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jueves, 20 de junio de 2013

AZNAR TAN RESPONSABLE DE LA CRISIS COMO FELIPE, ZP Y DEMÁS. HAN UTILIZADO EL CARGO PARA ENRIQUECERSE Y DEJAR BIEN COLOCADA A SU MUJER LA ACTUAL ALCALDESA DE MADRID QUE GANA MUCHA PASTA Y A SUS HIJOS


CALLESE SR AZNAR. CÁLLESE

 

Antonio Parra

 

 

Los jefes de gobierno en Democracia cuando les llega el motorista de las urnas, que suelen ser inexorables en su escrutinio, cierran el pico, o se van a cultivar sus dalias o cabucar sus alcorques a domicilio (tampoco les queda tan mala paga) y tratan de no incordiar o al menos no estorbar. Eso es en Democracia y son las reglas del fair play. Juego limpio, pues. En las repúblicas bananeras no aceptan el veredicto popular y andan buscando justificaciones  leguleyas y llamándose a parte. Andan con bravatas y correveidiles de acá para allá alegando pucherazo. Lo que resulta bochornoso si tales dictámenes de revancha se hacen eligiendo foros extranjeros. Entorpeciendo la gestión exterior de sus gobiernos. Eso no es elegante. No es ético. De mi larga estadía en Londres me impresionó el gesto de Harold MacMillan que volvió a los quehaceres de la prestigiosa editorial  familiar y se retiró a su quinta de Kent, con una buena pomarada de manzanas Cox, después de que las urnas le negaran el beneplácito a causa del escándalo Profumo donde cuidaba de su jardín y contestaba con evasivas a los requerimientos de la prensa para hacer entrevista (conservo una carta suya en que de una forma exquisita me da rotundas calabazas Super Mac como le denominaban los caricaturistas de Fleet Street para los que su rostro anguloso y peculiar era una auténtica mina). Sir Alec Douglas Hume, un aristócrata dignísimo, un superclase y un viejo zorro de la política, se compró una caña y se fue a pescar salmones a los lochs de Escocia. De este líder británico guardo buenos recuerdos y una foto en su compañía con él a orillas del Támesis. Le llamaban sus amigos y enemigos The skull (la calavera) no sé si porque era hético y cenceño y lo más parecido a un cráneo humano o porque jamás descomponía el gesto. Helmut Schmidt, el alemán Helmut Schmidt, un periodista brillantísimo y que de teniente de la Wehrmacht pasó a ser el gran valedor de los intereses hebreos en Alemania en su calidad de director de Die ZEIT, cultivó sus aficiones melómanas y tocaba el órgano o la pianola por las tardes en su domicilio de Hamburgo. En un par de entrevistas que le he visto televisión alemana vía satélite sigue fumando como una coracha, algo más gordo pero dueño de su proverbial clarividencia y de su desencanto, y de su sucesor Helmut Kohl, el gordo Kohl, nunca más se supo. Heath, don Eduardo Heath del que he hablado largo y tendido en mis crónicas fue nombrado director del orfeón de su pueblo. Wilson, don Harold Wilson que en paz descanse, se entretenía cuidando de sus nietos, y aferrado a su proverbial cachimba en la cual encuentra inspiración para la redacción de sus memorias, ayudado por su incondicional secretaria Marcia Williams, aguardó, longánimo, la llegada de las Parcas, ya casi nonagenario. James Callaghan cuando dejó la vida política guardó un bajo perfil. Jimmy Carter del que escribí lo mío durante mi corresponsalía en USA se dedicó a la filantropía y a construir manos a la obra como un albañil cualquiera  casas baratas para pobres en Centro América. Y eso que era un experto en la guerra termonuclear. Monsieur Pompidou, muy francés y un orador cabal, hijo de un hispanista, abrió las páginas del Quijote para encontrar consolación en su retiro cerca de Colombé –les- Deux- Eglises, el sitio de la campiña que vio expirar la grandeur de De Gaulle. Pero Giscard d´Estaign, más puñetero y que nunca me cayó bien pues me caen mal los masonazos y masonazo me era él y enemigo acérrimo de España, tuvo varios amantes, flirteó con la mujer de Pierre Trudeau (otro de mi época que ha dejado de fumar) y algunos avisados amigos que tengo en Paris me informaron que se iba de putas al Bois de Boulogne. Jeltsin se aferró a la botella y de eso acaba de morir. Yo creo que era un buen hombre y pese a sus gestos histriónicos y perestoicos le libro al mundo de no pocos baticores, por lo que me parece una broma el “homenaje” que le hizo el Sánchez Dragó, ese petulante mamporrero y enano encaramado en los informativos, llamándole borrachuzo por Telemadrid cuando el cuerpo del ex dirigente ruso estaba aun caliente (eso no se hace, señor Dragó, siga uzté con su rostro asnal y su rosa y su agua mineral sobre la mesa dándonos más de lo mismo y mucha telebasura, mala critica, peor prosa con mucho refrito y “guns and roses” y a los demás, seltz con soda. Y digo esto porque yo vengo de un mundo elegante de confrontación de bloques pero donde se respetaban las reglas del juego, oiga.  A los presidentes y ex primer ministro de los países importantes les viene la sabiduría con la jubilación y para ellos el retiro se convierte en tiempo de reflexión. Aznar, por lo que veo, sigue siendo tan carpetovetónico hasta en eso. No se conforma, no tira la toalla. Es terco como oriundo de navarricos y asoma la gaita en la Georgetown o se va a Moscú a hablar con los rusos de Gazprom sin previo aviso. Lo correcto es previamente evacuar consultas con el Ministerio de Estado o llamar teléfono al Palacio de Santa Cruz. Cállese, señor Aznar. Cállese. Estaría usted mucho más monín calladico. Sus ultimas manifestaciones públicas parecen torpedos a la linea de flotación del gobierno de ZP. Y eso es juego sucio. Me parece a mí. En realidad don José Mari no es más que un chico de los recados (errand boy) de la Fox. Lo tienen de botones y él el hombre se pone finchado como una pava creyéndose una especie de oráculo de los intereses occidentales. A lo largo de mi carrera periodística estudié bien el Departamento de Estado y hasta en una ocasión entré en Pentágono. Allí todo a veces parece lo que no es. Un laberinto en el que confluyen los intereses económicos geostrategicos tecnológicos y empresas. USA carece de amigos y sólo tiene intereses. Se trata de unos negociadores muy duros y las bandas de actuación tanto del Ejecutivo, del Legislativo los militares o la CIA son vetas separadas y comportamientos estancos. Círculos concéntricos hasta llegar al arcano del poder, el módulo íntimo lo mismo que si se tratase del núcleo de la bomba atómica. En unos sitios te hacen el paripé y en la puerta más allá te dan caña. Luego los del New York Times y el Washington Post tienen la última palabra. Aunque la verdad sea dicha todo el poder reside en Wall Street. Paradojas de la vida americana y  del Departamento de Estado donde siguen si fiarse mucho de Aznar. ¿Por qué causa? Bien sencillo. ¿Recuerdan ustedes la crisis de la Isla Perejil? Bueno pues allí Aznar metió la gamba al introducir la mano en el avispero del Magreb. El más antiguo tratado de Amistad y de Cooperación de la Unión es el firmado