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jueves, 25 de agosto de 2022

 

ISABELA

 

El mundo tiembla acongojado bajo la mirada del Hijo del Sastre de Lvov ojos apocalípticos, el infierno de una sentada the sound and de fury y yo me paso por Medina para honrar a mi reina. Isabel siempre será para mí la reina santa, no la canonizarán y menos en la actualidad con ese rabino argentino que se ha colocado la tiara sobre sus inmundas sienes.

 Isabel de Castilla la viril femineidad. Voy cantando por el camino la vieja letrilla del epitalamio ¡oh aquellas bodas que depararon la unidad de la patria, aunque quede sólo Gibraltar!:

“Flores de Aragón

Que en Castilla son

Tanto monta, monta tanto

Isabel como Fernando”

Ya no queda nada de aquella España heroica pues de noche lo mataron al caballero la gala de Medina la flor de Olmedo.

La gran plaza de Medina sale a saludarme. Un rabino monta guardia en el pulpito al aire libre de la catedral sombra aciaga y vigilante. La estatua de la Reina ha desaparecida o la han puesto en los trascorrales del convento de la Teresona.

Ya expliqué en mi libro quien era aquella supuesta en mi libro “Teresa la judía conversa”. Mis sueños de unidad y armonía se fueron abajo ante la estatua decapitada.

Siento ganas de llorar y presiento la llegada de tiempos de iniquidad. El rabino en lo alto del balcón de la cristiandad no cesa de mirarme e increparme con su voz ronca de fumador borracho. Es el Hijo del Sastre de Lvov arengando a la humanidad propalando mentiras.

Sobre Europa soplan vientos de furia y de fuego. Arden los campos en este lugar donde con dineros de Haceldama se pagaron las guerras de Flandes. Dinero llama dineros. Aquí fue inventada la letra de cambio a ritmo de un trabalenguas que decía: ciudad por ciudad Lisboa en Portugal. Villa por villa Madrid en Castilla y tanto por tanto Medina del Campo.

 Aquí murió. Aquí otorgó testamento la Viril Femineidad. Recuerdo cuando llegué a Inglaterra mi pobre suegro que paz descanse míster Graham Hugh me puso en las manos la biografía de Isabella de Walsh y desde entonces no he dejado de leerlo. Me fascina este personaje. Fue una española carismática cifra y compendio de la catolicidad. Gracias a ella medio mundo habla español y reza el Credo de Nicea. Mas sobre ella crujen los anatemas de la inquisición judaica esgrimiendo las heces de su vomitorio infernal. Los ojos de Zelensky fulgores de venganza que piden sangre contrastan con los de esta mujer carihonda tapada con un velo que destilan quietud y serenidad. Son enterizos. Inspiran paz. Nada zahareños.

El mandamás ucraniano mira para el mundo con ojos de serpiente de cascabel heraldo de la guerra nuclear. Me pierdo en la biografía de Walsh y veo a la reina rubia jugar al corro de las patatas con Beatriz de Bobadilla su amiga inseparable en el patio de armas de Arévalo. Aprender latín con la Galindo, cantar romances, tejer sobre el obrador y la rueca, llorar ante la tumba de su hijo Alfonso muerto en la flor de la edad. Observando llena de piedad los borceguíes manchados de su hermano Enrique comentando gozosa los deslices amatorios del cardenal de España cuando éste presenta a sus hijos bastardos. Ocho mozos y tres mozas Mendozas:

─Ya veo, ya los bellos pecados de Su Ilustrísima.

O echándole un rapapolvo al primado Carrillo esa mala bestia con mitra partidario de la Beltraneja. Dijo la reina:

─Quiero ver a los obispos en pontifical. A los caballeros prevenidos en frontera y a los ladrones en la horca.

Desmochó las torres de los castillos de los nobles levantiscos, echó a los judíos que tenían acogotado al pueblo mediante la usura. Descubrió América y por sic esto fuera poco conquistó Granada 777 años después de la invasión musulmana. Las palabras de aquel abencerraje lamentándose por la perdida de la Alhambra siguen siendo un eco lúgubre en la historia de España. ay de Alhama.

