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lunes, 18 de marzo de 2013


CUARESMA RUSA. DÍA DEL PERDÓN

 

Ya pasó la  m o l i n i t s a (carnaval) y hoy primer domingo de cuaresma (por el calendario juliano) da inicio la temporada del Gran Ayuno  (V e l i k i   P o s t). hermosa tradición. En los templos de la Rusia Mayor. En Siberia. En la Rusia Menor o Bielorrusa se encenderán las lámparas del iconostasio y los fieles se pedirán perdón unos a otros. En la vieja edad media se hacía confesión pública de los pecados. Antes de huir al desierto. A los cuarenta días de nuestra cuaresma cristiana en el Este añaden un novenario. Son 49 días of fasting. Perdonadnos nuestros pecados. Prostite mné. Perdona a todas y a todos. Attende. Domine et miserere quia peccavimus Tibi. Vistámonos de saco, cubramos nuestros cabellos de ceniza. No tengas en cuenta nuestros pecados, Gran Dios. En estas cuatro semanas y media antes de la Pascua suelo dejar apagada mi cachimba pero esta vez no sé si tendré fuerzas. Que Dios se apiade y el diablo en la botella no nos tiente. Cristo Jesús presente en mi vida pecadora arcosolio de la historia. En espera de tu Segunda Venida caminando en medio de un mundo extraño. Cantan las monjas el oficio muy largo y lo sigo a través de Internet. Mi religión se ha vuelto interactiva y mientras huyo de Roma me parece que más me acerco al rostro del Señor que nos librará de la culpa Luego hablarán del papel de la mujer en la Iglesia. Los rusos han resuelto el tema de manera más sencilla, estas monjitas cantan bien el oficio y leen la epístola. Nada de revanchas ni reivindicaciones. Contra Roma se alzan las voces del anticristo. El papa Francisco al que hoy preconizan creo que nos ha puesto en el buen camino. Ha traído en su sonrisa un aire de profecía. Por lo demás estoy roto. Bajo el peso de mis pecados apenas respiro

sábado, 16 de marzo de 2013


Paulo IV el papa Caraffa intentó reducir la curia y dar parte de los dineros de san Pedro a los pobres

 

Parto hacia el Escorial tarde nevada the cherry trees in blossom que el viento de la gracia renueve la savia del justo y desde el pretil del estanque me sumo en la contemplación de las mil ventanas del monasterio escurialense un enigma volcado sobre trébedes. A Felipe II le salió un grano en aquel napolitano que subió al trono de san pedro con el nombre de Paulo IV. Malaquías lo marca con el epigrama de fidei petrus pero en esta fe que es lo que significa en la bella lengua toscana el apellido Caraffa hubo sus más y sus menos. Corría el año 1555 cuando fue preconizado hasta su muerte un cuatrienio más tarde y analizados los hechos históricos para no perturbar mi ánimo ni masturbarme mentalmente me abrazo al consejo de la docta ignorancia porque todo conocimiento allega dolor excepto para los hasidicos que se pasan la vida estudiando la Torá.

 Preferiría pecador de mí escuchar la voz de aquel personaje del Nombre de la Rosa un fraile donado un lego el hermano Salvatore que entre los estertores de la agonía como un crucificado exclama sólo sé que no sé nada. Ai nou nating. Las dos mil ventanas del Escorial óculos de la magia conductos que llevan la luz adentro esas interioridades misteriosas del alma de todo español que nos conducen al estanque del enigma donde nadan peces de colores, son testigos impávidos de la indignación que prende en mi ánimo: al Papa Caraffa lo asesinaron con un pócima, cosa habitual illo tempore. No ganaba ni para pincernas ni para copero.

Estamos hablando de los años inmediatos al Concilio de Trento. Él había ordenado cerrar todas las sinagogas de Roma. Fueron a por él y su propio confesor un franciscano español estuvo implicado en la conjura. La mayor parte de los curas y frailes establecidos en la Ciudad Eterna presentaban un origen converso. Roma magnánima y munificente brindabales asilo. El odio y la leyenda negra hacia España y sus monarcas es una deriva de que el catolicismo hispano no es trigo limpio y presenta notables adherencias vinientes paradójicamente de aquellas dos religiones contra las que luchó durante siglos: el candelabro y la media luna. ¿Será verdad que somos un poco semitas? Los españoles portamos a regañadientes ese complejo de Estrellas amarillas con el que nos designan por envidia las demás naciones europeas excepto Rusia e Italia.

Se ve la sierra blanca y pura sierra nevada desde este balcón en el extremo de la provincia de Madrid al que me asomo. Perfiles del paisaje de una orografía que en sus pliegues y retales muestra las cúspides del dogma y yo sólo sé que no sé nada. “I know nothing” como el hereje que murió en el palo.

¿Dónde te escondes Maestro de Justicia? Oh, Señor, por qué callas. ¿No te compadeces de mis sufrimientos y avatares? Me escupen. Mi cara se muestra coram populo cubierta de chorretones de sangre. Pilatos me saca a vistas, compadecido, ante el populacho y la chusma irreverente y contumaz que nunca se aplaca. Ecce homo. Llevo muchas horas de mi vida de plantón sobre las losas del Lithostrotos coronado del manto de púrpura de los locos, la corona de pinchos de cambronera en la cabeza la caña a modo de cetro de escarnio maneado, herido y un malvado que pregunta desde los micrófonos <>. Passio Domini Nostri Jesucristi…

 Los salivazos de mis sayones marcan mis mejillas. Sólo sé que no sé nada. Dios mío no tardes. Nicolás de Cusa predicaba la docta ignorancia pero también padeció cárceles y destierros. Ante mi mirada se levanta la giba sublime del monte de las Machotas.

 De Cusa volvió a Roma después de haber sido legado papal en Constantinopla año 1460 y su fe debió de sufrir un vuelco a la vista de las siete Colinas y sus corrupciones, dejó de creer en las potestades de las llaves primadas. Obispo de Roma tú no eres más que un primero entre iguales. Le costó la cabeza. Paulo IV odiaba a los españoles y a los judíos. Fue este pontífice el que motejó a nuestro Rey Prudente de “demonio meridiano”, buscó alianza con el Francés pero los soldados de la liga galo-pontificia tuvieron que vérselas con el Duque de Alba en Pavía algunos años después del Saco de Roma en 1526. Los lansquenetes imperiales no cobraban sus pagas y entraron en la urbe como elefantes en una cacharrería.

Paulo IV quiso resarcirse de aquélla no bien había terminado el concilio de Trento y estableció la Inquisición. Estrellas amarillas circulaban por la Vía Apia y muchas mañanas las aguas del Tiber arrastraban los cadáveres de los ahorcados la noche anterior.

