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viernes, 27 de julio de 2012

kolduñie witches

BRUXAS CURUXIAS



Como tengo una joroba y hasta tres (coscorrones que me dio la vida, ponte recto, chaval que parece que andas encogido- no ando encogido, lo que ando es escocido) con las mismas me fui a Fuensaldaña a un lugar que llaman Puente Perín, que diz que allá curan a los cheposos. Encontré mogollón de brujas en aquelarre y pronunciando los conjuros. Un colega que por lo visto entiende de nigromancias me dio una fórmula mágica para remediar un mal que tanto me avergüenza:

-Tú di siete. Siempre siete. El nombre de siempre.

El cotarro estaba muy animado. Unas eran viejas, otras feas pero otras muy guapas talmente que creo que alguna era de las que anuncian las noticias en el telediario. Estaban duro que te pego. Decían:

-Lunes y martes, miércoles, tres; jueves y viernes, sábado seis.

En ese instante yo recité la fórmula que traía preparada y canté la “niña bonita”

-Y domingo siete.

Se volvió la bruja mayor  sorprendida y dijo

-Eh

-Soy yo.

-Quitarle la chepa a ese.

Y me volví al pueblo muy contento más derecho que un huso con la espalda como una tabla. Ya no tendría que soportar los dicterios de mi señora que me acusa de desfilau, so desfilau que parece que vas vencido por la vida. Tengo una muller que ye la repera. Casé con hembra brava.

Entré en una taberna que las hay buenas en aquel pueblo palentino. Se bebe buen clarete y conté mi historia entre vaso va vaso viene y se me arrimó otro quebrao que el pobre un labrantín, que Casiano se llamaba, el cual de tanto seguir inclinado la esteva del arado o de tanto mirar para la tierra que nos ha de acoger a todos en su regazo caminaba baldado. Me dio pena y le dije la fórmula para erguirse tieso nuevamente. Quería volver a ser mozo y en esta vida no hay recambios ni para lo uno ni para lo otro pero bueno; otros se conforman con menos. Todo erguido, todo tieso, arriba España. A Casiano ya no se le alzaba ni con mejunjes ni yerbas ni viagras. Bebimos cuanto quisimos de aquel clarete y le di la formula:

 -Mira, hijo, esto, esto y esto. Tú cuando te acerques al puente que dicen de Perín, verás a las brujas reunidas y cuando la bruja abadesa suelte el conjuro de los días de la semana tu cantas la “niña bonita”.

En efecto para allá se fue el bueno de Casiano que no celebra su santo sino en año bisiesto, cada cuatrienio, por orden de San Pedro que cuenta la leyenda que una vez iban san Nicolás de Mira y san Casiano camino de París y en esto que encontraron a un carro volcado y al carretero dando voces y pidiendo ayuda. San Nicolás al que llaman el misericordioso se quitó la sotana y se puso a ayudar al carrilero pero san Casiano se negó. Dijo que no quería mancharse la casulla. Con gran esfuerzo sacaron al carruaje del atasco. Cuando murieron los dos fueron al cielo y a la puerta les esperaba san Pedro que dijo a Nicolás:

-Tú obispo de Mira, siervo bueno y fiel tendrás dos fiestas al año pero a Casiano por negación de ayuda te condeno a que tu fiesta no la celebren los cristianos más que el 29 de febrero, es decir: los bisiestos junto con santa Emma y san Dositeo. Seréis emblema de mala suerte.

Efectivamente el jorobado de Fuensaldaña iba por la nava que perdía el culo y allí encontró a la cuadrilla de brujas debajo del puente cantando la canción de siempre:

-Lunes y martes, miércoles, tres, jueves y viernes, sábado seis.

-Y domingo siete- gritó Casiano

-Eh- dijo sorprendida la madre abadesa de aquel convento del maleficio- ¿Y a usted quien le ha dado la vela en este entierro?

-Yo que lo sé. Es lo que me han dicho.

-Pues ahora la chepa del otro ponérsela a ese.

Hete aquí que mi amigo volvió cariacontecido a Fuensaldaña. Y con dos jorobas hecho un cheposo doble. Reunidos en la taberna, quería matarme. Pues sacó una poderosa de muelle.  Y no hay argumentos contra la de Albacete. Traté de hacerle comprender que el remedio había fallado por ser año bisiesto.

-Mira, nin. Es que este año de 2012 es bisiesto y trae la cigua.

-Que cigua ni que leches. Tú que te reíste de mí.

Hube de salir de naja del chigre aquel porque Casiano no se avenía a razones ni a otros comedimientos. Y los de Fuensaldaña también querían ajustarme cuentas como me pasó en Aldehorno por las fiestas de San Pichaque que no es otro que el Bautista al que en otras partes conocen por el Degollao. Allí también tienen muy mala leche.

Mucho que lo sentí. No paré de andar hasta llegar a la raya de Asturias que es tierra de brujas y de grandes supersticiones, mítica región donde moran las divinidades prelatinas y del mudo romano y pero donde vive harto buena gente.