Sigo leyendo la obra de Walsh que me legó mi suegro Mr. Graham Hugh, aunque no sea un libro políticamente correcto porque en Inglaterra y en España las dos naciones que amé son reinos y baluartes del judío errante y Zelenski vuelve a ser aquel moro energúmeno Warfe que descolgó el cartel colocado en un golpe audaz del Ave María en la mezquita de Granada. El caballero se llamaba Hernando Pérez del Pulgar.

 Ya no quedan capitanes así en esta España sin pulso y sin cojones. Medina del Campo es un aduar con multitudes silenciosas que han dejado de ir a la iglesia a rezar y acuden a los grandes almacenes de Alcampo con el mismo fervor religioso igual unción comercial con que sus antepasados acudían a misa cuando las campanas de la iglesia mayor repicaban gordo. Tanto por tanto Medina del Campo Sea esta mi jarcha un lamento por la estatua de la reina Isabel degollada y profanada.

 

jueves, 18 de agosto de 2022

 

2022-08-18

EL PALACIO DE DON BELTRÁN DE LA CUEVA EN LEDESMA GUARDA MUCHOS SECRETOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA




































 

LEDESMA DON BELTRÁN DE LA CUEVA ERA SU PRÓCER

 

Esta casa humilde con el escudo

Y las enseñas guarda ardientes secretos

De la historia de España

Sabe de las luchas

Y difamaciones judaicas

Contumelias frases acaloradas

Sabe de revueltas en las aljamas

Silos, alhóndigas, cuartos de banderas

Rapiñas y usuras

Y salas de armas

Y don Beltrán pulido y lindo

¿amante de la reina

Con la cual se acostaba

El buen rey don Enrique

El último en enterarse

 siempre estaba de caza?

Era o no era legitima

Doña Juana la portuguesa

Esta casa de don Beltrán en Ledesma

Que hoy visito

Es de un judío inglés

Puerta cerrada

Guarda empero secretos de la historia

De España

Que él se llevó a la tumba

A los judíos traidores y a los nobles

Levantiscos con la cruz alzada

La reina doña Isabel desmochó sus torres

Y cerró sus sinagogas

Por eso quisieron echarla a la Reina Católica

De la historia de España

Antojadizos y tornadizos

Grandes calumniadores

Hijos del mal de la prole satánica

Judas fue de su raza

Mala gente ya digo

Estirpe de Caín

Que nunca pudo con España

 

MI ENCUENTRO CON ANDRES LAGUNA EN SALAMANCA AUTOR DEL LAZARILLO

 





PADRE TORMES RIO DEL IDIOMA. PA SALAMANCA LA BLANCA ME VOY HORIZONTES DEL LAZARILLO

EN MI MIRADA

 

Salamanca la blanca quien te mantiene. Cuatro carboneritos que van y vienen. Me encamino por los pasos de mi juventud aquella novia que tuve en Salamanca. Un pueblo Bogajo y aquella casa a pupilo donde tuve el dolor de tripas. Toda mi vida padecí de estreñimientos y yo creía que tenía cáncer. Los toros, las fiestas, las capeas de Vitigudino vistas desde el balcón. Fue conmigo generosa la fortuna aquel verano. Sigo siendo pobre como mi héroe epónimo el bueno de Lázaro de Tormes un hijo del arroyo como yo pues nació en una aceña. Crucé el puente de mi destino y le hurgué en la barriga al toro de Guisando por saber si dentro había algo. Y no había nada. La caracola del alma estaba vacía. Las aguas del río padre de nuestro idioma bajaban lentas y silenciosas. Al otro lado de la ribera unas lavanderas enjabonaban a una estrella perdida entre cantos ancestrales y reverencias. Sólo ruido y el gran coscorrón del puto ciego que me dio con tal fuerza contra la piedra que por poco me deja la testa hecha astillas. Desde entonces despabiló el Antoñito.