Hace ya algunos años peregriné a la Tumba de San Pedro como tantos y tantos de m is predecesores que iban en mulas paseras cargados de libros y rebosantes los artales de esperanzas y de bulas. Yo viajé en compañía de un monseñor en un cómodo avión de Alitalia. Mi acompañante que reía jocundo, lucía una cruz pectoral ornando su gran barriga que valía una millonada y que no renunció a los dos copazos de vermú cuando pasó ofreciendo bebidas la azafata:

-Roma doma, mi querido joven.

-Sí camino de Roma marcha tanto el cojo como el sano- repuse.

Roma no me domó pero experimenté esa sensación de atracción y rechazo unidos, al igual que  otras grandes urbes de la civilización. A la vista del Capitolio me dieron ganas de decir . Madre del amor hermoso. La loba que amamanta. Ubre nutricia. Ubertas. Libertas. Divinitas. Latinitas, urbs. Rómulo y Remo colgados de la teta capitolina. No se parece a ninguna de las ciudades que he vivido. Londres me sedujo de mozo. En Paris me hubiera gustado vivir. Nueva York causó una sensación de paletismo y de cursilería, un lugar cargado de energía pero horrible para vivir y ese papanatismo paleto lo está copiando Madrid que antes era una ciudad habitable. Ya no. En su afán de cosmopolitismo se está convirtiendo en Kansas City. Pronto será  Las Vegas. A Roma yo iba en busca de los papas y sólo me encontré emperadores y circo mucho circo. Esa teatralidad milenaria que aguanta el Coliseo no lo posee ningún otro monumento de la tierra con excepción del acueducto de Segovia.

En aquellos tiempos de los sesenta era una ciudad abierta donde las muchachas eran llevadas en Vespa por sus novios y los tenderos parlanchines accionaban constantemente las manos para indicarte una dirección. Podrías encontrarte a Marcelo Mastroiani tomando un combinado en compañía de Sofía Loren y de Verna Lisi en cualquier terraza de la Vía Venetto. Yo vi allá en Roma do es la santidad que todos al dinero hacían humildad. Para los españoles era la gran corte de apelación, la última instancia de los litigios porque el catolicismo romano siempre ha sido tolerante y allí se absuelven los mayores pecados y se escuchan sin pestañear las más profundas quejas pero todo cuesta dinero. Claro está. En punto a mujeres ya se sabe su gran tradición liberal. Alberto Moravia en su novela “Roma Putana” no desmerece a Delicado Baeza en su “Lozana andaluza”. Es la ciudad más santa y más pecadora del mundo. Cifra y compendio de todo lo humano.

Visité la tumba de san Pedro pero también la de su sucesor Paulo IV que quiso reformar la curia y quería parte de los dineros de San Pedro para los pobres. Los usureros y cambistas en el atrio de San Juan de Letrán con la ayuda de algunos monseñores pusieron el grito en el firmamento. El crujir de dientes y los desgarros de los manteos se escuchaban hasta en el Coliseo. Regresé a España un tanto disminuida. Seguía creyendo en Cristo y entoné una Salva en Santa María la Mayor altar sagrado de la mariología pero dejé de creer en el aparato. La complacencia con las cosas mundanas y los halagos al poderoso implican una renuncia al Evangelio. Estaba yo entonces muy influido por los ejercicios ignacianos sobre las dos banderas. Los que seguimos la Celestial siempre hemos navegado contra corriente. Justo es que nos encontremos deprimidos. Pero la depresión, la tristeza, la incomprensión forman parte del lote que recibimos al cambiar al rey temporal por el Cristo eterno. La religión del Galileo la verdad es que es incómoda porque lucha no sólo contra los poderes fácticos sino también le hace un corte de manga a las disposiciones del orden natural. Nosotros no esperamos cal Mesías como los hebreos ni creemos con el sarraceno en el gran imperio de goces materiales en esta vida y en la otra. Nuestro camino lleva a la puerta estrecha.

 Al pobre Caraffa lo habían sambenitado después de muerto que se supone envenenado por una triaca de eléboro que pusieron en su copa de vino colocando a los pies de su sepultura con los mármoles semidestrozados porque destruyeron su estatua los romanos y luego quisieron quemarlo a él en efigie este letrero:

Hic jacet Caraffa

Supernnis invissus et imis

Styx animam

Tellus putrido cadaver habet

miércoles, 13 de marzo de 2013

FRANCISCO I UN PAPA QUE HABLA ESPAÑOL POR PRIMERA VEZ DESDE LOS BORGIAS


      Francisco I un papa humilde y orante (acertamos)

 

Todas las apuestas de la gran coerción mediática han fallado. Es difícil leer el lenguaje del Espiritu Santo que habla por signos proféticos. En nuestra modestia creemos que no fallamos en los augurios. Hablábamos de un monje y los jesuitas aunque no recién el Oficio en el coro son auténticos monjes, soldados de Cristo, lansquenetes de la catolicidad. Jorge Mario Bergoglio no viene del Este sino de la hispanidad. Este bonaerense hijo de un humilde ferroviario hincha del San Lorenzo de Almagro vocación tardía que entró en el noviciado a los 21 años y al que yo conocí en una visita que hicieron los del Máximo de Alcalá al seminario de Segovia para conocer una de las primeras casas de la Compañía fundada por el segundo prepósito de San Ignacio. El padre Laínez el verano del 59- no recuerdo su rostro sólo su acento porteño-, es un hombre humilde que enseñó literatura aficionado a Borges y a otros escritores de las lengua castellana le falta un pulmón y no da la imagen de jesuita arrogante sino de padre humilde de esos que profesaban el quinto voto ignaciano de obediencia al papa y la obediencia de cadáver al superior.

Pasó parte del tirocinio o prueba en el gran colegio de Alcalá y eso imprime carácter. Yo también fui alumno de los jesuitas en Comillas y allí conocí dos clases de religiosos de esta religión: el padre Eguillor del que no guardo buen recuerdo y en el lado extremo el padre Heras, el arandino que era un santo, mi prefecto.

Por causa de Eguillor he guardado ciertas reservas a los jesuitas que no oculté. Sin embargo, el padre Bargoglio creo que pertenecía al segundo ocupo, al de buenazo del padre Heras. Parece menos jesuita que franciscano. Será un pontificado de volver a las raíces a las cosas sencillas en medio de una iglesia en cambio. Su defensa de los pobres y de los marginados, sus sermones contra la prostitución y el comercio humano, la nueva esclavitud moderna, su aborrecimiento del matrimonio igualitario (homosexual, que se chinche el marrano de Gallardón que lo cohonesta) lo que no fue óbice que como defensor de la vida no haya denegado la comunión a homosexuales declarados y confesos y ha bautizado a niños de madres solteras.