 Vuelvo camino  de mis manes lemures y penates. Aguarda la casona donde en otros tiempos había un dios para cada necesidad. Para proteger a los infantes, para que se suelten la lengua y echen a andar para que no se empapice el nene, para que no arda la casa y para que no nos venga el mal de ojo y la burra para con bien. Cuando un astur hace la higa  doblando el puño y enseñando el pulgar entre los dedos índice y corazón es que se siente acorralado por espíritus maléficos. Ahora en mucha casas he visto colocado un búho sobre la encimera del aparato de la televisión. Si antes los diaños entraban en los hogares por la chimenea, ahora el mal del desasosiego del horror y del crimen penetra a través de estas ondas maléficas que siembran el pesar, la malquerencia y la desavenencia en las casas. Es la fuerza de los rayos catódicos. Inapelables. Convincentes. Lo dijo la tele, dogma de fe.  Si antes se decía que no hay campana sin bruja ahora habrá que pensar que las brujas moran en la caja tonta y algunas son hermosísimas chavalas, diaconisas del terror que recitan sus congojas en forma de letanía como si tal cosa, profetisas de la crisis y de la mierda que nos envuelve. Garlan como gárgolas y escupen fiemo. Todo es un subir y bajar, un eterno blablabla. Profesas de la mentira, se embadurnan el cuerpo de pez y de vinagre al modo de hechiceras y echan a volar. Sólo les faltan las escobas. Que el diablo reina por el aire es un concepto que se espiga en la lectura de los textos de los santos padres. Arredro vayas, Satanás.

En Arbás del Puerto me lavé en el caño frente a la iglesia y mi espalda seguía tiesa, crucé el redolín derecho como un huso y encomendándome a todos los santos y a la Virgen de los Milagros que allí se venera enfile la bajada del puerto. Me crucé con unos vaqueros que me preguntaron por qué iba tan alegre y yo le conté el caso de mi fortuna.

-Voy a San Salvador a dar gracias por una promesa. Echai un traguillo

Y les di de beber de una bota de buen vino que llevaba en el zurrón. Me miraron sorprendidos como si yo fuese un trasgo o una aparición.

-No, no soy aparecido ni  fantasma. Como y bebo. Y las ánimas ni comen ni beben.

-Llevo conmigo la piedra de San Pedro también denominada rejalgar, la piedra del lagarto y la llecherina, una piedra cónica que se suele enrollar al pescuezo de las vacas para que den leche.

-Tened.

 Los dos vaqueros un poco a regañadientes aceptaron el regalo y uno me dijo que a una res de su vacada se la habían secado las ubres.

-Pues pónselo y ya me dirás.

Lo miró el paisano con cierto recelo como si fuese una de esas cartas francesas que reparte entre el mocerío para prevenir la natalidad y quitarle el pan a los tocologos. Póntelo, pónselo. El lema de la movida. Yo ni quito ni pongo.

-¿Y esto pa que ye? ¿No será la cigüa? No estarás tú agueyau- dijo el rústico.

-Que bah. Yo cargo von los pecados, arramplo con los males del mundo con mi talismán.

Baje por la ladera cantando un viejo aire de arriero

Carretera abaixu va


En Santo Domingo entré

E por Pedru el carpinteru pregunté

Y me dice una señora

¿Qué Pedro pregunta usted?

Hay tres Pedros carpinteros en luar

E nenguno quiere traballar


Las vueltas del Puerto de Pajares son un balcón recreo de la vista que abre el telón de uno de los escenarios más hermosos del mundo. Casiano Quatefacio alias “vultusmei” que así se llamaba el itinerante sintió sentir un nosequé por la rabadilla hasta lo alto del estomago. Era la emoción que llamaba a la puerta en un argadillo de recuerdos, subidas y bajadas por este paisaje, avances y retrocesos y vueltas que da la vida. Tiempos felices de la juventud cuando él venía a rondar a una novia que era vecina de Carpentum y moraba en una quintanilla sobre la falda de un monte oculta entre la ewspesura. Bien podía ser una xana que peinaba sus largos caedizos en el Fontán donde nace el río Nalón. Gadea Aurelia la moza llamabase

Se hizo de noche y creo que cerca de Campomanes donde hay un bosque de acebos y de carbayos vi a la estantigua de la santa Compaña. No me asusté un punto cuando una de aquellas almas en pena repitió la oración del Justo Juez al tiempo que decía:

-Andai de día que la noche es mía.

Tendí mi manta bajo un hórreo deshabitado y me puse a rezar mis preces. Así que dormí placido y amaneció un nuevo día glorioso y yo me sentía un hombre nuevo con ganas de  echar a andar  como para inaugurar el mundo. Si es por la cabeza santa Teresa y si es por detrás san Blas. Andad de día que la noche es mía. Bah. Ningún miedo me dan los difuntos. Más temo a los vivos. Sobre todo a las vivas. Esas sí que tienen peligro. Dios te hizo, dios te crió. Salten los ojos de quien te embrujó. Me sé muchas fórmulas contra el aojamiento. Algunas en gallego:

Cucurucú

As nenas d´Alemeida

Calentaroneme el cul

Quiriquí

Traerlas aquí

Caracá llevailas pa allá.

Soplín soplín

Vete diablín

Soplón soplón

Vete diablón

Al diaño de la televisión

Curo el mal de madre, el percebín o erisipela, alferecía y la gota coral con leche de burra y cagadas del gato negro y la artritis con emplastos de piel de conejo y la rabia con este conxuro: “Nuestra Señora por el camino venía. Tres libros de oro en la mano traía. Uno que leía otro que escribía y otro del mal de la rabia decía: fuentes claras a correr, campos verdes a pacer que de la rabia no has de morrer”. Y a los que andan por los caminos pa que no les mate el pedrisco les rezo la oración de san Bartolo: san Bartolomé se levantó cuando el gallo cantó. Con Jesucristo se encontró. ¿Dónde vas, Bartolomé? Señor con vos iré. No conmigo no. Mas, te daré tal don allí donde se te invocare no morirá mujer de parto, ni pastorcito en su cabaña que mal rayo le parta”



lunes, 27 de febrero de 2012



continuará



 


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