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martes, 28 de febrero de 2017

UN LAMENTABLE CASO DE VIOLENCIA DOMESTICA


PRIMITIVO DE FRUTOS SIN OREJA

 

El día que a primitivo de frutos le mordió su mujer le mordió la oreja su mujer dejandole medio desorejado e tuvieron que dar quince puntos de sutura en urgencias. Facultativos enfermeras y una monja del hospital de la Milagrosa que iba por las crujías rozagante moviendo su papalina se hacían de un aire y se hubieran desternillado de risa de no ser la cosa tan grave. Mira que un hombrón como

él dejarse solmenar por una pulga valenciana de culo bajo... con esta sociedad no sé donde vamos a ir a parar, ¿qué dirían la vecinas? alto ahí que dices, no tuvo otra opción el hombre. De haber tenido que echar mano de sus prerrogativas de patria protestad a Primitivo le hubieran caído ocho años de trena y haberse tenido que enfrentar a una de esas juezas víboras que presiden las magistraturas de nuestras audiencias. A veces resulta menos engorroso o cuando menos más cómodo actuar con la de Cristo: ofrecer la otra mejilla. Quien, como él, era de la tribu de David. Adscrito al elenco de los grandes profetas que hablan de los lirios del campo y no se cuidan del qué comerán o con que ropa se resguardarán de los hielos del invierno frío porque Adonai cura de ellos. son gente poco práctica, pero importantes. Son los elegidos para el dolor. la Providencia les ama y los protege aunque las juezas leninistas se burlen.

 Llegó Primitivo chorreando sangre como un gorrino. Hecho un eccehomo. Creyeron los médicos que se trataba de una puñalada pero cuando relató los hechos quedaron estupefactos. Que un pero muerda a un hombre no es noticia pero que una mujer arranque la oreja de una dentellada a su marido era una noticia de primera plana, aducen los manuales de Periodística.

—Que dice usted que su esposa mantecosa le arrancó la oreja de un mordisco.

—Si señoría.

—¿Y que hizo con ese pabellón auricular de su pertenencia? La oreja. ¿Donde está la oreja? vamos a ver.

—La tiré al contenedor.

—Pues si no nos la presenta no se la podremos injertar

—Hay cosas que no las ponen de nuevo, señoría.

—En este país se hacen trasplantes de gran categoría, pero ¿cómo ocurrió el percance?

—Verá, señoría. Yo no tengo por norma beber pero la otra noche me dio por beber cerveza

—¿Cuántas botellas?

—Siete u ocho. Verá. Había estado con unos amiguetes en la ciudad. De bar en bar pero de picos pardos no estuvimos. De vez en cuando una canita al aire viene bien, beber ara olvidar. La vida no es como la vivimos sino como la contamos. Así que para olvidarme de las continuas riñas de la parienta, de que mis hijos no son míos sino del lechero, del catarro de los niños, de que no llegamos a fin de mes todos los días el mismo rollo, busqué la querencia del vino para reconciliarme con la existencia recordar horas de juventud que se fue para no volver. Al llegar a casa serían las tres de la madrugada encontré a la Pura hecha un basilisco. Recuerdo que una vez me dijo que si un día me veía borracho me mataría y la Pura es mujer de armas tomar, no se anda con bromas… donde anduviste, perillán, pero no te da vergüenza beberte el pan de tus hijos soy libre le dije soy el amo de esta casa un chaparrón de insultos diluvió sobre mi persona me puso de cornudo para arriba, maldijo la hora que me había conocido pero yo como si tal cosa. La Pura se me tiró al cuello, caí redondo. Mi mujer ya no era mi mujer. Era un tigre de bengala puñadas patadas en el estomago recios manotazos en la cabeza y de pronto sentí un dolor terrible tal que aquí (señaló la zona del pabellón auricular) el suelo era un charco de sangre y yo no sabía decir otra cosa que ay mi oreja ay mi oreja.

—Vaya por Dios, usted fue un hombre con mala suerte. Casó con mujer brava,

Primitivo empezó a llorar y entre hipo e hipo se dolía de su desgracia.

