bien a Gertrudis en "Hamlet". Hace poco grabé los relatos de Chéjov "El violín de Rothschild" y "La dama" en un disco en francés.
— Recuerdo que estabas fascinada por Marina Tsvetaeva e incluso interpretaste a la gran poeta en la obra "El pasaje" de la francesa Verónica Olmi...
— Aprendí mucho sobre Tsvetaeva gracias a Bella Akhmadulina. Una vez, mientras actuaba en el escenario, dijo: "Y ahora leeré sobre Marina". Me encogí y me sonrojé, pensando que iba a leer sobre mí. Pero, por supuesto, era sobre Tsvetaeva. Bella y yo nos reímos juntas después.
— Después de la gira por Moscú con una obra dedicada a Vysotsky, apareciste en el escenario parisino en la comedia "Jueves de damas" como Sonya, una mujer rusa.
— Me dicen que este papel fue escrito especialmente para mí. Realmente soy como Sonya: tengo raíces rusas. También soy despreocupada, generosa, bohemia. Y, por supuesto, sigo amando la vida, a pesar de todas las pruebas que me han tocado vivir. "El sol se ha puesto. Es hora de tomar una copa", dice Sonya en ruso. Estas palabras no estaban en la obra; las añadí yo. De vez en cuando, durante la función, pronuncio deliberadamente ciertas frases con acento ruso y canto la canción "My Little Glass".
— ¿Parece que tuviste una seria rivalidad con Brigitte Bardot?
— Ninguna rivalidad. Simplemente me copió y me lo dijo ella misma. Empecé a actuar mucho antes que ella. Se podría decir que descubrí una nueva estética. No usaba maquillaje; era natural y sin pretensiones. Ninguna mujer filmaría con un vestido sin sujetador, con el pelo suelto o desnuda. Era un nuevo estilo. Y Brigitte y Roger Vadim (un famoso director de origen ruso, marido de Bardot, Yu.K.) siguieron mis pasos.
En tu libro "From Heart to Stomach", relatas reuniones con amigos alrededor de la mesa, desde Vishnevskaya y Rostropovich hasta Tarkovsky. Eres una maestra en la preparación de una variedad de platos, incluyendo sopas y borscht del repertorio de la cocina rusa. Andrei Tarkovsky, por ejemplo, fue agasajado con albóndigas, que le encantaron.
— En aquel entonces, Tarkovsky, ya gravemente enfermo, estaba en mi casa. Y estoy orgulloso de que consiguiéramos que su hijo Andrei y su suegra fueran liberados de la Unión Soviética. Fui a ver al embajador soviético. Y Leon hizo todo lo posible por prolongar su vida, y Andrei pudo terminar de editar su última película, El sacrificio.
— ¿El camino al corazón de un hombre es a través de su estómago?
— ¡Depende del hombre! Digamos que a Volodya no le importaba en absoluto lo que comía. Así que no fue así como lo conquisté (ríe). Pero no tengo ningún secreto.
— ¿Cuál es tu principal rasgo de carácter?
— El deseo de alcanzar tus metas. Hoy en día, lo más importante para mí es actuar y escribir. Soy un ermitaño en el sentido de que me siento en casa, escribo, ensayo. Conecto con la naturaleza. En mi juventud, hice muchos deportes y todavía monto mucho en bicicleta.
— Hay establos junto al muro de tu casa en Maisons Laffitte.
— “Oh, mis caballos, tan quisquillosos…” Yo era amazona, la primera mujer jockey en Maisons-Laffitte, donde hay un hipódromo y tres mil caballos.
— ¿Qué está pasando en el cine estos días? ¿Se ha ido para siempre la época de las grandes estrellas?
— Nos convirtieron en diosas. En nuestra época, éramos estrellas inalcanzables, pero ahora las actrices parecen vendedoras de supermercado. No desprecio a las vendedoras en absoluto, pero mujeres tan bellas, inalcanzables y misteriosas como nosotras ya no existen. Hay buenas actrices francesas, como Juliette Binoche, dulces, pero no bellezas.
— ¿Sigues cantando las canciones folclóricas rusas que te enseñó tu padre?
— Por supuesto. (Canta) “El cerezo de afuera se mece, abriendo sus pétalos. "Al otro lado del río, se oye una voz familiar, y los ruiseñores cantan toda la noche.
«Nunca más me enamoraré de nadie», dijiste en el programa de televisión francés «No se puede complacer a todo el mundo». «No quiero más romances... Al menos, no por ahora».
Si añadí esas últimas palabras, fue solo por coquetería. De verdad que no quiero romances. Ya no me interesan. Llevo una vida completamente diferente.

