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lunes, 24 de junio de 2013


EL DIABLO Y EL PADRE FORTEA. ALGO SOBRE LA CUARESMA RUSA ( V E L I K I    P O S T)

 

El calendario gregoriano y el juliano o cesáreo, - la disputa  surgiría a mediados del siglo XVI entre Roma y Bizancio por diferencias de matiz en el cálculo de la Pascua- coinciden este 2010, el 4 de abril. El Oeste abrazó el reescrito del pontífice Gregorio mientras que Bizancio siguió contando los días como lo hacían los astrólogos de Julio Cesar.  El calendario juliano suele llevar un retraso de 14 días respecto al romano pero en la asignación de la pascua se tiene en consideración el antiguo calendario de los judíos que era lunar, en lugar de solar, y eso complica las cosas.

Existe una leyenda rusa que anuncia grandes males en el planeta (cataclismos, avenidas, sismos, guerras) cuando se da esta circunstancia, y a juzgar por lo que estamos viviendo en el transcurso de este cuatrimestre del año décimo del siglo XXI  tales pronósticos no andan muy lejos de la realidad.

Los padres griegos siempre consideraron que la gran apostasía empezaría en Roma y de que allí surgiría el anticristo. No sé si será verdad esta teoría pero la impostura es muy fuerte en todos los sentidos por lo que hace al catolicismo romano que pasa por unos momentos desconcertantes de la fe mientras aumenta la soberbia, la hipocresía y la contumacia de algunos curas y obispos que se creen en posesión de la verdad. Mientras en el Este se hacen más humildes y no se perfilan conflictos entre el poder religioso y el civil porque el Vaticano es una nación de naciones, una potencia extranjera. Que sigue sin solucionar desde que el pontificado fue instalado por Carlomagno el conflicto cesaropapistas que tantos escándalos procuró y por el cual tanta sangre se ha derramado, o tantas guerras se declararan.

Visité la página Web de ese tal Padre Fortea que se dice exorcista y sentí como un fucilazo de viento satánico. Ese cura no me parece trigo limpio, tiene una mirada extraña, una sotabarba a lo Lincoln que le da un aspecto de avenate poseído. Ese no expulsa diablos.

Están todos en él y lo dice alguien que ha luchado toda su vida contra la bestia. Es mucho más porro y dañino que ese párroco toledano que ofrecía sus servicios sexuales por Internet. Muchos antiguos compañeros míos y buenos sacerdotes que tratan de cumplir con su misión me manifiestan su desconcierto y a cencerros tapados me confiesan su insatisfacción y el miedo ante la situación por la cual atraviesa la Iglesia católica que ha vuelto las espaldas a la tradición, y hasta ha sustituido parte de la doctrina soteriológica aceptando a cierra ojos el Holocausto quedándose con los cánones y el afán de prevalecer aunque para ello haya tenido que pactar con el poder secular. Y la fuerza bruta del Pentágono.

 Ratzinger es un bávaro de origen judío aunque militase en las juventudes hitlerianas. Wojtyla era un oscuro obispo polaco lleno de ambición y apego a las cosas del mundo. Hoy por hoy en la curia manda el dinero norteamericano. Mucha iglesia, demasiado poder y apenas nada de Jesucristo. Macrocefalia se llama esa figura. Una cabeza muy grande y un cuerpo chico.

 Por lo que Fortea –mucho cuidado con ese gavilán; tiene aspecto de paloma pero es un lobo rapaz- nos manda a todos al infierno en la compañía de Satanás. Tenía montado un chiringuito en el Escorial en la compañía del Padre Apeles cerca de la vidente. Embaucaba a las pobres gentes con sus infames teorías sobre el exorcismo.

 No es extraño que monseñor Reig el ordinario de Alcalá le haya mandado una temporadita a cambiar de aires a la Ciudad Eterna.

Esta cuaresma rezo por la vuelta al redil de los falsos pastores y los que se denominan en el lenguaje escatológico los rabadanes del Interpuesto. Los que utilizan sus báculos y sus mitras para alinearse con el poder, los que se alejan del pobre con  los de abajo o están con ellos tan sólo de boquilla, los que callan ante la general apostasía y no creen en la Resurrección sino en lo que queda de tejas abajo.

 La cuaresma empezó para mí el 15 de febrero, seis días después de la fiesta del Crisóstomo, y la víspera del icono de la Virgen acurrucada. En cuatro días de la semana se hace conmemoración de los fieles difuntos en las iglesias rusas (u s o p sh i x) y sólo una de los confesores ( i s p o v i d a n i e) que son aquellos que murieron en gracia de Dios pero que por su oscuridad de vida nunca serán beatificados por la Iglesia.

A la cuaresma se la denomina gran ayuno ( v e l i k i    p o s t). Todos los viernes son de vigilia (p o s t n i) y la semana de pasión es de ayuno continuo (s p l o sh n i x   s e d m i t s).

 Hay días en los que se puede hacer colación de agua ( r a z r e sh e n i e    p i sh i), o pescado (n a   r i b y), y días en los que hay abstinencia de carne y se admiten los lacticinios ( s k o r o r o m n i y u). En la iglesia ortodoxa no existe apenas confesión auricular aunque el sacramento de la penitencia se imparte de forma general y sin que el penitente tenga que detallarle al oficiante la naturaleza de sus pecados, si no lo desea.  Pero se suele comulgar por pascua florida recibiendo el penitente no sólo la absolución del sacerdote sino también la eucaristía y la eulogía, un trozo de pan que se ofertaba en las iglesias mozárabes.

He visto pocos confesionarios en las iglesias rusas ( i s p o v i e d a l n i a ). No hay teología de las indulgencias en el Este, un invento que se sacarían los papas desaprensivos como Inocencio III para sacar dineros y ofrecer la vida eterna a cambio de diezmos y primicias. Y los diablos los expulsamos los diáconos. Los vemos circular y vagar y rondar por el mundo buscando incautos a los que engañar y pobres victimas a quien devorar, vestidos a veces de sotana porque los diablos son muy listos. Conocen el paño de la vieja humanidad y más saben por viejos que por diablos. Es uno de los galardones de nuestro orden sagrado.

 A ese reverendo Fortea qué cura más porro, Señor,  y peligroso, le haría falta una buena imposición de manos. Lo digo como lo siento.

lunes, 24 de junio de 2013

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