—Andaré desorejado per secula seculorum. Cervantes quedó manco en Lepanto defendiendo la bandera frente al turco, fue por una causa justa. Y que van Gogh se dio un tajo porque al tener unas orejas de Dumbo la cosa le parecía antiestética. San pedro al filo de la espada tajó la oreja a Malco, pero el Señor se la recompuso. `Para colmo de males un mal aire se llevó casi todos los dientes y mulas en plena juventud y dese aquella uso prótesis. Seré desdentado y desorejado un monstruo horrible el vivo retrato de Dorian Grey. Que desgracia tan terrible, doctor, ¡qué desgracia!

—No se preocupe buen hombre hoy la cirugía hace milagros. Siempre se le podría adosar una oreja de plástico replica cabal de la que usted lucía hasta el fatídico momento en que le dio por empinar el codo y sufrir el ataque de su señora.

—Ya pero no es lo mismo

De Frutos era un hombre de aspecto cansado rozaba los cuarenta aunque bien podría aparentar los cincuenta y esta vejez prematura la achacaba a sus desdichas matrimoniales las infidelidades los gritos las sospechas las continuas faltas al respeto, no era un hombre celoso pero la conducta reprobable de la Pura le obligó a serlo, sólo encontraba alivio en la botella y el vino es un mal consejero. De soltero tuvo bien talle pero perdió la línea a causa del yantar suculento de la cocina de su mujer. Pura Matesanz era una valenciana de pelo de endrina muy apasionada y de culo bajo. Cuando paseaba por la alameda meneando su buen cumplido bullarengue de negra estéreo glíptica a su paso los hombres volvían la cabeza y Primitivo el hombre soportaba estas miadas como podía. La pura no desperdiciaba ocasión para dejarlo en ridículo pero todas estas limitaciones de su carácter podrían haber sido excusadas si su media costilla no tuviera tan mala leche, cuando se enojaba tiraba al marido los trastos a la cabeza. Volaban sartenes perolas platos tenedores y algunas veces hasta la plancha caliente. Primitivo por su parte era un señor austero soñador y algo poeta que en su mocedad escribía versos a las novias que una tras otra le iban dejando hasta rematar con la que sería su legitima a la que metió mano debajo de una escalera. Ocurre a todos los que asumen el ideal estética. Sus dulcineas se convierten en maritornes. Esta desigualdad de carácter y de afanes hizo muy problemática la armonía que se necesita para convivir en cualquier matrimonio. Ese amor medieval de santa en la vidriera que atravesaba el sol vespertino en el ventanario de la catedral no existía. Era una entelequia. Su nostalgia por el pasado y la afición desmedida a las bebidas espiritosas hicieron todo lo demás wife battering nagging wives etc. La cosa no tuvo nunca remedio y seguirá así mientras el hombre y la mujer e unzan y se desunzan después de hacer cacharritos atendiendo a la voz de la especie,

—La vida es un asco —dijo la enfermera de guardia que curaba a Primitivo— pensar que las promesas de amor eterno acaban en la casa de socorro o en la comisaría.

 

 

 

sábado, 11 de febrero de 2017

 

 

viernes, 24 de febrero de 2017


HERNANDO DE SOTO DESCUBRIÓ LA FLORIDA Y EL MISSISSIPI

 

En una visita a La Habana Vieja hace ya muchos años. Me encontré junto al Morro un edificio que llamaban el Bastión con sus garitas sobre las poternas mirando al mar por donde llegaban los barcos de España y los cosarios ingleses. En lo alto de la toirre había una veleta que llamaba  los habaneros giraldilla. Detrás de esta rosa de los vientos había una bella historia de amor. Resulta que la esposa del Adelantado Hernando de soto salía todas las tardes a mirar para la mar en la esperanza del regreso del barco donde su esposo Hernando de Soto regresara de Tierra Firme. Se había embarcado con un centenar de su gente y un escuadrón. En aquella expedición el valiente adalid extremeño descubriría el Mississipi, pero él nunca regresó. Fue muerto por una fecha envenenada de un cacique indio que lo traicionó. Don María sigue esperando asomada al Morro de la Habana en efigie de piedra.