Eso puede ser una gran revolución que confundirá a muchos de nuestros políticos corruptos y de obispos como Rouco que no han dicho ni mu frente a los gatuperios del PP o del PSOE. En la casta o castuza mediática española su elección ha caído como un jarro de agua fría. El ser humano está por encima de los cánones y disquisiciones leguleyas.

 Esperaban a un norteamericano o a un Scola que suifuiera la tradición de papas italianos. Presencié la elección en compañía de mi hija pequeña que se marcha a unos ejercicios. Los dos nos abrazamos llenos de júbilo como aconteció en todos los conclaves que me tocó vivir y se escapó de mis labios un ad majorem dei gloriam que es el lema papal de San Ignacio. Para mayor gloria de Dios.

Los enemigos de la fe se quedaron bocas. Todas sus previsiones fallaron en medio de este mundo empecatdo y rencoroso que nos rodea.

No es la venganza y el rencor lo que caracteriza al mensaje de Cristo sino la misericordia y el perdón. Por primera vez desde Alejandro VI tenemos un papa que hable español. Bueno el famoso Borgia hablaba en valenciano pero se consideraba español como su pariente san Francisco de Borgia el Duque de Gandía que se metió a jesuita después de destapar el ataúd de la emperatriz Isabel la más bella mujer de Europa en Granada.

Sic transit gloria mundi. Espero que a Francisco I no le ocurra otro tanto como a su antecesor Juan Pablo I el papa de la sonrisa que fue asesinado por la curia. Ese es otro temor que albergo en medio de la alegría de esta hora miércoles, 13 de marzo de 2013. Que la Virgen de Luján le defienda y guie en su pontificado

martes, 12 de marzo de 2013

lunes, 11 de marzo de 2013

SI ELIGEN A UN NORTEAMERICANO LA SRI KAPUTT. MIS OPCIONES SON BOUTROS RAI PATRIARCA DE EGIPTO Y MONSEÑOR VINGTROIS EL PRIMADO FRANCÉS

Veía yo TVE esta noche y Antonio Casado un ex comunista sorprendió a la tertulia diciendo que espera

jueves, 7 de marzo de 2013


Seis Papas de mi tiempo

 

El camarlengo con gesto catedralicio ordenará a un pertiguero que dé tres golpes con el báculo en el suelo. Un coro entona el salmo Atollite portas. Dirá luego:

-Extra omnes [todos fuera].

 Los batientes de las puertas nieladas de la capilla sixtina  con su clavazón de bronce se cerrarán en medio de un silencioso estrépito bajo los frescos pintados por Miguel Ángel describiendo el fin del mundo. Extra omnes. Esta frase forma parte del ritual. 

Un chambelán echará la llave por fuera y los centinelas de la guardia noble se cuadrarán de plantón ante la puerta todo lo que dure el conclave. Para esta tarea es tradición elegir a un suizo gigantesco. Tras la cruz papal alzada regresará por las aleas de la basílica la procesión de arzobispos y obispos con sus mantos color cereza, los seminaristas con roquete  blanco  y luego los representantes del claro regular.

Los chantres entonarán entre nubes de incienso el Ven Espiritu Criador o el De profundis. Esta escena que me impresionó desde niño con todo el rigor y majestad que suele darle la liturgia vaticana seis veces tantos cuantos papas conocí. ¿Cuántos me quedarán?

¡Dios mío sigo clavado en mi cruz! Años y años a pie de obra sufriendo y llorando, escribiendo y borrando en lucha perenne contra el dragón.

De vez en cuando la espuma profética que sueltan las olas en la ribera de este mar arbolado  me salpica y hoy, orgulloso, tengo que confesar que ayer el papa viejito y dimisionario que se ha retirado a Castelgandolfo luego de rezar la corona a la Virgen acompañado de su fámulo por los jardines le confesó a un periodista alemán que es necesario que suba a la sede apostólica un monje y a ser posible de rito oriental.

Nosotros aventuramos ya en una crónica anterior- las ideas circulan por la red como centellas- la posibilidad de que sea un sirio. El primer patriarca de la iglesia constituyó su sede en Alepo hoy machacada por la guerra donde se produjo la conversión de Saulo el celote fundador del cristianismo trasládala luego a Roma venciendo la resistencia de San Pedro que quería una iglesia únicamente para judíos en Jerusalén.

San Pablo el apóstol de los gentiles abrió la puerta a los circuncisos. Según mis cábalas que coinciden con las cábalas de san Malaquías en las cuales yo no creía y ahora empiezo a creer el sucesor de Ratzinger puede ser un monje melquita o malabar, o un copto. La luz de renovación o profecía está viniendo del Este.

Una personalidad idónea sería el patriarca Cirilo de todas las rusias cuya iglesia está en efervescencia y no ha tenido problemas con el mahometismo. ¿Resucitará la figura del cardenal Tisserant el francés educado en Armenia impulsor de los puentes entre las comunidades del este y del oeste? ¿Bajo el palio del altar de la confesión resonarán las plegarias en árabe, en griego o en ruso en chino?

¿Volverá a ser Roma el cenáculo pentecostal que sea tierra de acogida para los hombres de todas las tierras de todas las variantes políticas ex pluribus unum y no ya meramente un banco sujete a los vaivenes y dimes y diretes de las veleidades terrenas donde todas las corruptelas tengan su asiento? ¿Volverá la colina vaticana a ser el círculo de los mártires puerta de entrada a las catacumbas de san Calixto o el circo de fieras y gladiadores en cuya cúspide construyó Augusto? Con un regreso a las esencias evangélicas sin demasiados cánones y con poca curia Roma volverá por donde solía Vg.: a sus esencias evangélicas.

Ahora para escarnio de sus enemigos que disparan dardos envenenados contra la cúpula y sonrojo y tristeza de los que amamos el catolicismo es un circo, un campo de Agramante de trifulcas poco edificantes para el creyente.

Dejemos, sin embargo, que sople el Espíritu; él arrasará.

La abdicación de Benedicto XVI me sorprendió en mi mastaba laborando en mis libros entre sueños subrayados y volutas de mi cachimba.

Solía asistir por el satélite a sus audiencias de los miércoles. Se le veía cansado y como ausente. Saludaba rutinariamente a los grupos de peregrinos que gritaban: bene…de..to… benedetto.