─¿Lázaro, estas ahí? Sal fuera. Caíste en el garlito por gilipollas

las carcajadas del fementido invidente rebotaban sobre las ond



as del río que arrastra la fuerza de nuestra lengua. Un torrente de palabras. Las nereidas y las ninfas que vio Garcilaso salieron a pasear, aunque yo no las viese. Sólo divisaba los cuerpos robustos de las encinas mollares al otro lado. Los toros de lidia que pacían cerca del cascajar mirábanme con ojos enigmáticos. Algunos tenían ya más de siete hierbas. Toda una vida para morir en el albero de una plaza pero la vida es torear. Una vaca torionda mugía llamando al ternero perdido. Los patos se solazaban nadando entre los carrizos, los fresnos y ailantos que sombreaban las dos vertientes. Quedé maravillado al ver cruzar el puente romano a un viejo que llegaba con una cachava de Segovia y un libro en la mano. Venía resoplando sudoroso por el camino. Había hecho el viaje desde Alcalá a Salamanca. Adiviné que era clérigo por el bonete de tres puntas y la borla doctoral. Un grupo de estudiantes se le acercó a besarle la mano y le llamaban "domine" y "magister". Aquella tarde de agosto vísperas de la fiesta solemne de la Dormición de Maria el padre Tormes me permitió en aquella visión conocer al autor del Lazarillo que no era otro que el doctor Andrés Laguna el médico del emperador Carlos V. no se atrevió a firmarlo por miedo a la Inquisición.

Fícele profunda reverencia. Y él me reconoció:

─¿Cómo te va la vida, Antonio. Sé de tus muchos padecimientos porque revelaste para la historia que el lazarillo no era anónimo. Que el autor era yo. No te hicieron caso y hasta se mofaron de ti y te llamaron loco de atar. España es tierra de inquisidores. Son los que mandan y dominan en todos los ámbitos de nuestra existencia en literatura en política, en las artes. Mala raza enaltecida por la soberbia de los que se creen elegidos. Altanería y odio judío. Es una maldición que arrastramos y los peores son los de Segovia. Nunca serías profeta en tu tierra. Tampoco lo fui yo. A mi quisieron quemarme por malquerencia la casa que tenía en Mozoncillo.

─Maestro, decís verdad, pero con estos bueyes hay que ir a arar ─ repuse

─¿Bueyes dices? No son bueyes duendos ni mansos castrados sino auténticos mihura

quedé muy reconfortado por la aparición. Don Andrés el cual se dirigía a cantar vísperas en la catedral cojeaba algo, sus barbas eran de plata y la nariz roma.

 Me dio su bendición y me recomendó perseverancia y nada de desalentarse. Se lo agradecí profundamente.

El Tormes río caudaloso, que nunca se seca en verano y acarrea más agua que el Duero, que parece su afluente, pero unos llevan la fama y otros aportan el agua, fue testigo de nuestro encuentro.

 Muy solaz y agradecido por las palabras del maestro Laguna que bajó desde una nube para contármelo me metí en uno de los muchos garitos con que cuenta Salamanca y yo recuerdo con nostalgia cuando cortejaba a Charo pedí un jarrillo de tinto y me lo bebí entero a la salud de Lázaro de Tormes protector de todos los vagabundos y de los que profesan la libertad sin libertinaje. El héroe epónimo que parió la imaginación de aquel humanista segoviano que nos recomendó tener paciencia ante las adversidades.

 

jueves, 18 de agosto de 2022


sábado, 6 de agosto de 2022

 

Pupi Avati: "Dante te seducirá. Es Boccaccio quien lo salva para nosotros".