por unos de los presidentes norteamericanos con el califa de Rabat. Es zona exclusiva a sus intereses estratégicos. No quieren que se les incendie el polvorín del mundo árabe. En ese sentido, comprendo muy bien a ZP que es un político bastante avisado aunque le lluevan vituperios de tonto por todas las partes, pero sus servicios secretos deben de haberle puesto al loro de que ojo con Marruecos, aunque estando todas mis simpatías con nuestra antigua colonia del Sahara. Que nos quitaron los americanos por una razón muy sencilla allí hay fosfatos y puede haber petroleo. Entonces la Cia organizó la Marcha Verde. Eso puede que le costara las elecciones generales no por su servilismo en Azores sino por algo mucho más grave e indiscernible, críptico y paradójico como es la complicada política exterior Usa siempre a cargo de los “wunderkinder” del Pentágono y del Departamento de Estado, casi todos ellos con apellido alemán, de la escuela del físico Von Braun, o de origen judío: Gaspar Weinberger, Kissinger, Harold Brown, Schlesinger [George Bush al poner una negra, Gondoleza Rice (mucho arroz para un pollo), ha roto toda una tradición y es por lo que la gestión externa, por eso, no porque sea mujer una negra, sino que para dirigir ese barco hay que tenerlo bien puestos, o la propia Margarita Albright la que decía “cojones” con tanto tronío y en castellano que  le dio a Bush muchos quebraderos de cojones por causa de la crisis de Yugoslavia y que por poco estuvo a punto de costarle al mundo una guerra nuclear un dia que Boris Jeltsin se levantó con resaca, menos mal que alguien le escondió las llaves del maletín secreto o caja de mandos de los misiles] coparon esos cargos. La norma es que su política sea ambivalente y ambidiestra pero sumamente conjuntada y eficaz. En el State Department mandan los liberales y en el de Defensa los tipos duros.  Los unos tienen los mejores diplomáticos y los mejores espías aunque a veces les falta tacto y son algo manazas. Los otros tienen las mejores armas, los más versátiles aviones de combate, pero les falta infantería y es la infantería lo que gana las guerras y los muchos cojones y no la tecnología. El otro arma poderosa en sus manos es Hollywood el gran altar mediático de donde se oficia un poco la ceremonia de la confusión, se rinde culto a la violencia con películas de buenos y malos, y la bazofia y los líos de cama están a la orden del día para goce de los cotillas de nuestra telebasura española. No es un mito aquello de halcones y de palomas. En cuanto a Aznar, éste ha tenido muchos panegíricos a este lado del charco. Hay quien lo pone por las nubes. El mejor presidente que tuvo España, el que levantó la economía (a base de poner ladrillos y vender parcelas, claro está), el que acabó con Eta (tampoco es cierto) y blablaba. A mí Aznar me pareció un buen alcabalero, un buen funcionario de Hacienda pero un mal presidente de gobierno. Desmanteló el ejercito, quiso liquidar la administración, se llevaba mal con los catalanes, caía antipáticos a los vascos y luego era un señor que hablaba muy serio y se reía con una risita floja de Bud Bunny, el conejo de la suerte. El conejo de la suerte. Sí. Sí. Para mí su mandato coincidió con un tiempo de desgracia y de persecución que no sé ni cómo puedo estar aquí. Tuvo desde luego buenos gestores como Cascos, Rato o superalcaldes como el de Villanueva de la Cañada, Luis Partida en quien yo veo merced a sus capacidades administrativas y dotes de permeabilidad y capacidad para la negociación y los negocios a un buen líder del PP –su figura es más plana y no tan decorativa como la de Rajoy pero hombre eficaz y es eficacia lo que España necesita en estos instantes, no buenos discursos- pero sus chicas a mi juicio no alcanzaron el fiel de la balanza del examen de grado (la Tocino, la de Palacio, la ministra de Insanidad aquella malagueña de cuyo nombre no quiero acordarme, la Espe] Doña Esperanza Aguirre creo que más que ministra de Cultura era la ministra del diseño y de la imagen. Ahora quiere ser reina. Dicen que a su  peluquero lo hizo subsecretario. Premio. Pero en cultura, cero patatero. Aznar no tenía mano izquierda y se hizo antipático al personal. La gota que colmó el vaso fue el hundimiento del Prestige y la explosión de impopularidad estalló con la guerra de Irak. Las bajadas de pantalones con los americanos no suelen ser rentables en la política española. Hay que amarrar y soltar cuerda. Pero Aznar se creyó porque toma una vez el té con pastas en Downing Street que ya era amigo intimo de Tony Blair. No conocía tan bien a la pérfida Albión como creo conocerle yo. Tampoco tienen amigos los ingleses sólo intereses y con su postura en Irak José Mari dio mucho más de lo que recibió. En cuanto a sus manifestaciones patrioteras sobre la unidad de España que todos defendemos y por la cual yo he tanto he sufrido me parecen fuera de lugar haciéndolas desde Washington. Les puedo contar una anécdota de cómo a mi antecesor Félix Ortega, uno de los mejores periodistas que he conocido, nos llamaron al orden porque nos liamos a escribir mucho desde la ciudad de los rascacielos sobre la preeminencia que se daba a los políticos del PNV allá. De hecho el lendakari Aguirre independista recibió asilo en América tras nuestra tragedia civil y se mimaba a los catalanes. Lagarto, lagarto. Bueno pues Aznar es nieto de un exaltado separatista vasco, el simpar don Manuel Aznar el organista y ex seminarista que al final de sus días decepcionados afirmaba que lo que a él le hubiera gustado en realidad es haber sido cura pero fue periodista y de prestigio en el Régimen anterior, amnistiado por Franco de la pena de muerte. Yo creo que era una buena persona pero sin convicciones políticas demasiado estables y un tránsfuga característico. Emilio Romero no le podía ver. Así que Cállese, don José Maria. Cállese. No eche más leña al fuego que están los ánimos confusos y el país muy revuelto. El pueblo desorientado. Y los de la COPE hechos un brazo de mar y todo el país hasta las cejas comiéndose su propia mierda con la telebasura y la pornopolítica. Me hablan de la once eme – once mierdas- y tiro del enchufe del televisor. Escucho la palabra eta y apago el conmutador. Harto de tanto guerra civilismo de tanta ceremonia de la confusión. Por eso a veces me da pena el pueblo español al que suelen engañar con tanta frecuencia los demagogos. Nos la están metiendo doblada unos y otros. Dejen a nuestro presidente gobernar. Sin razón o con ella siempre será mi presidente. Aunque venga de León, no es don Suero de Quiñónes. Se llama tan sólo Rodríguez de primero y de segundo Zapatero. Un chico de otra generación. Y con buenas tragaderas. Vale para político. Todos los días al desayuno, un sapo.

24/04/2007

ARRIBA ÁNIMAS (Iste Confessor, continuación)

 

- Arriba animas.

- Tan. Tan.

-¿Quién es?

-Soy yo.

-Déjalas hijo, rézalas un padre nuestro que ellas solas se irán.