SOBRE EL TEMA
"Amaba el champán, pero dejó de amarme"
Respuestas de Marina Vlady a un cuestionario preparado por Marcel Proust a principios del siglo XX.
¿Cuál es su mayor felicidad?
Estar con sus seres queridos, con aquellos a quienes ama.
¿Cuál ha sido su mayor logro en la vida?
El matrimonio. Estuve casada con hombres maravillosos, que además se llevaban de maravilla.
¿Qué es lo más preciado para usted en la vida?
Mis tres hijos: Igor, Pyotr y Vladimir.
¿Cuándo fue más feliz en la vida?
En 1967, cuando, junto con mis hermanas Hélène Vallier, Odile Versoix y Olga Polyakova, actué en "Las tres hermanas" de Chéjov en el Théâtre Heberteau de París.
¿Qué es lo que más lamenta?

 

Lealtad y traición

Se proyectará una sesión especial de un drama histórico sobre el destino de Nicolás II y su familia.

El 28 de septiembre, la Casa Central de Escritores acogerá una proyección especial del drama histórico "Los Romanov: Lealtad y Traición", basado en el libro homónimo de Sergei Kozlov, miembro de la Unión de Escritores de Rusia.

El autor presentará su libro sobre el destino del último emperador ruso, Nicolás II, y su familia durante uno de los períodos más dramáticos de la historia rusa: de 1914 a 1918.

Ahora, la historia narrada por S. Kozlov en su libro ha sido llevada a la pantalla. La película fue dirigida por V. Chiginsky y cuenta con las actuaciones de V. Kishchenko, A. Batyrev, K. Kutepova, I. Kolesnikov, E. Guseva, D. Dyuzhev y otros.

La proyección fue organizada por la Unión de Escritores de Rusia en colaboración con la editorial Komsomolskaya Pravda y la empresa NASHE KINO.

La proyección especial es privada y solo está abierta a invitados.

 

Putin aprobó "El alma de Rusia".

El Presidente destacó el papel del proyecto en la comprensión del patrimonio cultural.

El presidente ruso, Vladimir Putin, destacó el proyecto "Alma de Rusia" en su discurso ante los participantes e invitados del XII Foro de Culturas Unidas de San Petersburgo. El jefe de Estado subrayó la importancia de las iniciativas que hacen que "el patrimonio cultural sea comprensible y verdaderamente familiar, en el sentido más directo e íntimo de la palabra".

" Se trata de un proyecto a gran escala, 'El Alma de Rusia', que tiene como objetivo preservar y desarrollar la artesanía popular a través del arte contemporáneo y las industrias creativas, así como festivales de cultura étnica que, además de conciertos y exposiciones, ofrecen clases magistrales sobre artesanía antigua y gastronomía nacional, y espectáculos interactivos con participación del público ", dijo el jefe de Estado en su discurso.

El resultado de esta síntesis son productos, marcas, artesanías y mucho más, incluyendo creaciones hechas a mano, de origen ruso. Según Vera Podguzova, vicepresidenta sénior y directora de Relaciones Externas del Banco PSB, la misión del proyecto "Alma de Rusia" es servir de puente estratégico que conecte el singular patrimonio cultural de nuestro país con el mundo. Independientemente del entorno externo, consolida países y estados, abriendo amplias oportunidades para liberar el potencial exportador de Rusia. Mediante la síntesis de las artes y artesanías populares, las industrias creativas y el arte contemporáneo, no solo promovemos marcas nacionales a nivel nacional e internacional, sino que creamos un nuevo tipo de economía. Una economía donde el patrimonio cultural se convierte en parte esencial de cada uno de nosotros, donde las tradiciones se transforman en un poderoso motor de desarrollo y donde Rusia se consolida como líder reconocido en el ámbito cultural global ", señaló Vera Podguzova.