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deAldo Cazzullo

En el cine con el director de una película que es fruto del coraje y la pureza: "Me sentí inadecuado, estudié 20 años pero lo logré. El poeta como ser humano creo que lo he adivinado"

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Pupi Avati, de 83 años, en el set de Dante con Sergio Castellitto, que interpreta a Boccaccio

Se necesita coraje y pureza para hacer una película sobre Dante.
Durante los setecientos años transcurridos desde la muerte del poeta más grande que no solo Italia sino la humanidad han tenido, la televisión no ha hecho nada. Absolutamente nada. El cine, la industria de la ficción: nada.
A Dante no le importa. O, mejor dicho, aterrador. Les hace perder la escucha (o se cree que los hace perder). No es solo la antigua regla, que el empresario que invirtió en el mal gusto del público nunca perdió su dinero. Es que Dante es considerado complicado; mientras que en realidad es profundo.
Para llevarlo al cine se necesitó el coraje y la pureza de Pupi Avati. Pureza angélica: en la película Beatriz aparece desnuda, como en la visión nocturna de Dante; y Dante hace el amor con una prostituta (después de todo, Boccaccio lo llama "lujurioso": le gustaban mucho las mujeres, y tuvo varias historias durante el exilio, en las que no fue seguido por su esposa). Pero pureza espiritual. Amor por la poesía. Capacidad para captar la "misteriosa grandeza" del poeta, o al menos dejarse fascinar por ella.

LA RELACIÓN ENTRE LOS DOS POETAS ES LA INTUICIÓN CLAVE DE AVATI: "DEDIGUÉ LA HISTORIA A BOCCACCIO, SOBRE DANTE ÉL PIENSA COMO YO"

Pupi Avati explica, en la sala donde vemos juntos su película titulada Dante -en el cine desde el 29 de septiembre- que la falta de coraje de los demás no le escandaliza, al contrario. "Dante comunica a todos una sensación de insuficiencia. Crea complejos de inferioridad, y con razón. Abre una distancia para su omnisciencia, para su desproporción poética, para su misterio. Traté de hacer que Dante fuera seductor. Y para ello estudié veinte años".
La película, dice el director, se suponía que se haría en 2002. "Ya tenía el contrato con Rai, concluido con Giancarlo Leone. Pero, si los escritorios son siempre los mismos, la gente cambia; y ya no querían oír hablar de Dante". Mientras tanto, Pupi Avati seguía pensando en ello. Para trabajar en ello. Y escribir sobre ello.

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El libro de Pupi Avati sobre la fantasía de Dante L'alta (Solferino, 2021, 16,5 euros)

La película proviene de la hermosa novela que el director publicó por Solferino, L'alta fantasía. El viaje de Boccaccio para descubrir a Dante. Y, al igual que el libro, la película también une tres historias, utiliza tres registros para contar la vida del poeta.
La primera es su pasión juvenil por Beatriz, reconstruida por la voz de Dante, que nos habla a través de la Vita Nova y sus conmovedores sonetos de amor.
La segunda es la génesis del Infierno; y cuando se ve a Dante dando vueltas alrededor de la sábana de la que nunca se separó, que llevaba atada al pecho y desplegó la noche para dibujar el mapa del abismo de otro mundo y los nombres de los diversos personajes que se colocarán en los diferentes círculos, me viene a la mente Shakespeare en Love, la película ganadora del Oscar en la que John Madden cuenta a su manera el nacimiento de Romeo y Julieta.

"LLEVAR LA DIVINA COMEDIA AL CINE NO PODÍA SERVIR PARA MÍ. PERO ALIGHIERI COMO SER HUMANO CREO QUE LO SENTÍ.

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Pupi Avati y Sergio Castellitto en el plató de Dante

Boccaccio en el centro de la escena

El tercer registro es el viaje de Boccaccio a los lugares de la vida de Dante. Esta es la intuición fundamental de Pupi Avati: "Boccaccio salvó a Dante. Guardó su trabajo, copiándolo a mano al menos tres veces. Cambió su nombre: ya no solo Comedia, sino Divina Comedia. Evitó físicamente su destrucción: a los conventos se les prohibió conservar una copia de la obra maestra de Dante, porque hablaban mal de los Papas, en particular de Bonifacio VIII y Juan XXII. Además, Boccaccio inauguró la larga tradición de las Lecturae Dantis, las Lecturas de Dante en público, leyendo el Infierno, ya enfermo, hasta el agotamiento, con enorme éxito y gran emoción de los florentinos».