Su voz se había vuelto demasiada opaca y apenas se le entendía. Cambié, pues, de canal porque el espectáculo de aquellas audiencias que mostraban a un anciano cansado y a unos monseñores muy engominados sotanas abotonadas de rojo y puños blancos con gemelos de oro que presentaban a los distintos grupos de peregrinos de forma solemne y marcial me aburría. Sin embargo el 12 de febrero cuando sorprendente anunció su dimisión  yo era telespectador de una emisora polaca. Algo vale saber latín  y escuché algo como “relinquo” y sedem apostolicam. ¡Caspita! No podía creerlo. Desde 1415 desde un papa que se llamaba Celestino y al que dedica Papini uno de sus más conspicuos textos no ocurría una renuncia al Poder de las Llaves. A este obispo de Roma van dedicadas por Juan Papini Las Cartas del Papa Celestino. Luego eché mano del ensayo que hace un quinquenio redacté sobre las famosas profecías de san Malaquías que todo el mundo daba por apócrifas pero que se refería al Papa alemán que pontificaría bajo los atributos de rama de oliva y que abandonaría Roma a causa de las corruptelas de la curia.

Es el penúltimo; sólo queda uno. El obispo irlandés acertó a mi juicio cuando se refería al predecesor Wojtyla como la labore solis y que en la lista del papado fungió como un astro espectacular. Juan Pablo II fue una especie de Napoleón o de Rey Sol que parecía decir: el estado soy yo, la iglesia soy yo.

Creo que Benedicto trató de enmendar los trabajos del sol tendiéndole una rama de olivo a los mahometanos, a los hebreos, a los anglicanos e incluso a los budistas. Mostró su buena voluntad dialogante a los largo del septenio que duró su mandato.

Al cardenal Ratzinger yo le había escuchado muchas mañanas decir la misa en latín  por la radio Vaticana. Es la lengua de la iglesia que trató de restaurar pero en la Curia y en el clero no le hicieron mucho caso. La herencia napoleónica que recibió pesaba mucho y yo estaba a pie de obra aquélla tarde de primavera de hace siete años cuando fue designado. Se le presentó como un continuador de la obra del polaco pero el Papa alemán era mucho más intelectual, menos histriónico, tímido y con una voz apagada.

Fue uno de los padres conciliares más significados del Vaticano II. Su fracaso en la sede apostólica puede haber sido un indicio que todas aquellas reformas incoadas hace sesenta años se han venido abajo y sumieron a la grey en la desorientación pero Benedicto XVI tiene maneras de santo, se parece algo a Pio X el papa Sarto y con su ejemplo de retirarse a un monasterio y a la vida de oración ha insinuado el camino a seguir marcando la ruta del recogimiento, la despolitización, la enseñanza, la evangelización, resolver la morbosa problemática sexual de buena parte del clero. Que han convertido a Roma en una ONG y que los prelados católicos no cesan de hablar de condones, de píldoras contraceptivas  del método ogino y toda esa casuística que abarrota los muchos artículos del Canónico; me parece una afrenta a las enseñanzas  del Salvador y rendirse al empuje de los lujuriosos y a todas aquellos que tienen una noción farisaica del catolicismo. Se trata no más que de un retirada táctica. Ratzinger no ha izado bandera blanda. Roma no se rinde.

El diablo ataca. La masonería se desgañita. Los medios han colocado su artillería gruesa a corta distancia de los muros de la Basílica de San Pedro.

Su reinado ha coincido en una cierta normalización de mi vida. Con él me jubilé y sigo escribiendo y aunque no voy a misa los domingos rezo casi diario el breviario y leo la misa del día según el antiguo rito cuyas oraciones y lecturas son para mí una fuente de inspiración y consuelo. Yo no he dejado de ser cura. En estos tiempos de carestía espiritual y de frigidez cuando parece que Dios se oculta me he seguido acercando al Cristo Ortodoxo y cantando la sabatina griega a solas en la soledad de mi celda. Quiero decir el Akazistos. María mater ecclesiae. La mujer calzada de luna y vestida de sol reluciente aplastará la cabeza del dragón.

Quizás estas décadas pertenezcan al último capítulo del Apocalipsis. Se cierra la historia pero ni el propio Jesucristo sabía el día ni la hora del juicio universal. Sólo lo sabe el Padre celeste. Es una garantía para este ambiente laico y anticristiano que se respira en el mundo. La gracia que transforma al hombre llevándole por los caminos del progreso iluminándole en sus yerros actúa de forma imperceptible e incoercible. Muchos no la ven pero continua operativa. El cristo ruso cuando lo descubrí redescubrí tambien mi fe.

Grabados en la película de mi memoria se hayan los primeros conclaves. Cuando fue elegido Juan XXIII viví la experiencia de una tarde brumosa con viento del sur en mi amada ciudad de Segovia. Olía a manzanas y a uvas.

Los latinos unos jugaban al fútbol cerca de los lavaderos romanos, una alberca con sillares tallados y engarzados a flor como los del acueducto junto a la tapia del postigo del Consuelo que tenían dos mil años. Dos corpulentas acacias servían de portería.

Mientras, otros estrellaban la pelota al juego del frontón contra el hastial del Teatro Cervantes. Aquella tarde se había suspendido la función de tarde en señal de duelo por Pio XII

Al viejo moral rey de aquella huerta plantado en 1595 cuando se construyó la casa del compañía se le caían las hojas. Los menos deportistas que eran la mayor parte hacían corrillos u cruzaban apuestas sobre quien sería el próximo Papa.

Pió XII había abandonado este mundo un mes antes entre el llanto de sor Pascualina la patética de Beethoven y el canto triste de su canario que a pocos días de fallecer el pontífice tambien se murió. Sus funerales que vimos por el NODO fueron impresionantes.

Y los del Mayor[1] organizaron una porra para determinar la identidad del cardenal elegido.

Fue un conclave largo y aquella mañana recién acabados por nosotros los ejercicios espirituales en vísperas de san Frutos la chimenea del Vaticano exhaló humo negro.

Todos estábamos excitados y expectantes aguardando el escrutinio vespertino. Se barajaban nombres como Tedesquini, Cigoniani, Siri, Dellaqua, Tardini o Agañanian un armenio al que se había visto entrar en el conclave, según nos contaba don Cipriano Calderón, corresponsal en Roma del diario YA, luciendo el cónico  “ k l o b u k” y la panagia de los popes pues pertenecía al rito oriental.

El único que acertó la quiniela al pleno fue nuestro rector quien por corazonada o por aviso de los cielos (era un santo varón  don Julián García Hernando) daba por ganador al patriarca de Venecia el cardenal Roncalli. Era un obispo gordo de aspecto campechano y paternal con una facha poco papable. Era la antitesis del hierático y majestuoso Pacelli. Austero distante amigo de los diccionarios y calepinos que era capaz de parar las máquinas de la imprenta de L´Oservattore Romano si el linotipista se había comido una coma en la impresión de alguno de sus discursos.