El proyecto «Alma de Rusia» contribuye a promover las marcas nacionales, revelar el patrimonio cultural de las regiones y fortalecer la soberanía económica del país. Elena Marinina, subdirectora general de la Fundación Roscongress, destacó la importancia del reconocimiento del proyecto por parte del Presidente. « Para nosotros es fundamental que el patrimonio cultural se perciba no como algo distante o relegado a un museo, sino como parte viva de la vida moderna: comprensible, familiar y verdaderamente querido por la gente. El proyecto "Alma de Rusia" se basa precisamente en este principio: preservar y desarrollar las artes, artesanías y tradiciones populares, conectándolas con el arte contemporáneo, el diseño y las industrias creativas. De esta manera, el patrimonio cultural adquiere una nueva resonancia, convirtiéndose en fuente de ideas, nuevos productos y oportunidades para el desarrollo de las regiones, los artesanos y las comunidades creativas », enfatizó Elena Marinina.

Foto: kremlin.ru

domingo, 27 de septiembre de 2026

 

ES MÁS FALSO QUE UNA CASTAÑA PILONGA EL TAL TROMPAS

 

TRUMP EL REY DE LOS JUDÍOS

 

"¿Eres tú el rey de los judíos? Preguntó Pilatos a Jesús en el pretorio. Él le respondió: "tú lo has dicho" son preguntas y respuestas en gazofilacio que cambiaron el rumbo de la historia, cuando he aquí que Donald Trump quiere quitarle el puesto al verdadero Mesías.

 Él es falso, todo él una mentira. Quiere restaurar el mundo mediante el odio. La guerra, la aniquilación de países y de razas. El ex contratista neoyorquino cree en un sólo dios: el Dólar, el de la pirámide masónica que estampan los billetes gringos siempre lavados con sangre. Trata de construir un reino propio sobre la base de nickels and dimes y él en la punta luciendo su cabezota de hereje. Es rubicundo como Judas. Lo quiere todo: Venezuela la primera en caer y allí puso a una tal Desy una chica de los recados a la que no se inhibe de meterla mano por los pasillos del edificio azul. Escandaloso necking lo que vimos ayer pero ¿a este octogenario se le para y se le empina?

 Luego Groenladia toda una isla de hielo para él, sobornando a los daneses. Quiso las tierras negras de Ucrania y duro con él. Dejó sin patria ni hogar a los palestinos. Organizó la guerra del Golfo para dejar al mundo sin gasolina. Dice que España tras cerca de mil años de historia es un estado fallido y secunda las intenciones expansionistas del moro en Ceuta y Melilla y el Sahara. Es el fundador del Eretz Israel y del Gran Marocco. Ha creado centenares de oenejes que están a su servicio para fomentar una inmigración incontrolada que acabe con el ego histórico de las grandes naciones europeas.

Esa es una de las razones de la crisis de vivienda que tenemos en España no tenemos casas para acoger a tanta gente, pero Trump y sus compinches doran la píldora especulando excavadores en ristre con los bienes raíces. Este tío es un malvado contratista de obras, no un jefe de Estado tan importante como el norteamericano.

Un especulador nato, egoísta, al cual le importan nada los demás por más que diga América first y está dañando la imagen del país que preside.

Lujurioso, putero (papeles Epstein y su mujer eslovaca trabajaba en un puticlub) cobarde nunca fue a Vietnam y desconoce los males que causa la guerra. Yo he visto a veteranos de la Aerotransportada, cocidos en drogas y alcohol, tirados en el Bajo Manhattan que fueron héroes de los Estados Unidos y tiraban al East River sus condecoraciones y medallas. Trump es un mal bicho. Le repugna la crítica periodística y no permite al Washington Post y la CNN en sus ruedas de prensa.