Reparando el mal hecho

La película está inspirada en el renacimiento de los florentinos. Para reparar en parte el mal hecho a su ilustre conciudadano -exiliado, cazado, los bienes "confiscados, devastados, destruidos", la sentencia de muerte por decapitación y quema, los intentos de reprimirlo físicamente, hasta el deseo del cardenal Del Poggetto de quemar sus huesos para no guardar ningún rastro de él-, los florentinos han dado instrucciones a Boccaccio para que traiga una suma de dinero y una petición de perdón al único descendiente de Dante que permaneció vivo: su hija Antonia, que se convirtió en monja con el nombre de Beatriz.

Boccaccio está enfermo. Tiene sarna. Sobrevivió a la peste, que mató a tres niños. Se queda con uno, una niña llamada Violante, pero ella no lo reconoce como padre. Intenta en vano recuperarla trayéndole como regalo la muñeca de boda que perteneció a Beatriz: casi un presagio de desgracia (una escena que recuerda a un clásico del irregular Pupi Avati, que en 1976 en La casa con ventanas risueñas también probó suerte en el horror).

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Alessandro Sperduti como Dante

Padres e hijos

Antes de partir en busca de la hija de Dante, Boccaccio debe reconocer a su padre, que murió en la terrible plaga de 1348, que redujo la población de Florencia a un tercio. Es una escena terrible y espléndida: el monatto levanta con el gancho apropiado el saco que cubre el rostro del difunto, hasta que Boccaccio reconoce los rasgos, deformados por el mal por la agonía, de su padre carnal. Es una despedida final; porque Boccaccio se considera espiritualmente el hijo de Dante, "el padre de todas las alegrías de mi vida".
"Deduje en Boccaccio la tarea de decírselo a Dante", sonríe el director; "porque Boccaccio a menudo piensa y dice las cosas que pienso y digo".

En la Toscana, todavía impregnada por el "hedor de la peste", Boccaccio recorre las etapas del exilio de Dante y se encuentra con los testigos de su paso. El Casentino, donde fue recibido por una bella mujer aunque gozzuta, que lo salvó de los asesinos florentinos encargados de eliminarlo. El castillo de Romena, donde se guardaba el único manuscrito de Dante (ahora ya no se encuentra): una carta en la que pide perdón a los hijos del conde Alessandro porque no puede asistir al funeral de su padre, ya que la pobreza le ha privado de armas y caballos (Boccaccio se conmueve leyendo la carta y besándola; e incluso el espectador lucha por permanecer insensible). Fue en Romena donde Dante hizo que una hija del conde Ugolino le contara la historia de la cruel muerte de su padre; mientras estaba en el campo de batalla de Campaldino conoció a Bernardino Da Polenta, quien le contó sobre el asesinato de su hermana, Francesca.

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Alessandro Haber y Sergio Castellitto

El nacimiento del Paraíso

En Rávena, Boccaccio ve el mosaico del ábside de Apollinare en Classe, con todas las estrellas de la bóveda celeste, de la que Dante conocía "el nombre real". Le dicen que a veces el poeta se tenía encerrado dentro de la iglesia toda la noche, para esperar la primera luz del amanecer. El paraíso nació allí.
Finalmente, Boccaccio llega al convento donde vive la hija del poeta. Quién se niega a recibirlo: está demasiado ofendida con los florentinos, no quiere perdonarlos ("¿una monja que no perdona?", pregunta boccaccio). Pero en la noche el escritor y la monja se encuentran como por casualidad, y la hija de Dante reconoce en Boccaccio a su propio hermano.
Boccaccio es Sergio Castellitto.
 Su interpretación es extraordinaria. Muy intenso, incluso físicamente. No soy un crítico de cine, de hecho con los críticos a veces me encuentro en desacuerdo, y ciertamente ellos tienen razón y yo estoy equivocado. El juicio crítico sobre una película, como el de un actor, es también un hecho técnico, y como tal debe dejarse en manos de los expertos.