Estaba yo pensando en aquellos cuentos de noviembre cuando había filandón por las casas y nos contábamos cuentos de ánima. Mi anima vagaba por el paraíso de los recuerdos mientras mis labios musitaban avemarías y padrenuestros de réquiem por el seminarista fallecido.Y sucedió- caso curioso- que estando los tres acurrucados en nuestro reclinatorio con el apoyabrazos de terciopelo rojo, casi cagados de miedo con Peralta y Fenogreco que le habíamos ido a rezar al hijo de María la Viuda la lavandera que tuvo la desgracia de ver morir a su marido en presidio y todos los jueves hacía el trayecto que separaba su casa de planta baja en las Escalerillas de san Policarpo donde estaba la judería vieja para traerle al difunto la muda, algún bocata y alguna estampa de san Antonio-todo iba y venía en el talego nuestro matute que esperábamos los jueves a la hora del coche de línea como agua de mayo- meditando sobre la vanidad de las cosas terrenas, algo que no se comprende muy bien a los once años, tampoco aquella absurda muerte, dieron las doce muy solemnes y sonoras con un sonido lúgubre que amedrentaba toque de queda.

Era la hora del curfew o couvre le feu, cuando se cerraban las puertas de la ciudadela, pasaba la ronda y se escuchaban las alarmas de los centinelas. Tapemos el fuego. Vayamos a acostar, apaguemos las hogueras exteriores y encendamos las del alma, y fue en ese momento en que tocaron a clamor las campanas de la Aceitera cuando el muerto al que velamos alzó una de sus piernas. La izquierda. Se escuchó como el crujido de unos huesos. Crac.  Fue un movimiento mecánico pero  su zurda quedó en vilo, como preparada a darle una patada en el culo a todo esto. La cara no se movió. Seguía arrebujada en aquel mórbido pañuelo blanco con que se ataban los maxilares de los difuntos para que no se desprendieran. A los muertos parecía que les dolían las muelas.

Los tres nos miramos lívidos. A Fenogreco se le erizaron los cabellos. Que yo nunca vi tal cosa y clavaba la mirada presa de terror. Peralta salió de estampida y fue dando voces despavoridas por los tránsitos:

        -Ha resucitado. Ha resucitado. Gudiel vive.

Fueron a dar aviso a la comunidad. A los pocos minutos estaba allí el padre rector blanco como una pared pero sereno. Con el jaleo se despertó todo el seminario y pronto un tropel de filósofos y de teólogos con la sotana desabrochada o bien en pijama o en calzoncillos unos cantando el Tedeum, otros gritando:

        -Milagro…milagro

Se preparó una bulla histérica. Los seminaristas se agolpaban a las puertas del salón de grado formándose un tapón como en el callejón de la plaza de los encierros de San Fermín. Querían ver al resucitado. Don Chespi se había revestido de capa pluvial y acudió al lugar con la cruz alzada. Se organizó una procesión con dos velas encendidas, salmos. El coro entonó las primeras estrofas del Iste Confessor. El inglés nos quería llevar a todos a la iglesia del mayor para celebrar una misa de acción de gracias. El padre Rector tuvo que mandarlos parar. Porque no había tal. En realidad la muerte es el triste sino de los nacidos del vientre de una mujer y pocos resucitan. Sólo Xto resucitó y Penajamo no era Lázaro. Todo se debía a algunos actos reflejos que se operan cuando el corazón deja de latir. Mientras, las demás vísceras siguen funcionando. El profesor de Matemáticas el padre Cabezas que era un jesuita muy competente nos explicaba de la mano de la biología que la muerte física es un proceso lento que tarda varias horas a veces hasta dos días en consumarse una vez incoado el rigor mortis.  De ahí que la iglesia oriental sea remisa al levantamiento del cadáver hasta el día siguiente del óbito. Durante el interregno y antes de la putrefacción que acontece cuando el corazón deja de bombear sangre se producen infinidad de movimientos reflejos. Hay partes del cuerpo que continúan funcionando. El pelo y las uñas crecen, pueden moverse las pestañas e incluso el globo ocular al tacto, se entonan los esfínteres, la vejiga exonera orines y la próstata flujo seminal. De ahí que cuando se va a proceder al levantamiento del cadáver de los ahorcados el juez de paz se encuentre en un aprieto al comprobar que el interfecto tuvo una erección al expirar. Es lo que decía el P. Ros jefe de estudios de la Sección de Ciencias y que venía de la Pontificia de Comillas. Tenía tres carreras y al terminar la de Ingeniero de Telecomunicación se había metido a jesuita.

Así que hasta para estirar la pata se toma la muerte su tiempo. No es algo instantáneo, contrariamente a lo que se considera, incluso en las situaciones de muerte súbita. Con tales explicaciones alumnos profesores y criados se volvieron para la cama un tanto decepcionados por la falsa alarma. Don Marciano el Ecónomo entonó otro responso. Estaba el hombre muy compungido pues nos dijo que sentía un gran aprecio por Enrique Gudiel. El coro de los teólogos se despachó por ultima vez con la secuencia del dies irae cuyas notas no podían ser más tétricas máxime pasada la media noche… in die illa tremenda Recordare  Jesu pie quod sum causa tuae viae ne me perdas ille die. La imprecación solemne de Tomas Centano preguntando solemne sobre el misterio de esta existencia y sonando solemne bajo la losa del firmamento en los cementerios o alzándose sobre las cresterías de las catedrales góticas. Así fue siempre. Así será eternamente. El cadáver de nuestro compañero cobraba una lividez amarilla por momentos. Ya empezaba a oler. La pierna volvió a su sitio. Recordaba un poco el cuadro de Van der Weyden lección de anatomía. Su regreso a la vida no fue sino un espejismo.

A Peralta, sin embargo, le dio un taque de nervios. Hubieron de llevarlo a la enfermería y Berengario Fenogreco las monjas de abajo, a las que llamábamos ancilarias por lo de ecce ancilla domini y a esa orden recién fundada por el Rector pertenecían y tambien las invisibles porque nunca se las veía. Nos daban de comer por el torno y era zona de clausura ka cicuta, lo hincharon a tazas de tila. Poco a poco se fueron calmando pero aquella noche mis dos compañeros de terna sellaron el pacto del ángel un convenio bastante macabro. Peralta y Berengario se ajustaron para comunicar el uno el primero que muriese de presentarsele al otro doquiera que estuviera y a la hora que fuese de aparecido para comunicarle cual había sido su suerte el día del juicio particular ese que se celebra en el instante mismo de la muerte según la teología. Tendrían que anunciar se habían salvado o se había comunicado. Ambos asimismo hicieron promesa de entrar en una orden contemplativa. El uno entró cartujo y el otro trapense. Al correr de los años visitando la cartuja de Miraflores algo me dijo un monje de aquel suceso. Peralta fue el primero en morir y cumplió lo prometido. Una noche cuando los monjes celebraban Maitines oyeron un extraño ruido como si hubiera aterrizado un carro de fuego en la nave de la iglesia y tal fue el estremecimiento que hasta la misma estatua de don enrique el Doliente que está allí enterrado al lado del Evangelio experimentó una extraña sacudida y se escuchó una voz muy alegre pero poderoso.

        -Salvado. Soy salvo, Berengario por la misericordia divina.

