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domingo, 19 de marzo de 2017


RAMIRO DE MAEZTU REFUTA AL SIONISMO Y AL ISLAM

 

Según nuestro gran pensador y mártir de la guerra civil (fue asesinado por mandato de Santiago Carrillo) "los mahometanos no persiguen el delito de robo y homicidio. Sus leyes permiten asesinar en nombre de Alá, compasivo y misericordioso. En cambio, entre nosotros católicos, las leyes divinas prohíben el homicidio, el robo y la lujuria. Esta exigencia es la expresión de nuestro ideal de perfección. El Islam sin embargo concede más importancia a las circunstancias atenuantes. Nuestros jueces las tienen en consideración pero suponen que el hombre ha de sobreponerse a las malas inclinaciones. El cristianismo aprecia la libertad del hombre para escoger entre el bien y el mal y ello significa liberarse de la servidumbre del pecado".

De los judíos dice Maeztu: " Son el pueblo más exclusivista de la tierra y frente a ellos se forjó nuestro sentimiento de catolicidad y de universalidad. El principal cuidado de Israel es mantener la pureza de la raza. Los judíos no son una comunidad religiosa. Son una raza. Creen en su propia sangre y rechazan cualquier otra. Han evitado mezclarse desde los tiempos de Esdras en cuyo libro se prohíbe casarse con gentiles. Tal vez por eso no quieren prosélitos ni misionan y por eso rechazaron a los samaritanos que practicaban su religión pero no eran de su estirpe y por esta razón un judío sigue siéndolo cuando abjura de su fe[1] y de esta manera resultan en muchos casos adoptando bandera de conveniencia el titulo de católicos, paganos o musulmanes, pero son pseudos".

En España empero la conversión fue en masa y es un hecho que obvia nuestro pensador en su brillante análisis a partir del siglo XII cuando contaban con la protección de los monarcas castellanos y aragoneses. Esto daría lugar a un conflicto en el seno del pensamiento sefardí. los rabinos observantes se rasgaron las vestiduras al ver que muchos de ellos se bautizaban profesaban como monjas o frailes, alcanzando el título de inquisidores. Según el historiador Walsh en la Castilla del medioevo los judíos representaban el 75 por ciento de una población de cinco millones. Abrigaban el deseo de conquistar España pero tuvieron problemas tanto internos consigo mismos como con los cristianos molestos o envidiosos con sus riquezas. Practicaban la usura y eran los alcabaleros reales imponiendo gravámenes e impuestos en su calidad de banqueros del monarca, cargando con gabelas a los humildes. "Prestarás dinero a los gentiles pero no recibirás dinero de ninguno. Al goim cobrarás intereses; al hermano no le cobrarás". Esa doble moral influyó la desafección hacia los judíos de la Península.

Maeztu termina su análisis con una cita  terrible de san Pablo en su Carta a los Tesalonicenses: "et omnibus hominibus adversantur" [2]

Otra característica es la exageración y la utilización de la mentira y el soborno para la consecución de sus fines de dominación universal. Hugo Wash escritor argentino dice en su libro 666 que el Sionismo se propone la conquista del universo sin necesidad de escuadras y grandes ejércitos. Ya lo tienen con Internet y su control de las urnas y parlamentos. En esas estamos. Ellos dominando los medios de comunicación y nosotros acoquinados en nuestra propia concha, atenazados por nuestro complejo de inferioridad y la creencia que los angloparlantes son superiores a nosotros. El dominio judío sobre España prevalece absoluto. Es una especie de bonapartismo. Napoleón ha renacido y tiene un nombre Jorge Soros con sus secuaces el Coletas, los medios de comunicación el Coletas los tertulios y los periodistas jaboneros del sistema. A todos ellos recomiendo que relean a Maeztu nuestro periodista mártir que murió por defender la hispanidad frente a la infamia que nos acecha. Y por favor que no nos llamen conspiranoides. Este diácono, como san Lorenzo, en la parrilla, ante el pretor Decio, proclama la verdad total. Y por ella, en su defensa, no me importa morir.



[1] fue el caso de Heinz Kissinger que al convertirse a los americanos dejó de llamarse Heinz para denominarse Henry
[2] sois enemigos de todos los hombres

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