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jueves, 13 de marzo de 2014

LA IGLESIA ORTODOXA PODRÍA EVITAR LA CONFRONTACIÓN EN CRIMEA

Premio Alexis II por la unidad de los pueblos ortodoxos

Premio Alexis II por la unidad de los pueblos ortodoxos

Representantes de Ucrania, Serbia y Polonia fueron condecorados con el premio que lleva el nombre del patriarca Alexis II. La solemne ceremonia anual de entrega de ese galardón, instituido por el Fondo Internacional de la unidad de los pueblos ortodoxos, se llevó a cabo la tarde del 11 de marzo, en la Catedral de Cristo Salvador, el principal templo de Rusia.

El nombre completo del premio es “Por actividades destacadas en aras del fortalecimiento de la unidad de los pueblos ortodoxos, por la confirmación y promoción de los valores cristianos en la vida de la sociedad”. Este año el galardón ha adquirido un significado especial, ya que entre los beneficiados están los representantes de la organización ucraniana “Día del Bautismo de Rusia”. Se necesita hacer todo para reforzar la unidad de los pueblos de Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Hemos salido de la misma pila bautismal y tenemos las mismas raíces espirituales e históricas, dice el presidente del organismo, el músico Oleg Karamázov.
–Desde 2006 hemos establecido en Kíev una nueva tradición para festejar el Día del Bautismo de Rusia. En 2007 la festividad empezó con un gran concierto, al que por primera vez asistieron representantes del clero ucraniano. El significado principal del concierto consistía en que justamente ahí, a las orillas del río Dnepr, nació nuestro pueblo y nuestra espiritualidad. Desde ese entonces el festejo se ha vuelto internacional... Lo que sucede actualmente en Ucrania demuestra que falta mucho por hacer y habrá que trabajar sobre muchas cosas en pro de la unidad de los pueblos ortodoxos.
Otro ganador del premio, el presidente de la República Srpska, de Bosnia y Herzegovina, Milorad Dodik, conoce muy bien lo difícil, pero necesario, que es conservar la fe y la iglesia ortodoxa unidas. Pese a la presión del Occidente, él hizo todo lo posible para conservar la República Srpska, una de las dos entidades estatales que forman parte de Bosnia y Herzegovina.
–Nuestro pueblo ha hecho muchos sacrificios para permanecer en la ortodoxia y a veces hasta surge la terrible pregunta, si el precio no ha sido demasiado alto. Pero, hoy siento alegría y eso demuestra que todos los sacrificios y esfuerzos no fueron en vano. Es realmente un gran honor estar en la misma fila con otros pueblos ortodoxos. Para mí, la ortodoxia significa no sólo ser libre, sino también hacer libres a otros en la libertad y paz. Nuestro Dios es un Dios de la libertad, y nuestra fe en ese Dios nos hizo pueblos libres.
Otro acreedor del premio es la Fraternidad de la juventud ortodoxa de Polonia. A la organización le fue otorgado la alta condecoración no sólo por la unidad de los pueblos ortodoxos, sino también por la fuerza de su espíritu con la que representan el cristianismo oriental en un país católico, recalcó el príncipe de la Iglesia Ortodoxa Rusa y presidente del consejo curador del Fondo de la unidad de los pueblos ortodoxos, el Patriarca de Moscú y toda Rusia, Cirilo.
–Cuando estuve en el monte sagrado de Grabarka, donde se encuentra un monasterio ortodoxo, vi con mis propios ojos que bien trabajaba la juventud ortodoxa de Polonia, que bien estaba organizada, como actuaba sin ningún tipo de empujones, que tenía su energía, su pasión, que reunía a un gran número de jóvenes. Esta fraternidad realiza grandes peregrinaciones, que congregan a decenas de miles de personas, se dedica al trabajo misionero, social, a asuntos de caridad. En condiciones cuando la ortodoxia no es la religión de la mayoría, la educación ortodoxa entre los jóvenes es un asunto de mucha importancia.
Recibir ese premio en Moscú, de las manos del patriarca ruso, es un acontecimiento excepcional, compartió con La Voz de Rusia sus emociones Marta Tziplínskaya, presidenta de la fraternidad polaca.
Para nosotros es un gran honor. Somos una organización juvenil en un país, donde los ortodoxos son minoría, somos muy pocos. Y desde luego, nunca hemos esperamos que algún día nos premiarían en Moscú.

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