De pronto la campana del seminario empezó a golpear con insistencia. Al minuto se pusieron en marcha las de la Torre de la Aceitera que reglamentaba nuestras vidas y vigilaba nuestros actos y con ella todas las campanas de iglesias y conventos de Segovia que eran unos cuantos. Todos empezamos a abrazarnos. Yo recuerdo que empecé a saltar y a pegar brincos.

Perdí una sandalia. Me hice un siete en el guardapolvo al salir corriendo y engancharme al picaporte de la puerta de acceso al patio… Roncalli… Roncalli. La voz del padre Topete que retransmitía el final del conclave del año 58 por la radio Vaticano y que escuchábamos por la megafonía interior y exterior… Habemus Papam. El nombre del elegido sonaba raro y profético. Juan XXIII. Había habido un antipapa con ese mismo nombre cuando el cisma de Aviñón y él seguía la racha de la legalidad. Fuit homo missus a Deo cujus nomem erat Johannes.

Nos dirigimos a la capilla a cantar el Tedeum. Venía el Papa bueno procedente de una aldea italiana que se llamaba Sottoilmonte. Luego se descubriría que no era tan bueno como dijeron.

Trajo el aggiornamiento la puesta a punto de la iglesia. El Concilio. Si Pio XII le había cortado la cola o capa magna a los obispos un par de metros, Roncalli reformó la clerical indumentaria despojando a las monjas de sus tocas y a los frailes de su cogulla. Los curas se quitaron la sotana, cundían los párrocos ye-ye y hasta los obispos se pusieron de calle dejándole el distintivo del alzacuellos. Los seminarios quedaron vacíos. Sobrevino la gran desbandada. ¿Aires nuevos? Con Pablo VI se profundizaron las reformas pero el adusto Montini se quejaba de que había entrado en los templos el tufo de Satanás.

El conclave del 63 a raíz de la muerte de leucemia del “Papa bueno” lo recuerdo con menos  viveza.

Era hacia últimos de junio. Yo acababa de colgar los hábitos y se me planteaba la incógnita de mi futuro. Había dejado de ir a misa pero todavía los templos de Madrid se llenaban cada domingo. El concilio había traído la esperanza de una iglesia más abierta a los problemas del mundo, más participativa con un tremendo influjo en la sociedad española durante los últimos años del franquismo.

Yo me hacía una pregunta: ¿por qué el judaísmo una religión que empecé a estudiar o el islamismo no alteró ni una iota de sus preceptos de su tradición para aclimatarse a una sociedad laica y secular y la Iglesia se desvive para agradar y por parecer bien a sus enemigos?

La pregunta sigue en el aire. Tanto cambio del continente vació el contenido.

A la muerte de Pablo VI me encontraba en Nueva York. A través de nuestro familiar televisor de muchas pulgadas y por la NBC en la voz maravillosa de Walter Cronkite asistimos a la elección del Papa Luciani. Cuatro semanas más tarde volvió a tocar a clamor El “campanone” de la basílica de San Pedro. Juan Pablo I acababa de fallecer en circunstancias misteriosas dijeron que de un infarto pero hoy siguen quedando dudas a tal extremo.

También era por el otoño y aquel año hubo un verano y un otoño muy calurosos. La designación del polaco Wojtyla llenó a los americanos de curiosidad y de expectación. Se organizaron rogativas en la catedral de San Patricio. Recuerdo un titular del New York Post que informaba de que Juan Pablo II había estado casado o por lo menos había tenido novia. Chuté esa noticia a Madrid pero la crónica fue a la papelera. ¿Un papa no célibe? ¡Qué cosas dices!

Nuestra sociedad española era a la sazón todavía muy pudibunda. El pontífice polaco armó el taco en su visita al Yankee Stadium. Yo fui a verle  a Harlem. Más que un papa me pareció un buen relaciones públicas y un gran actor. Demasiado pagado de sí mismo. Demasiado político. Su largo pontificado que tiene dos aspectos el ascendente y el declinante lo he analizado por menudo a lo largo de mis artículos porque seguí muy de cerca su gestión.

Ha sido el papa de nuestra vida uno de los pontificados más largos y controvertidos de la historia de la Iglesia. Llenaba las plazas, convocaba las multitudes pero luego que se iba el gran papa viajero, que viviría a golpe del avión, dando la vuelta al mundo setenta veces, los templos quedaban vacíos.

Sus mentores le saludaron como la figura que hizo caer el muro de Berlín y sus detractores encuentran en su gestión no pocos fallos, contradicciones, culto a la personalidad, Cesaropapismo mediático. Fue el papa del poder, el amigo de los norteamericanos. Su sucesor Raztzinger y que fue el protegido del polaco en la Curia trató de impulsar el alma del cuerpo místico pero se ha encontrado con una herencia difícil legada por su sucesor. Tal vez por ello haya huido a Canosa. Seis pontífices en poco más de medio siglo en que el mundo tecnológicamente ha avanzado más que a lo largo de mil quinientos años: la demografía, la comunicación digital, los avances en medicina, la era atómica, los vuelos interplanetarios, el hambre en el mundo, la demografía, el laicismo, el holocausto, la descristianización, la corrupción, la irreligiosidad de las masas que siguen pidiendo pan y circo, una juventud que vive alejada de Dios, los separatismo, el poder agareno, la unipolaridad, el feminismo, el poder gay, la inculturación, el rock, la destrucción del medio ambienté, la autoridad paterna por los suelos, la lucha de géneros en sustitución de la guerra de clases-la serpiente marxista ha variado la piel abrazando el capitalismo de núcleo duro- el consumismo, la cruz inversa, el imperio del maligno, las guerras localizadas en un sector determinado del planeta, el armamentismo, la violencia, el terrorismo, el espionaje, la angustia e insignificancia del individuo acorralado por los poderes fácticos.

A todos esos retos habrá de enfrentarse, cuando  lo preconicen, el sucesor del papa alemán que sin fuerzas suficientes y ante la gran crisis que atraviesa la iglesia ha preferido hacer mutis por el foro insinuando en tal gesto de renuncia a las llaves de San Pedro cuál puede ser el camino de la salvación: la plegaria, la humildad, el silencio, el regreso a la Tebaida, la vuelta al anacoretismo desdeñando los halagos terrenales

 

 

  Los cardenales electores en fila de dos en fondo se dirigirán al altar de la confesión coreando las estrofas del Veni Creator un himno el más poderoso y milagroso porque es un conjuro. Que descienda el espiritu santo a renovar la faz de la tierra.  Comenzado el conclave, después de las votaciones, sus Eminencias se sientan cerca de una  larga mesa de debajo de un solio bajo  a modo de visera  y comienzan a deliberar.