Tócate los cojones  Eso sí se arrastra ante los poderosos. Adula a Putin y a Xi Ping. Luego les asesinará por la espalda si puede. Su habla volviendo la cabeza de medio lado como los falsos santitos de pacotilla con esa voz de monja clarisa y esos ojos iracundos que echan chispas y amenazan denuncian su hipocresía. 

Es más falso que una castaña pilonga. Ha hecho sufrir a mucha gente. No le importaría acabar con este planeta meditante el exterminio nuclear porque él ya está prevenido. Un refugio nuclear en Argentina dicen que encargó. Sin embargo, no os preocupéis, "guardaos de los falsos profetas". Todo lo que dijo Jesucristo se cumple. Dentro de poco estaremos de funeral, de las exequias de Donald Trump, que estirará la pata en uno de sus accesos de cólera.

 

 

27 de septiembre de 2026

PARA TORREZNOS Y PIMIENTOS EL FRESNO

 

Feria del Pimiento en Fresno de la Vega

El pimiento vuelve a convertirse en protagonista en Fresno de la Vega

Feria del Pimiento en Fresno de la VegaVIRGINIA MORAN

La periodista Ana Gaitero pregona la cuadragésimo primera edición la popular feria

León

Actualizado:

El pimiento volvió a convertirse un año más en protagonista en Fresno de la Vega. La localidad acoge estos días su tradicional feria —y ya van 41 ediciones— en la que ensalza la joya de su huerta que atesora el sello IGP Pimiento Morrón Fresno-Benavente. 

Es por algo una fama que se ha ganado a pulso también por su versatilidad de sobra conocida y que este sábado el público que se acercó a este rincón de la provincia pudo comprobarlo de primera mano gracias a la pimentada popular, una cita con uno de los productos estrella de la despensa leonesa que regresará hoy domingo y que ofrece la posibilidad de saborear lo mejores pimientos morrones cocinados a fuego lento después de ser troceado. Este sábado uno de los protagonistas de la jornada festiva fue el de más pesó: 980 gramos.

Este sábado fue el turno del pregón inaugural, que ha corrido a cargo de la periodista de Diario de León Ana Gaitero, quien hizo un repaso por la historia de Fresno, que «también podría llamarse Fresno del Pimiento y del Morrón, apellidos tan nobles como naturales que lleva sin partida sin partida de nacimiento y por derecho propio», aseveró. 

En su discurso, Gaitero —quien recordó su vínculo con esta tierra al criarse «unas leguas más abajo de esta margen izquierda del Esla»— recordó la importancia de escuchar el ritmo del reloj hortelano para poder apreciar la «coreografía de saberes artesanales y arcaicos», asegurando que «en Fresno de la Vega tenéis un tesoro de verdad» con unos pimientos que calificó como «esmeraldas y rubíes de las fértiles huertas que talláis cada año con esmero». Unas joyas gastronómicas que son también «una historia de vida colectiva que brilla en cada feria, con tanto sudor como belleza».

No se olvidó la periodista de lo que hace especial a Fresno de la Vega ni tampoco de otra de sus señas de identidad, el toque manual de campanas o ‘tente nube’ como símbolo también de aque aquí «la memoria ancestral tiene horizonte universal», al tiempo que invitó a la localidad «a defender su riqueza con orgullo».

El pregón dio paso a las danzas típicas de Portugal, otro de los protagonistas de esta feria, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional y que homenajea a todas las mujeres que, durante generaciones, cuidaron de sus familias mientras cuidaban de la tierra. En el evento participan 15 productores leoneses y 12 de fuera de la provincia. Portugal ha sido este año el país elegido como invitado en Fresno y está presente a través del restaurante O Javalí, que ofrece tres tapas al público.

Cita consolidada

Para hoy domingo, tercer y último día de la feria, habrá concurso de cocina para pequeños chefs, misa, pimentada popular y baile para mayores, entre otros y siempre al ritmo de la música, que no puede faltar en eventos y ferias.

La Feria del Pimiento Morrón de Fresno es una cita ya consolidada que reúne cada año a unas 50.000 personas y que forma parte de la identidad del municipio.