Translate

viernes, 16 de septiembre de 2011

LOS BELLOS PECADOS MORTALES DE JUAN PABLO II

WOJTYLA PADRE DE VARIOS HIJOS NATURALES?

Leo en un periódico checo una noticia que me ha impresionado aunque no me sorprende: Juan Pablo II recién proclamado beato a toda prisa (un shotgun marriage  la vaticana, un lobby importante quiso subirlo a las altares a toda prisa) FUE PAPÁ DOS O TRES VECES y Papa una. El New York Post lo recuerdo como si fuese ahora mismo la tarde en que terminó el conclave de 1978 sacó un número especial en el que se afirmaba que Carlos Wojtyla estuvo casado y que al fallecer su mujer fue aplastado por un camión ruso, sobrevivió al accidente y decidió entrar en el seminario como vocación tardía. Se dedicaba al teatro y era un joven apuesto que caía bien a las mujeres. Las polacas católicas a machamartillo pero muchas se muestran muy orgullosas de haber dormido con un cura. Allá el clero tiene mucho sex appeal o mucho poder, lo que es igual. Los biografos y hagiógrafos pasan como de puntillas sobre este periodo de la infancia y la juventud del que habría de alcanzar el cardenalato, la tiara y que acaba de ser proclamado beato. Una canonización política a todas luces en la que ni entramos ni salimos pero deja en evidencia algunos planteamientos eclesiales sobre el celibato sacerdotal y las cuestiones sexuales tabúes en la jerarquía. La iglesia observa un doble rasero. Sus jerarcas se enrocan en la hipocresía y defienden la soltería de sus ministros. Se han producido grandes cambios en la SRI menos ese, según denuncio yo en mi libro “Seminario vacío: los pecados mortales de la iglesia” y el no reconocer a los hijos es un pecado gordísimo pero los penitenciarios hacen la vista gorda. Han sido muchos años de luchas y de escándalos. La doctrina fue fijada por primera en el concilio toledano de Elvira en el siglo V y vuelve a salir a la palestra en los sucesivos concilios lateranenses que celebró la curia romana en el siglo XII pero pocos la cumplían. Los obispos alemanes aprobaron una alcabala muy simpática al respecto. El tributo de la barragana clerical. Todos aquellos sacerdotes que se amancebaban con una o con dos habían de pagar al obispo un canon anual. Engordaron las rentas episcopales. El dominio de la concupiscencia suele llegar con la edad. Por eso en la iglesia apostólica sólo se permitía el acceso al altar a los presbíteros (es lo que quiere decir en griego presbítero, el veterano, el hombre de más edad) y es la idea que rebota por las páginas de mi novela. A los veintidós años la observancia de la continencia puede llevar al tarado mental o al obseso sexual. Hay algunos que ven en el celibato un beneficio a sabiendas del atractivo sexual que causan las sotanas entre las mujeres. Y si sólo fueran mujeres pase, porque la pederastia y el abuso de los efebos ha constituido una lacra de la iglesia católica. En los cabildos catedralicios las escolanías durante largo tiempo se escondió la lascivia de algunos tonsurados inclinados a la cáscara amarga. Ahora resulta que el anterior pontífice tuvo sus líos de faldas. Era un apuesto galán de cine. Tales devaneos no fueron óbice para que lo beatificaran por la vía rápida. La hipocresía y la soberbia son los pecados mortales de la Iglesia. Dios le haya perdonado. Claro que sería mucho pedir. Además la santidad no es un problema de bragueta sino de compromiso con la buena nueva pero que lo digan. Que lo reconozcan joder.

No hay comentarios:

Publicar un comentario