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Carlotta Gamba, como Beatriz, entre dos monjas

Actores extraordinarios

Pero el cine, como todas las artes, habla a la mente y al corazón de los hombres, y luego como espectadores podemos decir que los actores de Pupi Avati en esta película son extraordinarios. También porque son "sus" actores. Gianni Cavina, por ejemplo, interpreta a un notario de Ravenna, un amigo de Dante, que se está muriendo; y durante la realización de la película Gianni Cavina realmente estaba muriendo, solo le quedaban dos meses. El Dante moribundo es en cambio Giulio Pizzirani (el joven es Alessandro Sperduti, que ha desempeñado con dignidad un papel muy difícil). Alessandro Haber es el abad de Vallombrosa, que recita los versos del Paraíso contra el Papa en un tono conspirativo. Pero Leopoldo Mastelloni también es convincente, y nunca caricaturizado, cuando interpreta a un Papa sensual y cínico como Bonifacio VIII, también enfermo y cerca del final.

Hambre y orgullo

La muerte es la verdadera co-estrella de la película. Y aquí viene a la mente otra obra maestra de Pupi Avati: Magnificat, ambientada en la Semana Santa del año 926. En la Edad Media se avecina la muerte. Uno cree firmemente en la vida después de la muerte porque siente que está cerca, separada de la vida solo por un delgado velo. Y es una muerte pública. Nadie muere solo. Es pública la muerte de Bella degli Abati, la madre de Dante, que tiene apenas cinco años, y se limpia la boca tras besar a su madre que acaba de morir. La muerte de Beatriz es pública, el hermoso rostro desfigurado por la viruela: la escena del entierro es maravillosa, con las mujeres consolando al difunto, "no estás sola en la tumba, allí está tu hermana Ravegnana ...". Y la muerte de Dante, muerto por la malaria y la amargura de una vida
atormentada y fructífera, también es pública. Quizás la verdadera biografía del poeta sea su obra.

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El autor del artículo, Aldo Cazzullo, es un estudioso de Dante. Encima del póster de su podcast "Dante Italia" (Audible - Corriere). A continuación, la portada de su libro "A riveder le stelle" (Mondadori)

Grandeza y humanidad

En la Divina Comedia están todos ellos. Su inspirador, Virgilio. La mujer amada, precisamente Beatriz. El maestro, Brunetto Latini. Y los personajes en los que se encuentra Dante. Pier delle Vigne, que se suicidó: e incluso el poeta pensó en el suicidio durante el exilio. el conde Ugolino, que ve morir de hambre a sus "hijos" (en realidad dos hijos y dos nietos); e incluso Dante, muy pobre, vio a sus hijos -que a diferencia de su esposa lo habían seguido hasta el exilio- sufrir hambre y penurias, a causa de su orgullo. Y sobre todo Ulises, el héroe del conocimiento, que renuncia a la dulzura de la familia para convertirse en un experto en el mundo, y en el alma humana.

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Pero, explica Pupi Avati, llevar la Divina Comedia al cine habría sido demasiado, y muy poco. "Es una hazaña que muchos han intentado", recuerda el director. "Zeffirelli. Fellini. Pero es una hazaña condenada al fracaso. Porque el infierno es una obra totalmente resuelta. Más allá de Doré, el maravilloso ilustrador francés, es difícil ir. Y entonces productivamente el infierno sería un éxito de taquilla. Es una forma demasiado grande de hacer cine, que no me pertenece. Pero Dante como ser humano creo que lo sentí". Y nos lo devolvió, en su grandeza pero también en su humanidad.