Ni creo ni dejo de creer pero conociendo lo cabezota que era Jesús Peralta no me extraña que movilizase a toda la corte celestial para ir a cumplir su promesa. El fraile me dijo que cesaron en este punto las misas gregorianas y se le tiene como un santo, uno de los muchos santos anónimos que ha espigado como un florilegio de beatitud la orden de San Bruno, a mi viejo compañero de terna. Misterios de la gracia.

Por lo que a mí respecta, y volviendo a cuestiones más pedestres y menos encaramadas, y aun desconociendo cual seria mi suerte, si estaré en el numero de los cordero o en el de los cabritos, entre los bienaventurados o entre los preditos. Me es indiferente. Sólo acertaré a decir que en aquel viejo caserón me enseñaron a amar a Cristo y he tratado pecador de mí seguir su senda. Lo importante es haber vivido esa fe y esa esperanza. Ir al infierno, a la gloria o al purgatorio me da lo mismo. Me trae al pairo como suele decirse.

Me pregunto si no habré tenido ya suficiente infierno y purgatorio con los dolores que me han deparado mis días: las enfermedades, las humillaciones, los fracasos, los desdoros. ¿No ha sido suficiente mi lote? Tiene usted mucho purgatorio, me dijo una vez un confesor.

        -Padre-repuse- ¿no le parece que no he sufrido lo suficiente para tener que ir a padecer allá? ¿No bastó mi lote?

        -Hijo, hijo, no digas eso. No cometa el mayor pecado de los condenados al averno que es la desesperación.

        -Creo que el papa acaba de suprimir el purgatorio y el limbo.

        -Entonces ¿qué hacemos con el cepillo de las ánimas?

Mi reverendo se quedó de un aire:

        -Eso digo yo

La muerte no me asusta y no tengo miedo a nada, únicamente al pecado y a Dios, por más que en nuestra primera entrevista Aldeorrillo me espetase a bocajarro que era un miedica y en aquella ocasión me quedé clavado en mi reclinatorio viendo cual sería el desarrollo de los acontecimientos. Mis dedos se aferraban maquinalmente al rosario y me dio por reír en lugar de salir de estampida como hicieron Peralta y Berengario. Había algo cómico en aquella situación. No tuve un acojone. Tuve un descojone. El muerto había alzado una de sus extremidades como si estuviera en clase de gimnasia. Ciertos eran los toros: la pierna izquierda de Gudiel se elevó. Arriba España. Se echaba de ver por dentro de la sotanilla los fondillos de sus pantalones bombachos de pana muy corcusidos. En la pernera aparecía una mancha sospechosa color marrón que corroboraba la diagnosis del P. Ros sobre el rigor mortis. Al morir unos se mean de gusto otros se van por la pata abajo y otros eyaculan. Avante toda. No somos nadie.

Diré en conclusión que me dan menos miedo los muertos que los vivos aunque las cosas del más allá y los fenómenos preternaturales incentivaron mi morbosa curiosidad y de ahí mis idas y venidas durante cinco años al prado de las apariciones o de las suposiciones. Huelgo con libros esotéricos que nos hablan de los enigmas y hasta creo en duendes y aparecidos y leo con fruición las vidas de los santos-algunas me parecen infumables pero en fin quien no conoce a los hombres no conoce sus aberraciones y sus vicios. En el Escorial no he visto a la Virgen aunque ocurrieron cosas inexplicables. Por donde anda Dios anda también el diablo. De ello hablaremos más adelante. Por el momento: arriba ánimas.

 

miércoles, 19 de junio de 2013

ANILLITOS DE MIS DEDOS.




Yo me quería casar con un mocico barbero


y mis padres me querían monjita de monasterio


lo que más sentía yo era mi mata de pelo


los pendientes de la oreja


y anillitos de mis dedos. Bellos romance que cantaban los niños en ruedas. Anillos. La humanidad siempre los llevó por adorno, coquetería, signo y como amuleto.


El hombre y la mujer aman lo superfluo lo que no vale para nada. Una sortija era un adorno pero a veces el anillo servía para sellar (sigilum) como el anillo episcopal o el anillo nupcial. Cuando se ajustaba a los tobillos era una ajorca.


A las muñecas, pulsera y a los brazos brazalete o favorita. Los arqueólogos señalan que es el objeto que más se encuentra en las tumbas.


En las egipcias las ha habido de oro, hierro. cuarzo, bronce.


Entre los hebreos se cuenta que los anillos y los pendientes adornaban el becerro de oro. Los anillos de oro de los ricos eran de hierro; los de los pobres no tenían engarce ni dibujo.


Los romanos mas supersticiosos los utilizaban como amuleto (fascinum) y eran preservativos contra el mal de ojo unas veces en forma de serpiente y otras en espiral.


Los etruscos los tenían unidos por un chatón (perla) largo a modo de cartela con placas de oro grabadas o cinceladas. Se lo ponían los funcionarios como recompensa a sus servicios, una costumbre que han adquirido los militares americanos graduados en West Point o en Annapolis y en Roma la costumbre dio en verdadera plaga durante el bajo imperio. Las manos de las damas a veces lucían hasta veinte sortijas, señal de decadencia por lo que Antonio las prohíbe y rebaja a no más de cinco pero las presumidas no encontraban dedos suficientes en las manos para demostrar su prepotencia y su lujo. Anillos dobles y triples unidos por un chatón de todos los colores y materiales (los hay de ámbar, zinc, platón, plomo y marfil, y por supuesto de piedras preciosas.


Los cristianos heredan esta costumbre por partida doble de Roma y de los hebreos el anillo del pescador. y un anillo llevaban los apóstoles. Los obispos lo utilizaban como sello de puridad o secreto y de autoridad y a veces contenían relicarios dentro del chatón con huesos de algún mártir.


También se utilizaba como firma mojando el chatón en tinta y marca la impronta.


Las piedras más frecuentes de estos tampones del séptimo sello eran la cornalina, el ónice o el jaspe o bien la amatista, y diseñaban la figura de un escarabajo que para los egipcios era emblema de buena suerte.


Eso, los egipcios; que los romanos traían en hueco o repujadas la figura de algún dios, alguna diosa (Venus, Ceres, Prosperina) y desde las guerras púnicas se sellan misivas y documentos públicos con la efigie de los dioses fue sustituida durante el cristianismo por el anagrama del crismón la paloma el pez . Otras veces encerraban las llaves de cajitas. Después, los merovingios usan anillos monocromáticos de carácter documental y se llevaban en el dedo o dentro de una bolsa de cuero que llamaban limosnero.


Los matrimonios se bendecían con el intercambio de arras y un sacramentario mozárabe incluye esta oración de desposados en la entrega de anillos: fit hoc nimirum, ut proter mutuam fidei signum, ut propter id magis ut eodem pignore eorum corda jungatur. Bendedite Domine anulum hunc.


El dedo anular es el del anillo.


San Isidoro nos dice más: el anillo había de llevarse en el cuarto dedo de la mano izquierda.


Un anillo es un juramento. Por eso los centuriones romanos lo recibían como signo de obediencia al emperador hasta la muerte.


Lo llevaban los apóstoles y luego lo adoptaron los obispos y en el siglo XI los abades como objetos carismáticos que significan el desposorio místico del obispo con la iglesia. El IV concilio de Toledo habla del anillo episcopal como testimonio de la consagración a la grey. El anillo episcopal ha de ser de oro o con alguna piedra preciosa pero sin grabado alguno, liso. Y así fueron encontrados en Guarrazar varios anillos con esmeraldas incrustadas.