Acto seguido, las votaciones; si hubiere disenso que es lo más frecuente porque de pocos conclaves ha salido un papa al primer escrutinio, encendida la estufa, fumata negra. Cuando las papeletas- en la antigüedad eran habas blancas o negras- superan la mayoría simple, papam habemus y mágnum gaudium nuntio vobis. Fumata blanca. Papam habemus. El baldaquín del candidato elegido queda enhiesto mientras se abaten los de los demás cardenales al tirar de una cuerda.

Boleará El campanone[2] a  gloria. Lo primero que le pregunta el camarlengo dirigiéndose a él con el apelativo de Santidad es con qué  nombre querrá reinar?  El nuevo obispo de Roma y patriarca de Occidente dejará de llamarse por el nombre  que tenía en el siglo para ser Pío, Calixto, Alejandro, León, Bonifacio o Benedicto seguido del numeral cardinal romano. Estos últimos fueron los preferidos después del de Juan el más frecuente.

Ninguno ha querido llamarse Pedro por respeto al fundador de la dinastía aunque se baraja la posibilidad de que el próximo Papa a tenor con ciertas profecías se incline por el de Pedro Romano. Mala cosa. Será una señal de que se avecina el fin de los tiempos. No adelantemos, sin embargo, acontecimientos. 

 

De momento, todos, fuera tras la orden del camarlengo, pontífice en funciones, sede vacante, quedan desiertas las galerías del palacio de Letrán. No se ve ni a un triste monsigniori por el patio de San Dámaso. Todos fuera, extra omnes, dejadlos solos, como los grandes espadas en las corridas de toros; Hay que poner en suerte al mihura, el toro y la suerte, el toro y la muerte ateniéndose al canon del gran ritual y de una excelsa parafernalia.

La iglesia es un coso o hipódromo por donde corren los corceles de la santidad y de vez en cuando asoman los orejones asinarios las mulas diabólicas. Convoca al bien y al mal.

Detrás de la cruz está el diablo. En el albero brillan los rehiletes de los banderilleros y primeros espadas de la catolicidad con sus capas magnas de muaré casi seis metros de cola hasta que se los mandó cortar Pío XII, los manteletes de seda y los gorros de piel de conejo que antes eran de armiño, las cruces pectorales que valen medio millón de liras y el gallero o petaso arzobispal con barboquejo bordado en oro. Vistosa procesión y una larga fila de ancianos que se atienen a los cánones de una solemne pompa con cientos de años de antigüedad.

Cualquier  creyente a la vista de tal boato y teniendo en cuenta los orígenes del fundador que nació en un pesebre  murió desnudo en el tormento se escandalizaría pero cabe recordar que esta fastuosidad que tanto ha maravillado a los anglosajones (Bruce Marshall, Morris West y otros muchos que utilizan el Vaticano como epicentro de sus thrillers) que la iglesia es cristiana  y es pagana en cuanto heredera de los emperadores.

Nadie como los italianos para representar la tramoya del cesaropapismo. Lo bordan.

Los picadores afilan la garrocha. Seguirá intramuros el navajeo entre las diferentes facciones en lucha por el poder aunque viene a decírsenos que por las altas techumbres de la Capilla Sixtina revolotea la Paloma del Espíritu Santo.

Es un aleteo que nunca se ve pero a fin de cuentas fe es creer en lo que no vimos. Los cardenales italianos los más hábiles, los más astutos, los más artistas para la componenda, han constituido el más numeroso grupo. Sixto V fijó la cifra de 70 pero al conclave de estos idus de marzo asistirán 115.

¿Fallarán las previsiones esta vez de que después de dos papas extranjeros uno polaco y tudesco optarán por lo más seguro? ¿Se cumplirá el apotegma de que el que entra Papa en el Conclave sale cardenal? El vaticano es la cuna del maquiavelismo y del sigilo.

Con harta frecuencia pocos son los humanos que consiguen penetrar en sus secretos sellados al mundo exterior con llave como son las deliberaciones que designan al nuevo pontífice o los fondos de la Biblioteca Vaticana con más de cinco millones de documentos que se archivan desde el año 238 y donde se guarda la historia de la humanidad de dos milenios. Todos se registra, todo se conserva, nada se pierde.

Es un laberinto. Incluso los más disertos vaticanologos suelen fallar al formular sus previsiones.

¿Enigmas, o verdadera intervención del Espíritu Santo?  Cuesta creer que la Tercera Persona de la Santa Trinidad baje desde la cúpula y sople el apellido a sus eminencias reverendísimas de quien deberá ser elegido.

Lo que sí sabemos es que hay un cierto resquemor de los padres electores a la abrasiva presión mediática que pueden acabar con  el invento. Bajo tales premisas nos atrevemos a augurar que el próximo que sea preconizado volverá a ser un recluso del tercer piso de palacio custodiado por un fornido guardia suizo esgrimiendo su enorme adarga y el kolbach siguiendo las pautas del dimisionario Ratzinger que se retira a un monasterio al igual que Bonifacio VIII. Los Papas vienen y van.

No hay que preocuparse demasiado por el individuo. Lo importante en este caso es el colectivo pero sigamos con el conclave. 

El himno a la Virgen Madre y Protectora de la Iglesia Alma Redemptoris mater resuena bajo las cúpulas. Todo igual que hace diez siglos. Empieza el sínodo cardenalicio. Los padres conciliares se encierran con el toro del futuro. Dios y los hombres juegan al escondite. Las augustas posaderas de sus eminencias reverendísimas se sentarán sobre las misericordias del coro pontifical diseñadas por Bruneleschi.

Empezará el escrutinio. ¿Cuál será el dosel de entre los padres conscriptos que no se cierre? 

Hay algo que me llama poderosamente la atención desde niño y es la impavidez y austeridad del rito romano. No hace ninguna concesión al sentimentalismo Otros como el ambrosiano, el canon Crisóstomo el de san Basilio el maronita y el mozárabe son más expansivos. Los papas vienen y van. El ciclo vital se consuma. Son designados ad vitam por sufragio colegial costumbre heredada de los cesares.

Eran los summí pontífices arúspices que auscultaban los designios del destino a través de signos tan sospechosos como el vuelo de las cornejas o el graznido de los gansos capitolinos. Puentes  eran los pontífices de conexión entre las divinidades olímpicas y los simples mortales.

Pontifex quiere decir viaducto o administrador dela jurisprudencia divina cargo adjunto al emperador que gobernaba la terrena.