La vida heroica y aventuras (sólo pasó 42 años en este mundo) del Adelantado Hernando de Soto vuelve apotegma el título de la novela de Pedro de Lorenzo Cuando los dioses nacían en Extremadura. Este extremeño nacido en el pueblo pacense de Jerez de los Caballeros de origen asturiano es lo que más se parece a in héroe homérico. Es el adalid de los viejos cantares de gesta. Le llamaron el Amadís de la Florida y Centauro de las Indias. Caballero prevenido en frontera hábil jinete prócer de las artes desultorias cabalgó desde Arcansas y Oregón hasta la Patagonia escaló dos veces la cordillera de los Andes. Con un escuadrón de poco más de dos centenares conquistó Nicaragua ─ la más bella y la más amable para los españoles ─ en nombre del emperador que era quinto suyo; ambos nacieron en 1500. Por su apostura viril pese a ser pequeño de cuerpo le valieron la admiración de los caciques quienes le obsequiaron con el “jus primae noctis” de las reglas hospitalarias de la antigüedad y de estas uniones hubieron descendencias, pero don Hernando casaría con doña Juana Hernández su mujer natural la primera española que llegó al Nuevo Mundo en viaje nupcial y como se quejase al esposo de su poca formalidad el extremeño de ascendencia astur sus ancestros provinieran de Soto de Luiña éste le hacía ver que no diese al asunto demasiada importancia pues las indígenas consideraban de poco decoro la guarda de la virginidad “si Dios no lo dio será por algo”. Ellas serán las ermitas pero “vos, señora de mis altos pensamientos sois la catedral”. Así nacería la inculturación y el mestizaje. La conquista es la prolongación de la reconquista. Se embarcan los castellanos a donde nacen las fuentes de la eterna juventud. Aquellos locos andantes habían leído demasiados libros de caballería. El Amadis de Gaula y Lanzarote del Lago eran sus referentes. Lo que vendría tiempo adelante Buffalo Bill y las novelas del Oeste fueron un sucedáneo que empachó nuestras mentes. A los salvajes se les liquidaba, mientras los denominados “conquistadores” (preferiría el nombre de evangelizadores o colonos) les hacían bautizarse por los misioneros y se casaban con sus mujeres. No encuentran el manantial de la eterna juventud y el oro y la plata estaban en su imaginación porque Atahualpa y Moctezuma andaban en taparrabos. Por tanto, ni lo uno ni lo otro. Arrostran los peligros de una naturaleza salvaje con los azares de las alimañas el frio y el calor intenso las flechas enherboladas de los aztecas. Algunas tribus saludan su llegada como si fueran extraterrestres y a la vista de sus caballos y de sus lombardas se llenan de temor porque aquellos hombres blancos irrumpen como heraldos de un tiempo nuevo que habían profetizado sus chamanes.  Poco tienen que ver que estos españoles míticos con los de la cultura del pelotazo.

La exploración de los territorios de lo que hoy constituyen los USA fue la más dificultosa por la adversidad climática y las hostilidades de los pieles rojas. Todos ellos se agrupaban en tribus divididas con distinta lengua y diferentes costumbres. Mutuamente se hacían la guerra.

En el subcontinente las mujeres y los misioneros que predicaban el amor y recriminaban los sacrificios humanos fueron el polo de atracción y el eje de fuerza que determinaría la colonización del Nuevo Mundo en poco más de tres cuartos de siglo. Las Casas hace una interpretación sectaria de aquella magna empresa, la mayor, después de la Creación, a tenor con los cronistas, en la que se embarcaron los españoles. Hombres frágiles pecadores algunos analfabetos e incluso asesinos avanzan detrás de la Cruz Alzada. La gesta hubiera sido imposible sin el concurso de la Providencia. 

Así y todo, el asunto presenta una cara oculta enigmática mesiánica algo milagroso y ahí queda del nombre de Hernando de Soto el primer europeo que avistó la tierra de las vacas corcovadas en el Cañón del Colorado y el descubridor de la Florida. A su muerte tomaría el relevo del extremeño/astur otro asturiano: Pedro Menéndez de Avilés. Poco tienen que ver estos gigantescos españoles con los diminutos españolitos  por su talla moral  de ahora. Somos gentes medrosa y llena de complejos a los que Radio Macuto Ondas de la Conspiración impartiendo noticias deletéreas a todas horas que son consignas a todas horas. Los cantares de gesta dieron paso a los cuentos de Blanca Nieves y los Siete Enanitos.