El papa Eugenio III permitió que lo llevasen los doctores en teología como aditamento de sabiduría y prestigio personal.


Las Partidas del Rey Sabio confieren el título de conde al doctor después de veinte años de docencia y por eso muchos catedráticos de origen plebeyo que impartían clases en Palencia, Alcalá o Salamanca fueron elevados a la casta de la nobleza. (continuará

martes, 18 de junio de 2013

LUZ DE ISRAEL


ISRAEL HA GANADO LA PARTIDA PERO NOS CRECEN LOS ENANOS
Antonio Parra
“Los putos nazis - me explicaba mi casero londinense del 37 Westminster Road y del que ya les hablé en algún otro lugar de estas páginas electrónicas- primero caparon a los curas por aquello de nadie puede decir que este cura no sea mi padre y es posible que todos seamos hijos de un mismo párroco, luego esterilizaron a los pederastas, lo que no me parece del todo mal,  y a los tarados mentales; la emprendieron acto seguido con los judíos y con los marxistas. Querían quedarse ellos raza aria dueños del cotarro. Sólo los camisas pardas podrían fecundar muchachas alemanas. No querían que nadie les escupiera en la sopa. Pero el tiro les salió por la culata. No se puede colocar puertas al campo, ni arreglar lo que nunca tuvo enmienda, poniendo orden a la pasión y al deseo. Misterios de la condición humana. Cada uno “la mete” donde puede y donde le dejan”.
Y aquel Mr. Weil, superviviente de Auschwitz, hijo de un rabino, me miraba con su cara de niño travieso. La verdad es que se parecía un poco al famoso comediante Benny Hill que con su típico humor judío sumió a Inglaterra de los setenta en una perenne carcajada. Dios tenga a los dos en el Seno de Abraham.
Frederick Weil que seguía hablando el inglés con un acento yiddish que tiraba para atrás y me hacía lavar veinte veces las manos cada vez que lo visitaba en su aposento para pagarle la renta pues yo era un goim impuro (aunque luego indagando-indagando resultó que no tanto) me contó cosas tremendas de su peregrinación por Dachau, Oranienburg, Mooshack y posteriormente el peor de todos, la cumbre del horror, Auschwitz. En mi memoria las palabras de aquel exilado alemán que se ganaba la vida arrendando cuartos  en los chamizos del Soho y siendo él el epítome de la típica castidad judía había alquilado sus “premisas” a unos italianos para que pusieran un burdel en Marylabone, resuenan proféticas.


Israel con su voluntad de vencer irresistible, con su fe en la vida, crispando los puños por la libertad y plantando cara a los tiranos, ha ganado la partida. Sin embargo, nos crecen los enanos. Hay un antisemitismo latente, el ambiente está crispado y la incubadora de la violencia está funcionando a toda mecha. “El mundo se ha vuelto muy feo, Mr. Parra” me decía aquel judío alemán de cara risueña al que nunca le vi cabreado frente a las taras que lo dejaron marcado para toda la vida, ni exhibió revanchismo ninguno. Era la vera efigie del manso cordero de Isaías al quien llevaron a esquilar y no prorrumpió en una sola queja. Aun mostraba al que tuviese ganas de refrescar la memoria del horror sin pagar entrada en el Museo de Madame Tusseaud en el antebrazo el número de tatuaje en el Läger. Todo un ser humano con cara de pillo que me contaba los sobornos a los guardianes y cómo temía a los soplones de su propio clan. Creía en Adonai y en el negocio. Guardaba los sábados estrictos y pronunciaba de una forma encantadora con un fuerte deje alemán la palabra “property”. Tocaba el violín con maestría pero la mejor música, el sonido más grato a sus sentidos era el que producían los chelines al caer en la boca de la alcancía o el de las máquinas registradoras antiguas. Hay que hacer caja.


A pesar de esto que he dicho y como lo describo no era un shylock ni tenía mentalidad de Scrooges. Al contario, era generoso y caritativo con los pobres. Sabía darle valor y uso al oro que para un judío, acostumbrado a sufrir y a vivir a salto de mata y con los petates hechos, constituye  salvoconducto. El dinero compra la libertad y es el mejor medio para llegar al corazón de los príncipes en los palacios y al de los menestrales en las chozas. Su lema era: “look after the pennies cos the pounds look aftert hemsleves” (mira por el penique que las libras ya se saben cuidar por sí solas). Se dedicó a la especulación inmobiliaria. Lucró, y hoy creo que es uno de los más ricos del cementerio hebreo de Golders Green. ¡Pobre don Federico, alma bondadosa la suya, que me ayudó en mis dificultades dandome cobijo! Siempre me guarecieron y en ellos encontré valimiento y protección en los ratos amargos de mi existencia estos queridos hebreos con los que he mantenido siempre una relación de amor y odio; deben de ser las luces y las sombras de Israel y ya se sabe donde dos judíos se juntan crecen tres opiniones.
-Siempre sufriendo y penando.
-Echa mano de un abogado de Israel si te ves con el agua al cuello.
-Eso. ¡Viva el general Sharon!  Ese pueblo tiene algo. Bendito Israel.
 Cuando regrese a Londres, lo mismo que visito su sepultura y le canto un kadish.
Todas estas consideraciones me vienen a la mente precisamente al hilo de los responsos que se cantaron en Berlín y en Moscú con motivo del sexagenario de la terminación de la segunda guerra mundial, el baño de masas de Bush que incluso se permitió en Tiflis unos pasos de baile, la cara de poker de Gospodin Putín y los ojos de pasmo de Schroedder en la sinagoga. ¿No estará el mundo a las puertas de un nuevo Munich? Con la diferencia de que entonces los totalitarismos tenían pelos y señales; en la actualidad se han hecho invisibles.
 Los poderosos de la tierra rindieron pleitesía a las víctimas del Holocausto. Israel ha ganado la partida y está en el corazón de todos. Con su recta estimativa ha vencido y ha convencido pero nos siguen creciendo los enanos. Se respira un ambiente de miedo, recelo y de violencia muy parecido al que dio pábulo a la salida de sus madrigueras de aquellos cabezas cuadradas que sembraron de pavor por las calles de Berlín cantando el “Horst Wessel” la noche de los cristales rotos y los cuchillos largos. Ahí están, si no, esos nacionalismos cortos de alcance y esa exaltación rabiosa de los separatismos de campanario. Si a esto agregamos el nuevo paganismo y la depravación de costumbres, o el embrutecimiento de la masa, tendremos una receta para el desastre.