Sin las reminiscencias constantinianas quedaría la iglesia reducida a muy poca cosa, dejaría de ser  una religión mistérica. Ahí reside su tremenda fuerza

Extra omnes. Fuera todos. Cuando muere un papa su anillo es machacado por un orfebre, un gesto impresionante simbolizando de que su poder ha fenecido.  Vendrá otro. Y la cadena no queda interrumpida. Los cardenales capitulares hacen las veces de los antiguos arcontes. Los conclaves a la vez mundanos y divinos no dejan de ser un espectáculo misterioso que despierta la curiosidad de creyentes y no creyentes, de paganos y católicos. La iglesia superará su crisis pues así está escrito: las fuerzas infernales no prevalecerán. A decir verdad por el momento no lo parece. Pero el cambio no tardará en llegar portado en el pico de esa Paloma Blanca que se pasea por la cúpula de la Sixtina admirada de los frescos de Miguel Ángel.

Extra omnes.

 

 

 



[1] Seminario Mayor constituido por los filósofos y los teólogos
[2] la campana gorda de San Pedro

martes, 5 de marzo de 2013

ESPAÑA ESTÁ MUY ENFERMA

Iurgia altercados pleitos juicios contumelias




Es el principio del fin para un país cuando sus subditos se mofan de sus dioses, no quieren saber nada de nadie, ridiculizan su historia se dan a la molicie y al deleite o lo que llamaban los romanos “mundi illecebras”, y cuando los jueces toman protagonismo. Salustio en sus augustos Anales parece estar refiriendose a los españolitos y a los europeos de ahora mismo, aperreados y aporreados por este ciempiés que es el sistema político que llaman Democracia y que más que revertir, como su propio nombre indioca, al poder del pueblo, emite un tufo a cochambre de arbitrariedad y tiranías. La angustia y el desconcierto habita entre nosotros y esto no es buen remedio para vivir mucho.
Esto nos dice que la gente pasa de todo y se pasa los días mirándose al ombligo, estragada por la gula y entregada a los deleites porque Baco y Venus van de pareja. El doctor Palma de la Inter publicita cada mañana unas pastillas para vigorizar eso y lo otro y andar bien empalmado y marcando paquete. Y yo me digo que para qué. Mataiotes mataoitetom kai panta mataiotá (de un sermón del Crisostomo : vanidad de vanidades y todo vanidad); balanos que se comerán los gusanos como le va a pasar al monarca que padece de un cáncer monorquítico y lo presentan como una hernia discal. Un poco más debajo de donde la espalda pierde su honesto nombre, señor doctor. Que nos quiere usté cvendernos la burra mal capada engañándonos como a chinos.


Por todas partes surgen crímenes, robos, atentados. Se descomponen las familias. Corruptio optimi pessima decían los latinos y las corrupciones saltan al pairo de una sociedad estragada que ha perdido el norte corrompidas sus costumbres profanado el hogar y las mujeres dejan de parir. Nerón impuso la Ley Popea para acabar con los abortos tan frecuentes en Roma. El reino de la mentira y la fornicación apadrina la esterilidad. Así los pueblos se acaban y viene la desunión, las peleas de todo tipo ( i u r g a).
La mariconería es compañera de cama de la destrucción moral. Las civilizaciones se destruyen desde dentro y por fuera. Una invasión por todo lo violenta que fuere no tiene carácter tan deletéreo como la desintegración interna. Quintiliano llamaba “trossoli” o pisaverdes a los sarasas y chaperos que se paseaban por el capitolio.


Ovidio quejábase de que para las matronas fuese más importante el peine y las calamistra (tenacillas para rizar los cabellos) que el marido. Que se la digan a la Campos y a todas esas divas que mueven el esqueleto o lucen palmito en pasarela por nuestras pantallas. Cuerpos perfectos sin alma dentro. Sociedad venal, mercado de esclavas que se exhiben en la catasta.


Malo cuando todo revierte al cuidado del cuerpo y al placer. Corpus nec negligere nec nimis curare decet. Ni negligencia excesiva ni tampoco una atención escrupulosa. Un término miedo. Virtus in medio est.


Esto era en aquel entonces. Ahora ellas andan con la báscula en la mano para cuidar la línea y ellos se entregan al pedestrismo o se machacan el cuerpo en el gimnasio. Venden bien los libros para reducir peso y los que hablan de calistenia. Mundo mane, mundo moderno; la hora de los buitres.
Nadie cree en la otra vida, se ríen de los dioses. Entonces los atletas y los gladiadores perecían de muerte súbita, o rendidos por el esfuerzo. Y hoy tampoco suelen vivir porque profanan una de las reglas de la naturaleza que es el suum cuique o a cada uno a lo suyo y todo a su hora.


Se recomienda el ne quid nimis, fórmula del clásico para gozar del summum bonum a día de hoy: la longevidad. Evitar el estrés. Reírse pero nunca de los dioses y tener por norte y guía de nuestros actos la moderación y la justicia.
Hoy hay pleitos y agresividad por todas partes. La gente no es feliz. Se mueren de cáncer flagelo del siglo XXI aunque hayan dejado de fumar, van al infierno (horcum).
A causa de ese morbum que son las peleas interiores, la agresividad, la falta de contén en las relaciones humanas. Don Asrturo Mas ese bocazas nos ladra y amenaza en catalán. Rajoy en el parlamenta hace la bombilla con florido discursos decimononos. Miente más que habla. Es la vera efigie del gallego encaramado a la escalera. Pocos le quieren.
Consejo: no ver ninguna tertulia televisiva, no escuchar la radio, no comprar un solo periódico que son libelos de la mentira. La información se ha convertido en provocación y amenaza.
Todas estas escopetas las carga el diablo. A veces no vendría mal tampoco aprender latín mientras se sigue el ejemplo de los justos de Israel.Justus ut palam florebit. Florecerá el justo cual palmera.


sábado, 2 de marzo de 2013

NADIE HACE CASO


LOS CAPIGORRONES DE RAJADIZO EL MIRÍFICO

Cartas devueltas

 

Desgastada la lengua de pegar sobres donde meto esperanza nadie responde. Donde pongo poemas, lágrimas, voces que devuelve el cartero: se desconoce.

Y puse bien las señas. Escribí donde me dictaba la sangre: Casa del hombre

RAMÓN DE GARCIASOL “apelación al tiempo”

 

 

Aquí nadie contesta. Nadie sabe nada de nada y por supuesto están en desuso las cartas de amor. Ha caído en desusos el género epistolar que con tanto tino cultivaron nuestros clásicos desde Jovellanos a Cela. Del que es este poema que espigo entre mis apuntaciones:

Mi vida es un erial

Que se va a tomar por culo

Y en mi camino fatal

Alguien va sembrando el mal

Con bastante disimulo.