Otra vez el hedonismo, la supremacía del músculo sobre la inteligencia, la incomunicación de los seres (nos enteramos de la muerte del vecino del quinto por los periódicos o porque ya hiede en la escalera), el incesante cloqueo de los políticos cada vez más encastillados en sus apriorismos, el alejamiento del pueblo de la res pública, a las masas se les da sexo, morbo en papel estucado, fútbol, el separatismo belicoso y antihistórico, el feminismo radical, la destrucción de la familia, el caos inmigratorio que está adquiriendo en España tenor apocalíptico, la cultura de usar y tirar como si fuera una botella de Coca-Cola, el tremendismo, los revolcaderos televisivos, la banalización y relativización de todo lo que era importante en la vida. Todo eso y más. También el nazismo hizo caer las fronteras. Decía Goethe que lo que más teme la gentuza es la inteligencia pero si ella comprendiera lo que es verdaderamente temible debería temblar ante la estupidez que nos apabulla. El que vale, vale, y al que no le hacen primer ministro, incluso por tercera vez como ha ocurrido con Tony Twit Blair. Hoy se premia a la vulgaridad, a la falta de ideas. Los más ramplones son los que se encaraman.
Este desencanto puede incitar a los juansintierra al linchamiento moral y físico de los tribunos de la plebe. Cada vez nos aburre más la política. Estuvo a punto de pasar esta semana en Villaverde Bajo. ¿Pero no fue siempre así?
En fin todo esa inconsecuencia e incongruencia que le hacen a uno preguntarse si no estaremos en los prodromos de un IV Reich de la mano de la utopía orwelliana. Nos meten por los ojos un mundo feliz que no es más que una caja de truenos. Las páginas de las cabeceras periodísticas borden el esperpento. Unos se acojonan pero a otros lectores les da risa. Y a vivir que son dos días como dice la canción.
-¡Qué risa, tía Felisa!


Es la hilaridad del Rey Salomón ante el boato y magnificencia de la reina de Saba cargada de presentes, que se transforma en los Santos Padres latinos en “contemptu mundi”, desprecio de las cosas del mundo, huida al desierto. Todo es vanidad. El ser humano no es nada más que la mota del arenal. A partir del Vaticano II la Iglesia empezó a transformar de esta visión particular e intimista del Dios afectivo y sensiblero por otro de carácter más colectivo y vibrando en la onda del concepto bíblico de Pueblo de Dios.
El pueblo judío que siempre camina en vanguardia de la historia cae y se levanta. A veces mete las manos en un avispero y a todos los demás nos abrasan las abejas a picotazos. Pero su visión del mundo tiene lados colaterales a la profecía. Responde al cumplimiento de un plan deífico que sólo conocen los cabalistas. Su teología, muy diferente a la católica, rechaza el concepto de la gracia y se afianza en la garantía de convertir lo imposible en posible. Los hombres pasan como las olas pero es eterna como la roca de Israel la voluntad judía. Sus esquemas se centran más en lo colectivo que en lo individual porque, dicen, el pensamiento y los sentimientos del hombre son vanidad. Puede más la masa. Hay una forma de hablar con un “yo” histórico que distingue al pueblo elegido. Santa Teresa, la conversa, lo plasmaba en una frase muy mística y que había aprendido de sus abuelos lectores habituales del talmud, que en sus tiempos era un descomulgado libro rezumando herética pravedad: “A Dios rogando y con el mazo dando”.
-Haz lo que yo digo y no hagas lo que yo hago.


El hombre es mortal pero puede configurar en piedra, en sonido o en palabra ese halo de eternidad que emana de la conciencia. Esta concepción e interpretación de la Creación ha llevado lejos a los hebreos en el mundo de la ciencia, el arte, la literatura, el dinero. Estoy en la persuasión de que Yavé es un dios matemático y geómetra, muy diferente del Padre Eterno y benevolente según la creencia y la estética  agustiniana de Dios - Amor. Uno muere en una cruz, lo que a los talmúdicos suena a blasfemia, y otro atruena en el Sinaí ¿Pero donde estaba cuando lo de Auschwitz? ¿Por qué ocultó su rostro? Siempre me ha interesado la teología del Holocausto con sus luces y con sus sombras y éste es uno de los enigmas inexplicables. Nosotros decimos que sus caminos son inexplicables. Marcha a otro ritmo, sus pasos son lentos, pero es matemático,  invisible, y poco facticio desde el momento de que no está hecho a la medida de nuestros pensamientos porque campa en otra dimensión, lejos del alcance de nuestro calibre.
 Lamentablemente carecemos de un kilométrico para medir la distancia de la andadura de Dios. Tampoco la senda  es demasiado recta que digamos, sino que tiene multiplicidad de curvas y de cambios de rasantes. Dice el Talmud que nos ha sido encomendado trabajar en una obra pero no se nos permite acabarla. Esa obra imperfecta es el hombre, ser curioso y misterioso. Contradictorio. Contradicciones de Israel.  Hasta siete veces peca el Justo. Contradicciones de la Biblia. Marchas para adelante.  Retrocesos. ¿Cómo fue posible aquella barbarie en un pueblo como el germano, de músicos y de filósofos, el de Lutero, Lessing, Schopenhauer, Mozart, Zeppelin? Poco antes de subir Hitler al poder en Alemania se editaban y vendían hasta un millón de ejemplares de Goethe. El nivel de lectura era el más alto del mundo.
Los judíos cosmopolitas y descreídos se resistían a aprender el arameo, una lengua de viejas pero acabaron inmigrando a Palestina cuando arreciaron los pogromos. En los 43 Läger que se habilitaron en el Reich, al principio, sólo como correccionales para la “descontaminación” ideológica de desafectos y, después cuando se recrudecieron las condiciones bélicas y el avance aliado sobre Sajonia, convertidos en hornos crematorios donde se administró con una crueldad sistemática y un refinamiento científico nunca visto desde Adán, la muerte infligida de forma inhumana y bestial a inocentes. ¿Voluntad asesina de exterminio o simple accidente determinado por las represalias de quienes iban perdiendo la guerra? ¿Cómo cribar en el harnero específico el tamo de las granzas, la verdad de los hechos objetivos, con el subterfugio propagandístico bien a sabiendas de que la historia la narran siempre los vencedores? 


 El sufrimiento y las humillaciones de los desgraciados que acuñaron una irónica plegaria “Señor, hazme mudo y sordo para no caer en la trampa de Dachau” pues los que se iban de la lengua eran los que con más frecuencia caían en garras de la Gestapo, hoy vuelven a la palestra.
El “deus absconditus” se aborregó detrás de las nubes. Prevalecieron las puertas del infierno. Los sufrimientos y humillaciones, increíbles. Vistieron el uniforme a cuadros abogados, intelectuales, comerciantes, miembros de la alta burguesía, se les peló al cero y se les estigmatizó la cabeza rapada con una cruz gamada para mayor ignominia. Se les sacaba al patio a hacer gimnasia en gélidas temperaturas y se les obligaba a recitar pasajes de Mi lucha o cantar el himno nazi que se pavoneaban de haber emprendido la marcha sobre Jerusalén y de haber fundado el imperio de los mil años. ¡Qué ironía!
 Lo perdieron todo. Algunas fuentes consultadas atestiguan que muchos usaban gafas, tenían cara de intelectuales y se les forzó a trabajos físicos a gentes que nunca habían tenido en sus manos un pico y una pala jamás. A los médicos, abogados y periodistas se les desposeyó de lo que más estiman aquellos que viven conforme a las leyes del espíritu: sus libros. Hubo autos de fe. Grandes bibliotecas fueron arrasadas o quemadas. Me pongo en su piel. Sin sus papeles queridos siempre naufraga un escritor.  Es el tormento más cruel que se puede inferir al Pueblo del Libro. De esta forma se adelantaron un poco a la barbarie que se venía encima, a una sociedad ágrafa pues aun hoy los gusanos goebbelsianos que diría el llorado Pedro Rodríguez nos trepanan la cabeza. Hay vicios ocultos de entonces que aun habitan entre nosotros. Luego está también la incomprensible pasividad de las potencias occidentales ante aquellos horrores. Es la insolencia del poder. Ni Churchill ni Roosevelt movieron un dedo por los perseguidos ni tampoco los jaques de la banca neoyorquina instalados en sus rascacielos y a los que no conmovió el sufrimiento de sus hermanos de raza y de credo. La gran política internacional bajo el Pacto de Munich jugaba a las prendas con el destino de millones de vidas. Únicamente, Franco- quizás hasta feo esté decirlo- fue el único que tuvo mano tendida hacia el pueblo hebreo cuando nadie daba un duro por los perseguidos.


 Estos son enigmas y misterios contra los que se topa el investigador objetivo cuando enfrenta un asunto tan horroroso como el holocausto. Se ha vuelto a repetir la crónica de aquellos luctuosos sucesos que iniciados en Burgos en 1390 con el asalto a las aljamas remataron en la constitución de la Inquisición casi un siglo más tarde por Sixto IV y los alborotos y saqueos en Sevilla y el gran auto de fe, los sambenitillos y corozas, algunos hasta para un señor deán catedralicio que fue paseado en mula cara atrás por la Tablada. Cierto, los judíos sufrieron mucho y padecieron escarnio. Sus sufrimientos son los míos. Por eso ahora también sus triunfos - un judío Guillermito Puertas es el inventor de Internet y gracias a él podemos hacer rodar nuestros pensamientos, buenos o malos, los que sean, por el mundo- son los nuestros; el avance tecnológico supone  la entronización de los que creemos en la libertad. A todos nos toca un poco y todos somos partícipes.
 Aún a sabiendas de que este mundo es imperfecto y de que lo habita mucha gentuza va para adelante.  Con los elegidos en vanguardia, los parias de la tierra y los perseguidos se regocijan. Se han cumplido las palabras del Magnificat o Shemá católica: et exaltavit humiles.
Recuerdo a finales de los setenta la hagada de un Seder neoyorquino con sus escarolas frescas, el pan cenceño y las carnes tajales (kosher) y un cabeza de familia con cara contento luciendo su mejor traje y gesto apresurado que pronunció el treno solemne: “Hoy comemos el ácimo de la esclavitud pero al año que viene comeremos el pan de la manumisión en Jerusalén. Gloria a Adonai”, palabras de la cena pascual a la cual fui invitado. [Para los judíos el nombre de Dios o tetragrámaton tiene cuatro letras (Yavé) y no se atreven a pronunciarlo de forma directa. Por eso dicen Adonai]


Se les persiguió por no comer jalufo. Ay, ese olor típicamente hebreo resultante de sus hábitos culinarios de no mezclar sabores; lacticinios con aves de pluma o con la de animal sin pezuña y todo animal muerto y desangrado. Cierto la ingestión de fritos en aceite hace que el aliento huela de una forma especial. También se les persiguió injustamente por su aversión a la confesión oral y su escasa veneración por las imágenes. Y ciertamente estos días viendo por Radio María prosternarse a esos palurdos eslavos prosternarse ante una imagen de escayola con los ojos de cristal y cantar hasta el paroxismo me he dado cuenta de que en la hiperdulía subyacen resabios de la idolatría pagana. Si algo nos han enseñado nuestros hermanos mayores, aparte de ese espacio de amor solemne a la libertad, es a mantener unas relaciones personales y privadas con la divinidad. Uno mira para atrás y no ve más que errores, caídas, lágrimas. Saltos adelante y derrumbes. Además, creo que la Iglesia ya ha pedido perdón. ¿Será posible una reconciliación entre Iglesia y Sinagoga tal y conforme esperaba san Pablo? ¿Cómo será llevada a cabo sin la anulación de la una por la otra? Ese es uno de los misterios inherentes a la Teología del Holocausto que para mí no anula la Crucifixión sino que es un apéndice o complemento.
 En el anticlericalismo español que nos embarga hay que buscar ciertos barruntos de nuestros antecedentes semitas.
Nunca más. Que nunca se repitan pero las fuerzas oscuras en la trastienda parecen utilizar a los tiranos para siniestros planes de dominación. En cierto modo Hitler les vino como anillo al dedo. Siempre son los de abajo los que sufren. Los poderosos, los instalados, siempre encontraron un salvoconducto para marcharse al extranjero mientras atrás dejaron a los pobres que quedaron atrapados en la pesadilla. Arriba Israel pero ante estas consideraciones los dedos se me vuelven huéspedes. No lo entiendo demasiado como tampoco cabe en mi cabeza esos pujos tan intensos que detectamos a cada paso por destruir la civilización cristiana que fue rama desgajada del árbol de Jetsé y los judíos son nuestros hermanos mayores, como nos ha recordado el Papa parafraseando al bendito Agustín.


Sin embargo, el ataque no viene de fuera sino que hay que achacarlo a nuestro propio egoísmo, a nuestra insolaridad, nuestra intolerancia. Acusamos a los judíos de nuestra poltronería. La gente espera que le llueva del cielo el maná y no hace nada por ir a buscarlo. Es una nueva travesía por el desierto pero la nube que guió a Moisés se divisa en lontananza. De Jerusalén saldrá la ley y de Sión la palabra. Eso lo he cantado yo muchas veces.

-Señor, abre mis ojos. Que vea

 

11 de mayo de 2005

EL AMOR HUMANO ES UNA TRAMPA DE LA NATURALEZA


NORBERTA

 

 

 

Hoy 6 de junio es san Norberto y cumple años, si vive con una media novieta que tuve primer amor en las dulces aulas de filosofía. Olía muy bien. Era dulce, discreta, alegre, muy morena, el rostro aguileño y unos ojos moros.

Todas aquellas idas y venidas a la facultad, aquel pásame los apuntes que servían de pretexto para salir, terminada la clase, a tomar una copa en Rosales desde cuyas terrazas mirando al parque del oeste se columbraban las montañas nevadas del Guadarrama limpio y puro, como por aquel entonces eran limpias y puras nuestras ilusiones, son légamo de olvido en nuestros anales y en nuestras conciencias.

De aquellos amores perdidos, de aquellas inseguridades manifiestas, hemos de dar cuenta al Justo Juez cuando nos requiera a capítulo. Recuerdo la cara guapa siempre limpia y fresca de Norberta, aunque por dentro tuviera bicho y me quería poco. Vivía en la calle Goya el número no lo digo pero se correspondía con un guarismo triunfal en mi existencia y una cifra que hizo cambiar el rumbo. Todo ella era un guarismo sexual y yo, tonto de mí, sin darme cuenta, le regalaba las Rimas de Bécquer. A ella lo que le gustaba era el 69. Nada de ripios ni de versos platónicos y las posturas del Kamasutra, pero aquel amor platónico no fue más que un beso negro. En casa a las diez.

Fumaba tabaco negro cigarrillos superlargos. A mí me gustaban aquellos cigarrillos canarios y a mí me gustaba ella, pero fui un amante tímido víctima de aquella mala educación sentimental que nos dieron en mi época.