El de Iría Flavia aquí parodia a Bécquer. En sus cartas a Antonio Vilanova, el catalán, se quejaba de un hecho cierto que esté país está plagado de hijos de puta. Abundan sobre todo en literatura pero también entre el funcionariado, la iglesia, la milicia, el vecindario. La balhurria o bahurria se desternilla de risa. Esto es un cachondeo. No podía ser de otro modo.

Te escriben anónimos amenazando que van a practicar contigo la balichería que es el arte de meter a un sujeto el dedo por el ano. Quieren darte polculo.

Basta ya de gestos miríficos en los besamanos y de rajadizos ministros genuflexos ante la Merkel cantando el tomad virgen pura de nuestros bolsillos, yo hago mis deberes, soy obediente y les voy a meter mano a todos los hispanos menos a los ricos.

Don Rajadizo el mirífico le llaman ya en este país donde abundan los devotos de san Isidro los que sin dar un palo al agua esperan que los bueyes aren solos guiados por la mano de ángeles de seis alas bajados del cielo para aferrar la esteva y empuñar la tralla, y luego quiere la peña que les salga el surco a derechas cuando no sirven ni para clavar la reja.

-Ahora nosotros nos vamos a misa. Después al mitin y a la tarde a la tasca.

 

 

Dora el sol vespertino los bermejos muros del convento donde crucificaron al Santo Niño de la Guardia. Fue un sacrificio ritual. Un holocausto como el que mandó hacer dios al patriarca Abraham hablándole desde la zarza.

-Detente Abraham- dijo Yahvé

-Señor, yo haré lo que tú mandas.

-En vez de a tu hijo Jacob ahí te mando un cabrito.

Buena la hubiera hecho el santo patriarca padre de todos los creyentes si baja unos centímetros el puñal nos hubiéramos quedado sin las doce tribus de Israel y sin monoteísmo puro y duro. Caprichos de la historia. Nada de holocaustos nada de catorcenas nada de revoluciones ninguna conspiración ni crímenes rituales como el de Domnguito del Val y del Santo Niño de la Guardia. El sacristán de la iglesia segoviana de Facundo se hubiera quedado con las ganas de echar Al caldero la celebre hostia que voló por los cielos de la ciudad y Judas no hubiera vendido a Cristo por treinta monedas.

El santo niño se llamaba Juan de Pasamonte y el rabí que le echó mano cerca de la Puerta del Perdón de Toledo tenía un nombre y apellido que andando el tiempo habría de meter mucha bulla en la historia de España. Se trataba nada menos y nada más que de Francisco Franco no el que todos pensamos sino el de un sacerdote de la ley vecino de la aljama de la Ciudad Imperial c. 1489. tal y conforme están las cosas, hasta usted, paciente lector, puede ser el asesino.

Fue habido don Francisco Franco no el que piensan ustedes sino el rabí por los corchetes cuando se trasladaba a Zamora en la posada de la Estrecha. Le incautaron sus pertenencias y las vendieron en plaza pública por lo que quisieran dar y fue acusado de haber crucificado a un infantito a un seise de la Seo cuando salía de las preces Sometido a tormento cantó en el potro el nombre de sus cómplices y luego fue quemado vivo en el barrio del Grajal. Fue un caso parecido al de don Muir al que dieron brasero en una hoguera cerca del convento de Sancti Spiritus segoviano. La crucifixión del santo niño se empareja con el robo sacrílego de san Facundo. Al entierro de don Muir cuentan las crónicas asistieron muchas mujeres de luto luciendo el capidengue que era un pañuelo que llegaba hasta los pies y en el acompañamiento se vio algún que otro capigorrón que abundaban en Segovia. Eran clérigos de origen converso que, recibidas las ordenes menores, no querían pasar a mayores por librarles de esto de las inconveniencias del presbiterado permitiéndoles sin embargo formar parte de los cabildos y de la lista de los paniaguados eclesiásticos.

En la catedral de Ávila su numero era ingente porque de capigorrones se contaban más de cien. Muchos vinieron de Francia con el maestro Eruchel que sería el arquitecto de la inmensa mole mitad castillo mitad fortaleza y mitad sede metropolitana bajo la advocación de San Marcial. La fábrica impresiona. Cuenta con un pórtico flanqueado por dos atlantes uno de ellos con apariencia de sátiro “empalmado” que su verga de piedra en erección alcanza casi la altura de una adarga.

Por el empedrado de acceso a la iglesia mayor abulense rodó la cabeza de un cura aragonés que se llamaba mosén Rubí de Bracamante. Este buen sacerdote fue a ver al rey y le dijo:

-Majestad, esas guerras de Flandes son una sangría a nuestros erarios y no me parece bien.

-¿Quéeee?

Felipe II llamó a la guardia y el pobre cura fue conducido a la Ciudad de los Cantos y de los Santos donde le dieron mulé. Está enterrado en el cementerio de herejes lateral al Mercado Chico.

Yo barajaba tan tristes recuerdos la otra tarde que por no tener mejor cosa que hacer cogí el coche y recorrí los cien kilómetros que separan Ávila de Madrid. Quería respirar aires místicos que me liberen de miasmas y bacilos de la vida corrompida en la corte y allí las brisas son diáfanas. Tenía antojos de yemas de santa Teresa. Uno de los CIU ha venido a decirle al rey Botellas que no quiere formar parte de estos reinos y éste le recibe con acento resignado y bobalicón. Cualquiera de sus antepasados hubiera mandado a galeras a este caganet por su falta de comedimiento pero el Rey Botellas no es lo que se dice Felipe II sino la vera efigie del monarca soso, trincón que sólo sabe leer y lo hace mal sus discursos. En algunas villas le llaman el Pasmado y en otras el Pregonado fin de la monarquía.

Babieca por lo visto se llama su caballo pero no es el del Cid. Todo lo contrario.

Una subigüela retrasada de sus compañeras y que no emigró como parece ser que ahora tampoco emigran las cigüeñas me entretuvo con su canto cuando me paré para mear y echar un cigarro en un apeadero. Cuando canta la subigüela refieren los labrantines de esta comarca es signo de que va a nevar. El avefría siempre fue heraldo de las nieves. Ya los cerros en la lejanía ostentaban sus testas blancas. Es mucho mejor escuchar la melodía de una alondra que los discursos decimonónicos de don Rajadizo ese señor de las gafas y de la barba rala que parla con algo de frenillo.

-Va a haber recortes.

Se agitan los dados en el cubilete y a don Mariano le ha salido el tarafe la flor o la trampa como aquel que dice. Mira que hay que joderse. Ayudarme zancas que en esta vida todo son trampas.