 Entre arrumacos y algún beso furtivo en el cine o paseando por el Retiro nos juramos fidelidad. No “encentamos el pastel”, me decía sin acertar yo a entender el lenguaje femenino pues cuando mujer dice que no es que sí.

Por tanto, nos consolábamos con el pensamiento de que quedaban muchos días de longaniza porque a las novias se las respetaba hasta el altar o al menos esa era la creencia. Era moda in diebus Illis ir virgen al matrimonio.

-Piensa en cuantos cigarrillos nos quedan-me decía- por fumar después de “eso”[1].

No me fumé ningún cigarrillo en tan augusta y amorosa compañía, aparte de que ella había dejado de fumar treinta años atrás.

Es una historia larga que contar y algo rocambolesca que para entenderla habría que acudir al romance de la pobre Adela... una niña se ha muerto del mar de amores y tuvo la culpa Juan y la Dolores[2] ¡Pobre Norberta! El recuerdo de aquel tabaco marca Goya me sabe a gloria y a remordimientos. Porque al echar la vista atrás encuentro errores, pecados, ofensas a mucha gente.

Volví a encontrarla el año 2009 en un simposium sobre archivistica. Era profesora de inglés en Alcalá. Comimos juntos y me contó la historia de su vida que se parecía a una novela de Chejov. Casó con un labrador rico de su pueblo que murió electrocutado mientras manipulaba una cosechadora.

Quedó sola y con tres hijos y con muchos deseos de amar. Así que se apuntó a una agencia matrimonial donde contactó con un asturiano del que se enamoró y aquel amor fue un amor trágico e ineluctable.

Se trataba de un pintor que la hizo su amante. El individuo padre de nueve hijos con su legítima se encargó de sus negocios, suplantó su firma y ella quedó arruinada y en la calle. También la maltrataba pero nunca lo denunció.

¡Cuanto sufrí cuando me enteré de aquel lío! pero cuando le pregunté a mi ex si seguía enamorada de Basilides que así se llamaba el individuo, y me dijo que en parte sí aunque habían roto a despecho de las palizas. Percibí un cierto masoquismo.

-Soy una adicta sexual.

-¿Tú?

-Sí yo. Aquella moza a la que tú ponías por las nubes y escribías poemas rimbombantes como un caballero andante jurándome amor eterno… tu Berta, como me llamabas con todo el cariño de que eras capaz.

-Pues vaya.

-Escribías poemas, me respetabas… esto para después… no empecemos el pastel y lo que en verdad estábamos deseando era la atracción de la carne. Esa trampa que nos tiende la naturaleza. Yo estaba salvaje. Descubrí que lo más me gusta en esta vida es follar. Cuando quedé viuda tuve una relación con un compañero de colegio. Le iba a visitar todos los miércoles a su piso pero José Mari a veces fallaba y Basilides nunca dio gatillazo. Así que me fui con él

.El alma de la mujer-repuse- es un pozo sin fondo

-Yo era un pozo sin fondo pero en la cama. ¿Cómo lo ves? Ahora soy una mujer liberada. Una señora de mi tiempo y tú veo que vives en el pasado. Mala cosa.

Mi Norberta no sólo se había alzado de patas traseras sino que me estaba dando una lección magistral haciéndome quedar como un mindundi. Un iluso. Trágame, tierra. El libro de cabecera de aquella mi dulcinea durante estos años fue “The fucking machine” de un californiano de cuyo nombre no me acuerdo, creo que era un tal Miller el que escribió “Trópico Capicornio”... joder.

-Y yo que me creía que… Anda… mira la mosquita muerta.

-Pues creías mal.

El asunto a la par de horrorizarme porque se cayeron los palos del sombrajo me divertía. Norberta se había vuelto muy devota, y decía que era vidente. Ahora lo que más le preocupaba no era el sexo sino la salud. Llámela un par de veces por teléfono y fuimos juntos unos cuantos domingos a San Ginés. Era la moza bien plantada y bien hecha que yo conocí allá por el 68, dulce y atractiva cuando quería serlo. Se agarraba a mi brazo y a mí me ilusionaba rozar aquellos senos poderosísimos. Eran las tetas más grandes que había visto en mi vida y le habían aumentado con el paso de los años y el amamantamiento de sus tres críos.

-Sabes que eres muy sexy.

-Ya te veo, Timoteo, pero no vayas por ahí.

Entramos a tomar un café en la calle Arenal y en media hora que duró la charla bajó dos veces al mingitorio.

-Eres de fuelle flojo. Pero no te preocupes ya a todos nos empiezan a gotear las cañerías.

-Sí. Me operaron de ovarios.

La vi muy preocupada casi angustiada por su salud. Y era vidente pues me reveló aspectos secretos de mi vida que yo desconocía. Después de aquel encuentro la telefoneé. Creo que estaba en un hospital recauchutándose como ella diría en ese lenguaje castizo y poderoso, aquel remango, que tenía Norberta para expresarse.

-No me llames más.

-¿Has vuelto con tu pareja?

-No te lo puedo decir.

Y aquí se acabó. Espero que Norberta siga en este mundo vivita y coleando. Hoy cumpliría 68 tacos bien hermosos como estos inigualables días de la primavera en Madrid. Espero que san Norberto aquel santo alemán que luego de vivir una vida disipada como canónigo lectoral de Magderburgo (1080-1134) se metió a monje y fundó a los Premonstratenses que es una orden muy severa, guíe los pasos de mi antigua novia, vele por su salud e interceda por este pecador de mí.

Fui un modorro toda mi vida que nunca acertó a lidiar con las peculiaridades y con las cosas inauditas e inexplicables que nos brinda la realidad. Por ejemplo, leyendo la vida de san Norberto quien vio morir a un compañero de viaje a causa de una centella Martín Lutero sintió vocación y se metió agustino. ¡Madre mía la que luego preparó!

Un caso parecido al tuyo, Norberta. Espero que no hayas guardado rencor ni haberte servido como debieras… era mucho arroz para un pollo y “yo quiero más y más, nunca sacio” me decías. Para de contar.

Nuestra relación hubiera sido el tormento de las Danaides y hubiese acabado como el rosario de la aurora… en el divorcio, en la lucha genérica. Nunca hundí mi rostro entre tus dos augustos senos de matrona, no me fumé aquel cigarrillo tan apetitoso después de…, aunque de buena me libré. Así y todo la vida es bella y gracias por aquel amor. El peregrino pasa de largo. No se detiene a contemplar el paisaje ni se sienta sobre las piedras del camino. Somos seres transitivos por más que muchos crean que son intransitivos y a durar tantos años como las pilas  Duracel. Cachonda historia. Eros es compañero de viaje de Tanatos. La vida y la muerte cabalgan juntas en un mismo caballo como Castor y Póllux los dos mellizos de la mitología. Ah, se me olvidó decir que Norberta nació bajo el signo de Géminis la constelación con dos caras. Puede que a aquella rapaza hoy toda una matrona de busto exuberante les gustase contar “batallitas”



[1] La palabra sexo se evitaba y para denominar lo que hoy vulgarmente se denomina un casquete se decía vagamente… eso
[2] esta canción no se ha de cantar nunca en Zaragoza